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Expulsada una inquilina por dar de comer a las palomas

La Audiencia de Oviedo admite las quejas de los vecinos por suciedad

PATRICIA LINARES / OVIEDO

Una vecina de Oviedo tendrá que abandonar definitivamente la vivienda en la que reside en régimen de alquiler desde hace 37 años después de que la Audiencia Provincial, en una sentencia sin precedentes en España, le haya suspendido el contrato de arrendamiento que mantenía por haber realizado actividades "molestas e insalubres" para la convivencia con sus vecinos. La mujer, M. E. A., alimentaba a las palomas desde la ventana y en la terraza de su domicilio, hasta el punto de que las aves llegaron a anidar e inutilizaron el patio de luces, convertido en un foco permanente de suciedad.

Ante el progresivo deterioro que sufrió el inmueble, la comunidad de propietarios intentó llegar a un acuerdo con la inquilina. Primero le pidieron que depusiera su actitud, y ante su persistencia, optaron por pasar el caso al abogado de la finca, quien, al no lograr avenirse con la acusada, presentó una denuncia. El titular del juzgado de primera instancia número 4 de Oviedo avaló las tesis de los propietarios y condenó a M. E. A. al desalojo del piso para que cesase en la "actividad molesta". Y le advirtió de que podían echarla de la vivienda por la vía judicial si ella no se avenía a abandonarla.

30 EUROS DE ALQUILER

La mujer, que negó ser la causante de los graves problemas de insalubridad que empezó a sufrir el inmueble, alegó que las aves se colaban "a través de la malla defectuosa" de un piso colindante y presentó un recurso contra la sentencia. Los magistrados de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial le impusieron, en el verano del año pasado, una condena de "destierro" temporal de cinco meses, un período de tiempo que el tribunal consideró más "ajustado y ponderado" que el desalojo definitivo. No obstante, le impuso la obligación de seguir abonando el alquiler --30 euros al mes-- durante la expulsión.

Los magistrados argumentaron que la suspensión definitiva del contrato sería una sanción excesiva, dadas las dificultades que le supondría tanto por el escaso mercado inmobiliario en arriendo como por el elevado coste actual de los alquileres. Los vecinos afirman que en aquellos meses la tranquilidad volvió a la comunidad, pero la alegría duró poco ya que, a su vuelta, los problemas se reprodujeron, por lo que volvieron a denunciarlo y otro tribunal dictaminó la expulsión definitiva.

Temas: Palomas

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