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ACCIDENTADO DESENLACE DE UN LARGO ENCIERRO

El rector de la UB llama a los mossos al dar por imposible un fin dialogado

La policía desalojó ayer a los 53 estudiantes que ocupaban el rectorado desde hacía cuatro meses

La acción derivó a lo largo del día en violentos altercados con numerosos heridos y detenidos

JORDI CASABELLA
BARCELONA

Los colectivos contrarios a la reforma universitaria aparejada al plan de Bolonia que practican la ocupación de espacios universitarios perdieron ayer su pieza más emblemática con el desalojo del rectorado de la Universitat de Barcelona (UB), que unas decenas de estudiantes habían convertido en su dormitorio desde hace cuatro meses. La expulsión de 53 encerrados, ejecutada por los Mossos d'Esquadra poco después de las cinco de la ma-

ñana de ayer, fue limpia, pero la actuación policial derivó en enfrentamientos violentos con estudiantes en el centro de la ciudad a lo largo de la mañana, que se reanudaron por la noche y que se saldaron con detenciones y algunas decenas de contusionados y heridos.

La tolerancia del rector, Dídac Ramírez, se había agotado en los últimos días después de un rosario de incidentes violentos y tras llegar a la convicción de que los inquilinos del edificio histórico de la plaza de la Universitat era "gente que no está dispuesta a practicar el diálogo", como él mismo explicó ayer. Ramírez, que durante semanas ha soportado todo tipo de presiones para que acabase con esa situación, pidió la intervención de la policía autonómica, que se sirvió de una orden judicial para irrumpir en el recinto.

La decisión fue bien recibida por el Govern, que le prestó su apoyo a través del conseller de Innovació, Universitats i Empresa, Josep Huguet. "El rector ha tenido sus razones para ser tolerante durante cuatro meses con los encerrados y seguro que ahora ha tenido razones para acabar con él", manifestó tras inaugurar el Saló de l'Ensenyament. La Associació Catalana d'Universitats Públiques (ACUP), que reúne a los rectores y a los presidentes de los consejos sociales de las universidades, arropó de inmediato a Ramírez.

APOYO DEL GOVERN

Huguet se refería a que el rector se había cargado de argumentos para echar a los invasores. El gobierno de la UB colaboró en la organización del referendo sobre el proceso de Bolonia celebrado entre los estudiantes, en el que participaron el 18% de los matriculados, que se inclinaron mayoritariamente por paralizar la adaptación de los títulos de la Universitat de Barcelona al espacio europeo de educación superior (EEES). El resultado fue llevado al claustro, donde sufrió una importante derrota al no contar siquiera con el apoyo de la mayoría de los representantes estudiantiles. Pese a todo ello, Ramírez se comprometió a seguir de cerca la implantación del EEES creando una comisión con participación de los estudiantes.

Las líneas de diálogo abiertas con los encerrados tampoco habían surtido los frutos deseados. El colectivo de ocupantes, que casi nunca rebasó el medio centenar, se hallaba dividido, según fuentes universitarias, y mientras que un sector estaba dispuesto a buscar una salida honrosa para abandonar la protesta otro se mostraba recalcitrante. Ante esa tesitura, la situación había desembocado en un callejón sin salida.

Un comunicado hecho público por la ACUP el jueves pasado, tras la invasión y la posterior ocupación que sufrió el campus de la Ciutadella de la Pompeu Fabra (UPF) ya presagiaba que el desenlace de la toma del edificio histórico de la UB estaba al caer. En aquella nota los rectores daban a entender que los grupúsculos anti-Bolonia que se sirven de la violencia habían colmado el vaso de su paciencia y que no iban a tolerar las afrentas por más tiempo.

El comunicado, fechado el 12 de marzo, anticipaba la entrada de la policía en la UPF del día 13, que se repitió el domingo 15, después de que una veintena de estudiantes anunciara que se instalaba de forma permanente en la biblioteca. Semanas antes, y con motivo de la inauguración del campus de la Comunicació del Poblenou, el rector de la UPF, Josep Joan Moreso, recurrió a la policía para evitar que un grupo se hiciera fuerte en las instalaciones horas antes de que fueran inauguradas por el president Montilla. Moreso no pudo evitar, sin embargo, que los anti-Bolonia reventaran el acto.

BLANCO PRINCIPAL

Moreso se ha convertido en el principal blanco de las dianas de esos grupos. Meses antes practicó un agresiva campaña contra el rector de la Autònoma (UAB), Lluís Ferrer, a raíz del desalojo de la Facultad de Filosofía y Letras de Bellaterra, donde el martes volvió a encerrarse otro grupo. Esos estudiantes protagonizan ahora, junto con otra veintena de alumnos que se han hecho fuertes en la Facultad de Educación de la Universitat de Girona (UdG), las únicas ocupaciones.