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SUCESOS

Cae una violenta red de porteros de disco que extorsionaban a morosos

Las cuatro personas detenidas por los Mossos aterrorizaban a los deudores

Uno de los acusados sufrió lesiones en los testículos durante el arresto en Castelldefels

MAYKA NAVARRO
BARCELONA

Se anunciaban en internet. Morososbcn.com. Prome- tían métodos rápidos y expeditivos, sin factura y aceptando dinero negro. El martes pasado cuatro integrantes de esta empresa de cobro de morosos fueron detenidos por los Mossos d'Esquadra en Castelldefels (Baix Llobregat). Están acusados de extorsión, detención ilegal, lesiones, vejaciones y asociación ilícita. Cobraban hasta el 50% de la deuda recuperada. Garantizaban el cobro. Normal. Dos de las víctimas relataron cómo les colocaron un cuchillo en el cuello y fueron trasladados a un siniestro aparcamiento de Castelldefels. Con la música alta para silenciar los gritos, fueron obligados a desnudarse y a ponerse a cuatro patas mientras uno de los delincuentes, que lucía una esvástica tatuada en el pecho, se masturbaba y amenazaba con violarlos. Pagaron.

Los detenidos son unos personajes muy conocidos en la noche de Barcelona, especialmente en el mundo de los after hours. Todos han trabajado de porteros de disco, algunos en Eivissa este último verano. Dani se jactaba de que entregaba su tarjeta de visita a los morosos. Si alguno le denunciaba por lesiones y el caso llegaba al juzgado, él siempre decía lo mismo: "Señoría, si le entregué mi tarjeta, cómo le voy a amenazar". Practicante del vale tudo --una modalidad de combate originaria de Brasil donde los luchadores pueden usar cualquier arte marcial o deporte de contacto--, a su empresa no le faltaban los encargos en estos tiempos de crisis. En algunas ocasiones echaban mano de un grupo de conocidos de los gimnasios para cobrar deudas. Pagaban bien los encargos.

Las investigaciones empezaron hace unos meses cuando unas personas denunciaron en una comisaría de los Mossos que temían por su vida. Les debían dinero y estaban literalmente aterrorizados. Cómo sería el pánico que tenían, que acudieron a la policía aun sabiendo que tenían que reconocer que ellos tampoco eran del todo trigo limpio. Eran estafadores y falsificaban documentación por encargo para conseguir créditos. De hecho, tres de ellos fueron arrestados, aunque después quedaron el libertad con cargos.

La unidad central de secuestros y extorsiones de los Mossos se hizo cargo de una investigación dirigida por el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Gavà. Los agentes acreditaron al magistrado que los cuatro detenidos --todos con antecedentes-- tenían víctimas repartidas desde Figueres (Alt Empordà) hasta Valencia. No fue fácil conseguir el testimonio de los que recibieron la visita de los cobradores, pero el relato de los que hablaron es verdaderamente estremecedor.

Dado el peligro del grupo, los responsables de la investigación decidieron que las detenciones las haría el GEI (Grup Especial d'Intervenció), que intervienen cuando los sospechosos son muy violentos. El martes, día de la detención, los investigadores supieron que tres de los sospechosos salían de casa de uno de ellos para ir a cobrar una deuda.

GRANADA DE ATURDIMIENTO

Localizado el domicilio, en Castelldefels, y dos vehículos de los GEI bloquearon, por delante y por detrás, el Porsche Cayenne de los sospechosos y le dieron el alto. Dos de los agentes, subfusil en mano, se dirigían a pie al coche cuando el conductor aceleró e intentó atropellar a uno de los mossos, según la versión de la policía. En una maniobra ensayada para detener vehículos en marcha y evitar disparar, un agente rompió el vidrio del copiloto y lanzó dentro una granada de aturdimiento que rebotó y quedó alojada en la entrepierna de José Antonio. La explosión le causó lesiones graves en los testículos y permanece ingresado en Bellvitge.

El viernes, dos de los otros tres detenidos --uno se personó en comisaría-- ingresaron en prisión y los mossos tuvieron que dejar sin efecto la detención de José Antonio porque sus lesiones impidieron que pudiera pasar a disposición judicial, pero el magistrado mantiene la imputación contra él. El viernes, su abogada presentó en los juzgados una denuncia contra los Mossos por las lesiones sufridas durante la detención, que el delincuente relata de manera muy diferente a los agentes.