RELIGIÓN

La Iglesia anglicana ordenará obispas

El arzobispo de Canterbury se impone al sector más conservador

Rowan Williams, primado de la Iglesia anglicana, durante un sínodo.

Rowan Williams, primado de la Iglesia anglicana, durante un sínodo. / ARCHIVO / EFE

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BEGOÑA ARCE / Londres

La Iglesia de Inglaterra tendrá mujeres obispas. Después de una larga y tenaz batalla, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, consiguió ayer sacar adelante un proyecto en el que se jugaba su prestigio personal. La nominación de obispas contaba con la oposición de un sector minoritario tradicionalista, que a partir de ahora hará la vida muy difícil al primado. A fin de evitar una ruptura, el Sínodo anglicano, reu-nido en la universidad inglesa de York, ha hecho unas concesiones mínimas, garantizando la posibilidad de que el clero opuesto a la autoridad de una mujer pueda elegir como alternativa a un hombre como obispo. Este, sin embargo, no tendrá poderes ilimitados. Su identidad, al igual que sus funciones, las decidirá la obispa que le permita participar en su diócesis.

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A lo largo de todo el fin de semana pasado, las discusiones sobre el borrador fueron apasionadas. El periodista de la BBC especializado en religión, que ha seguido paso a paso la reunión, comentaba como mientras los progresistas celebraban el desenlace, algunos tradicionalistas dejaban la reunión con lágrimas en los ojos. Al primer grupo pertenece Christina Rees, que preside el movimiento de Mujeres en la Iglesia: «Es una noticia estupenda. Está en la línea con lo que el Sínodo ya quería hace dos años. En ese sentido no es una sorpresa, pero estoy encantada». Los más reacios a aceptar obispas argumentan que Jesús solo tuvo a hombres como apóstoles, y algunos de ellos se están planteando abandonar la Iglesia de Inglaterra. «Hay personas que van a tomar decisiones muy difíciles en el futuro», advirtió el reverendo David Houlding, uno de los opositores.

La ordenación de la primera obispa aún tardará en producirse. Después de la consulta del proyecto en las diócesis, el Sínodo general llevará a cabo la ratificación definitiva en el 2012. A partir de ahí, el proyecto de ley se trasladará al Parlamento británico, donde será aprobado por los diputados, para finalmente ser sancionado por la reina Isabel II, la jefa de la Iglesia anglicana.