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POLÉMICA POR UNA POSIBLE EXTRACCIÓN EN EL PRINCIPAL AFLUENTE CATALÁN DEL EBRO

Unas misteriosas estacas dan alas a la sospecha de trasvase del Segre

Unos 40 hitos clavados en unas fincas de la Cerdanya aledañas al río encienden las alarmas

Medi Ambient niega haberlas colocado pero no desmiente la existencia de un plan de captación

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ
PRATS I SANSOR

Tras las acusaciones, el miércoles en sede parlamentaria, de que el tripartito estaba preparando un trasvase de agua del Segre al Llobregat --acusaciones no desmentidas aunque tampoco confirmadas por el Govern--, EL PERIÓDICO se desplazó ayer hasta el punto mismo donde se pueden estar ultimando los estudios previos al trasvase: Prats i Sansor, en la Cerdanya. Allí, unos misteriosos hitos

--inequívocamente propios de la obra civil-- en forma de estaca trufan los campos aledaños al Segre en esa localidad. Con todo, la Conselleria de Medi Ambient niega haber puesto esas estacas.

"Los trasvases no entran en los planes del Govern", afirmó el conseller de Medi Ambient, Francesc Baltasar, en el Parlament en respuesta a la interpelación de CiU, entendiendo por trasvase una obra perdurable en el tiempo. "Ahora bien, medidas temporales que estudia el Govern para paliar la sequía actual, todas".

El proyecto que según la oposición prepara el Ejecutivo catalán consiste en captar agua del principal afluente catalán del Ebro en Prats i Sansor y transportarla, vía una galería auxiliar del túnel del Cadí, hasta el pantano de La Baells. Medi Ambient no quiso ni negar ni confirmar la existencia de un proyecto ya aprobado ni siquiera la existencia o no de un estudio previo, de esos que toda administración realiza sin que ello suponga una voluntad política de llevarlo a cabo.

VISTO Y NO VISTO Y

mientras en Barcelona el agua del Segre tomaba la arena política, en la Cerdanya había quien no salía de su asombro. De un día para otro y cuando menos se lo esperaba, Domènec Bertran encontró una de sus fincas de Prats i Sansor sembrada de estacas. Una cuarentena de palos, pintados de colores fosforescentes, clavados en el suelo formando un gran círculo. La circunferencia conectaba con una retahíla de señales, que afectaban también a la parcela vecina, arrendada por Elies Turet, y que empezaban justo en la orilla del río Segre.

El hallazgo fue hace dos semanas. Hacía ya unos días que Bertran y Turet habían observado movimiento de gente extraña por las inmediaciones de sus campos. "Les pregunté qué hacían y me respondieron que estaban marcando el terreno, pero que no sabían exactamente de qué se trataba", relató ayer Bertran. Cuando el propietario se marchó, todavía no habían colocado ninguna estaca en el interior de su finca.

Al día siguiente descubrió que habían entrado en su propiedad, sin autorización. "Fui al ayuntamiento a preguntar si alguien había pedido permiso para hacer obras, pero me dijeron que no constaba ninguna solicitud ", contó Bertran.

El alcalde de Prats i Sansor, Josep Carbonell (CiU), explicó a este diario: "No se sabe quién ha encargado las estacas, pero sabemos que los topógrafos que lo hicieron trabajaban para una empresa relacionada con el agua y los riegos". Carbonell recibió ayer una llamada de la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) en la que, por un lado, se le recordaron las palabras del miércoles del president Montilla, también en el Parlament --"si hace falta agua, se irá a buscar donde esté"--, pero, por el otro, se le aseguró que Medi Ambient no había colocado las estacas.

Las señales marcan una conducción de unos cinco metros, que nace en el río y llega hasta un posible depósito, donde podría almacenarse el agua. Los palos indican, por ejemplo, algunos detalles técnicos de esta presunta balsa, que tendría unos 4,90 metros de profundidad y un diámetro de unos 20 metros.