Financiación de la asistencia médica

Las propuestas

Varios fármacos en una farmacia de Barcelona.

Varios fármacos en una farmacia de Barcelona. / ELISENDA PONS

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1. CONTROLAR LO QUE SE PAGA Comprar solo lo eficaz

El sistema nacional de salud español ha ido incorporando las principales técnicas de diagnóstico por la imagen y el material médico quirúrgico de última generación a medida que salía al mercado, al igual que los fármacos que sustituían a sus predecesores, sin que en todos los casos estuviera justificado el cambio. Los medicamentos nuevos suelen triplicar en precio a aquellos a los que suplen, sin disponer del valor de la experimentación que sí tienen los antiguos. Este mecanismo queda cuestionado en el informe Vilardell, que plantea «actualizar» la cartera de servicios con criterios de coste¿efectividad, revisar con ese mismo patrón la tecnología disponible y solo añadir al sistema financiado los nuevos medicamentos que supongan, en efecto, una innovación. Aplicar este control exigiría importantes cambios de gestión de los centros.

2. MÁS PRESUPUESTO O MENOS CALIDAD Un sistema siempre deficitario

La asistencia sanitaria que reciben los españoles tiene un coste medio de 1.600 euros por persona y año. El presupuesto de la Generalitat para el 2009 permitió destinar 1.254 euros por individuo y año para ese fin, lo que implicó que, sin contar con eventualidades impredecibles, el sistema tenía asegurado un déficit importante al acabar el año. Ese endeudamiento básico es inferior en otras comunidades autónomas españolas: el País Vasco, Aragón, La Rioja o Castilla la Mancha superaron en el 2009 los 1.500 euros por persona y año para el pago de su asistencia sanitaria. Ante estos datos, los autores del informe proponen aumentar el presupuesto sanitario catalán en un 4% anual, con tendencia creciente. De otra forma, advierten, la calidad asistencial no podrá equipararse a la que ofrecen los países de Europa con los que Catalunya se suele equiparar.

3. LA GRATUIDAD DE LOS MEDICAMENTOS Un copago ajustado a la renta

El acceso gratuito a los servicios sanitarios ha contribuído a que su coste no se perciba como un problema social, afirman los autores del informe. Dado que sí existe escasez financiera, los expertos proponen revisar el sistema de cofinanciación pública con que ahora se abonan los medicamentos. En la actualidad, jubilados y pensionistas reciben sus fármacos sin ningún pago a cambio, en tanto que trabajadores y desempleados abonan el 40%. «Sería conveniente que el copago de los fármacos se estableciera en función de la renta de los individuos y con criterios de equidad», indican. Esto supondría que los pensionistas de renta alta pagarían parte de sus fármacos y que dejarían de hacerlo los trabajadores en paro. El informe plantea cobrar en los hospitales por algunos servicios no vinculados a la asistencia médica. Por ejemplo, los menús.

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4. ATENCIÓN A LOS PROFESIONALES Que el mejor médico cobre más

Médicos y enfermeras deben disponer de mecanismos que garanticen que quienes mejor cumplan con los objetivos asistenciales marcados por sus centros serán recompensados económicamente. O que ese beneficio se traducirá en posibilidades de asistir a cursos de formación o congresos. Eso es lo que propone el documento, que también sugiere la necesiad de que el personal sanitario participe en la gestión y decisiones de los centros donde trabaja. Deja constancia asimismo de que es imprescindible «motivar» a ese personal, sujeto a una creciente demanda asistencial. El informe también propone más «protagonismo» para las administraciones que participan en el Consejo Interterritorial de Salud. Propone que este organismo se dote de un sistema de funcionamiento federal que permita adoptar decisiones con cierta autonomía.