AUGE DE LAS PANDILLAS JUVENILES EN EL ÁREA METROPOLITANA

Dos bandas latinas irrumpen con violencia en L'Hospitalet y el Raval

Un informe policial revela que la Mara 18 crece rápidamente y aumenta sus reyertas callejeras

Ambos grupos, con 250 miembros en Catalunya, utilizan chicas para captar adeptos en institutos

Detención del líder de los Mara 18, en L’Hospitalet, el 28 de mayo.

Detención del líder de los Mara 18, en L’Hospitalet, el 28 de mayo. / ÁLVARO MONGE

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D. PLACER / A. BAQUERO / J. G. ALBALAT
L'HOSPITALET / BARCELONA

La Mara 18 y la Mara 13, dos pandillas enfrentadas y creadas a la imagen de las peligrosas bandas de Centroamérica, crecen rápidamente en L'Hospitalet, Cornellà y Barcelona (sobre todo en el Raval) dejando a su estela numerosas peleas de extrema violencia en la calle y en locales de ocio nocturno. Fuentes de los Mossos d'Esquadra sostienen que ambas organizaciones violentas están integradas por unas 250 personas en Catalunya. De sus miembros, tres de cada cuatro están en L'Hospitalet, Barcelona (especialmente en el Raval), y el Baix Llobregat. El resto se sitúa en el Vallès y en Girona.

Su crecimiento ha sido tan significativo en los últimos dos años en L'Hospitalet que los Mossos d'Esquadra de la Regió Metropolitana Sud han elaborado un exhaustivo informe sobre la presencia de la Mara 18. Según ese documento, al que ha tenido acceso este diario, los miembros de ese grupo «son jóvenes de entre 13 y 20 años y procedentes en su mayoría de El Salvador y Honduras». El informe alerta de su influencia en institutos y locales nocturnos de L'Hospitalet.

El documento resalta el rápido crecimiento de la Mara 18 pese a que no llegó hasta mediados del 2009: «En un principio se constituyeron como un grupo minoritario, debido a la existencia de otras bandas más numerosas y con más experiencia en esa localidad, pero en cuatro meses consiguieron más adeptos, haciéndose más numerosos y protagonizando diferentes incidentes».

PELEAS EN CAN FEMADES / Actualmente, unos veinte jóvenes son miembros de la Mara 18 solo en L'Hospitalet, donde mantienen una de sus secciones más fuertes. La mayoría de sus miembros acumulan decenas de identificaciones por peleas callejeras con violencia extrema en la zona de las discotecas de Can Femades, en el límite de Cornellà y L'Hospitalet.

Su último incidente grave fue una pelea multitudinaria ocurrida hace tres semanas en la calle de Femades que dejó una docena de heridos, uno de ellos de gravedad con un profundo corte en el cuello. El ataque salvaje con piedras y botellas terminó con la detención del cabecilla de la banda, Melvin B., aliasSmily, un hondureño de 25 años, con antecedentes policiales por detención ilegal de un joven en un centro educativo, coacciones y con 23 identificaciones a cuestas. El juez lo envió a prisión sin fianza tras acusarlo por los delitos de pelea tumultuosa, lesiones graves y asociación ilícita.

Según el informe, la Mara 18 se divide en grupos llamadosclicasque controlan un territorio. Cada miembro está obligado a aportar tres euros semanales para mantener la estructura y los gastos del grupo, algunos de los cuales tienen fines delictivos. Si un integrante desobedece las normas internas, el cabecilla ordena un castigo que consiste en que varios miembros le dan una paliza durante 18 segundos. En ese momento, el sancionado no puede defenderse.

EL LÍDER: 'EL MERO, MERO' / Los Mara 18, como la mayoría de bandas latinas, tienen una estructura jerárquica en la que el jefe, conocido comoelmero, meroordena las acciones que el grupo debe llevar a cabo. En su ausencia, el número dos asume el mando. La zona de las discotecas de Cornellà es el área de influencia de la Mara 18 en L'Hospitalet. La policía tiene constancia de que el grupo se reúne en un bar de la avenida del Carrilet y en el parque junto al puente de Matacavalls.

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El grupo ha crecido con fuerza gracias a la captación de miembros en escuelas e institutos atraídos por la posibilidad de pertenecer a un grupo que ofrece una identidad, el acceso a sexo y fiestas así como una posición de fuerza respecto a los otros chicos. Para ello, utilizan a chicas cuya misión es atraer a miembros a la banda, a los que ofrecen acceso a fiestas privadas y drogas. Los Mossos tienen identificadas a tres jóvenes (una marroquí, una ucraniana y otra española) que se encargan de esta labor.

En el Raval crece la Mara 13 o Salvatrucha, que se alimenta de jóvenes de orígenes muy diversos. «Captan a adolescentes marroquís, rumanos e incluso originarios de Bangladesh», dicen fuentes de los Mossos, que precisan: «En Catalunya hay maras. Pero las de aquí, aunque son peligrosas, no son equiparables en violencia a las de Centroamérica».