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Vía libre de Benedicto XVI a la celebración de más misas en latín

El Papa fija en un documento las razones y condiciones para reintroducir la práctica

El rito tridentino, de espaldas al público, ya no requerirá la autorización del obispo

ROSSEND DOMÈNECH / ROMA / ANTONIO M. YAGÜE / MADRID

La misa en latín tendrá menos restricciones. El Papa presentó ayer a un grupo de cardenales y obispos de todo el mundo el motu proprio, o texto escrito por su propia iniciativa, que facilitará su celebración con el oficiante de espaldas a los feligreses. La conducción de las eucaristías en la lengua histórica y aún oficial de la Iglesia católica se abandonó hace 40 años, cuando el concilio Vaticano II decidió que los servicios se celebrarían en el idioma del creyente.

La recuperación de la misa tridentina (como se denomina a este oficio fijado en el concilio de Trento, en el siglo XVI) trata de atender la petición de los movimientos ultracatólicos y de cerrar la escisión que abrieron los seguidores de un grupo de clérigos franceses y suizos liderados por el fallecido arzobispo Marcel Lefebvre, que se negaron a aceptar el cambio. Los tradicionalistas ahora solo pueden oficiar este tipo de misa --con largos silencios, frases en hebreo y griego, y partes del siglo VI-- con autorización del obispo. Al parecer, en el futuro bastará con que 30 fieles lo soliciten y el obispo solo intervendrá si existen desacuerdos.

El decreto papal se publicará en los próximos días e irá acompañado de una "amplia carta" personal de Ratzinger a los obispos a título individual. En ellos explicará las razones para reintroducir esta práctica y se fijarán las condiciones, como ya se hace con otros ritos como el bizantino, el mozárabe y el sirio-antioqueno. Se indicará también la fecha a partir de la cual entrará en vigor, que el secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarsizio Bertone, aseguró que no será inmediata.

FRICCIONES

La decisión de Benedicto XVI, según el diario católico fran-

cés La Croix, ha topado con las reservas de algunos sectores, sobre todo en Francia y EEUU, donde algunos obispos temen que se mine su autoridad sin los curas pueden decidir si volver al rito en latín.

También hay preocupación de que rompa el efecto de las reformas de los 60 que eliminaron fricciones con los judíos. La antigua liturgia tiene pasajes en los que dice que estos viven "en la oscuridad" y rezan para que "Dios les retire el velo de sus corazones para que puedan reconocer a nuestro señor Jesucristo".

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Temas: Benedicto XVI

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