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Valladolid celebra la llegada del AVE ajena al fiasco de Barcelona

Solo Zapatero se refirió al retraso cuando reiteró que el tren "llegará pronto" a la capital catalana

Víctor Morlán anuncia que vivirá en BCN hasta que entren los convoyes de alta velocidad en Sants

MANUEL VILASERÓ / VALLADOLID

Si fuera cierto, como dijo el pasado viernes José Luis Rodríguez Zapatero, que los catalanes se alegran de que el AVE "llegue a otros sitios", este sentimiento no fue correspondido ayer por los vallisoletanos. El tren de alta velocidad entró en la capital castellanoleonesa en loor de multitudes, pero no hubo ni un solo lamento de las autoridades locales por el retraso con el que va a llegar a Barcelona. Tampoco la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, hizo mención alguna al fiasco. Solo el presidente se refirió a su deuda con Catalunya al asegurar, una vez más, que el AVE "llegará pronto" a la capital catalana pero sin dar tampoco más precisiones.

Contra los malos augurios que se habían lanzado desde las autoridades locales y regionales del PP, el AVE viajó a Segovia y Valladolid con una puntualidad rayana en la mala educación. Llegó antes de la hora prevista a las dos estaciones después de alcanzar la velocidad punta prevista de 300 kilómetros por hora. Lo hizo rodeado de cientos de personas que se reunieron en las pasarelas, frente a los pasos a nivel (hay dos en la entrada a Valladolid) y se colgaron de las tapias, desde donde mostraron una alegría genuina. Mientras en Barcelona casi se habla con fastidio del tren de alta velocidad, en Castilla y León la ilusión brillaba ayer en los ojos de sus habitantes que parecían ver en el tren su pasaporte a la modernidad.

A las puertas del recinto de la estación vallisoletana donde se celebró la pequeña fiesta de inauguración se agolparon, eso sí, ruidosos manifestantes de cinco colectivos en representación de un sindicato ferroviario, de los vecinos que urgen el soterramiento del AVE y de las poblaciones que han quedado fuera del maná de la alta velocidad y quieren, como mínimo, un tren convencional en condiciones: Ávila, Aranda de Duero y La Ribera. Entre los cinco montaron un concierto de tambores, bocinas, sirenas y silbatos que acompañó a Zapatero la media hora que estuvo en la estación.

CINCO AVE CON EL SUPERÁVIT

En el interior del recinto, el presidente regional, Juan Vicente Herrera (PP), trasladó a Zapatero las reivindicaciones del exterior --"estas personas saben que es muy importante la alta velocidad, pero también le recuerdan que es igual de importante no abandonar los ferrocarriles convencionales"-- y recordó que había sido el anterior Ejecutivo, de su partido, el que dibujó la línea y Aznar quien puso "la primera traviesa".

Un Rodríguez Zapatero que dio la sensación de estar en el inicio de una programada gira triunfal --o triunfalista, según se mire--, agradeció la labor de sus antecesores pero recordó que solo pudieron ejecutar un tercio de las obras. Tras reconocer el alto coste de los trabajos, 4.200 millones de euros, sacó pecho por la buena situación económica y se vanaglorió de que esa cantidad sea "tan solo una quinta parte del superávit del año pasado y del de este". "Con el superávit de un año podríamos hacer cinco obras como la del AVE a Valladolid", remachó por si no se había entendido y recordó aquello de que España será el país con más kilómetros de AVE el 2010.

SIN NOTICIAS DEL COMPROMISO

De la línea de Barcelona hizo la breve referencia a la proximidad de su llegada y mostró su comprensión hacia los catalanes que "tienen muchas ganas de disfrutarla". Zapatero sigue sin mencionar su compromiso contraído en el Congreso de abrir el AVE antes de las elecciones del 9 de marzo. La fecha está en el aire y fuentes de la constructora del tramo crítico, OHL, han advertido que habría que hablar de mayo. El número dos de Fomento, Víctor Morlán, interrogado ayer por este diario sobre su permanencia en Barcelona, ahora que Cercanías parece haber vuelto a la normalidad, respondió con rotundidad que seguirá en la capital catalana "hasta que llegue el AVE". ¿Aunque llegue en la próxima legislatura? "Hasta llegue el AVE", insistió, sin dar tampoco más precisiones.

ZORRILLA Y ZAPATERO

Magdalena Álvarez, se olvidó por completo del mal trago de Barcelona y glosó a "la primera infraestructura que une el centro y el norte de España", salvando "una de las barreras más infranqueables, la de la Sierra de Guadarrama". Como cierre, en una mezcla de lirismo y amor al jefe, confesó que había sido un privilegio "trabajar para que la alta velocidad sea una feliz realidad, que atraviese estos recios campos castellanos que vieron nacer a Zorrilla, Núñez de Arce, Rosa Chacel, Miguel Delibes y, como no, nuestro presidente, todo ello digno de esta noble tierra por la que vale la pena trabajar".