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Los Mossos investigan si un ataque con ácido fue acoso inmobiliario

La vivienda de la mujer, en Castell d'Aro, ha sufrido otras agresiones en las últimas semanas

FERRAN COSCULLUELA / CASTELL D'ARO

Los Mossos investigan si el ataque con ácido perpetrado el pasado viernes en Castell d'Aro (Baix Empordà), en el que resultaron heridos de carácter leve una mujer y sus dos hijos, es un caso de acoso inmobiliario. La policía ha reforzado esta línea de investigación después de comprobar que el excompañero de la víctima --condenado por agredir a su pareja-- estaba en la cárcel el día del incidente y no estaba de un permiso como se pensaba.

La inquilina del piso en el que se produjeron los ataques, Natalia R. P., ya declaró el sábado pasado a este diario que estaba convencida de que su expareja no estaba detrás del asunto. "A mí me haría cualquier cosa, pero nunca haría nada que pudiera dañar a su hija, porque la quiere con locura", afirmó.

QUEMADURAS LEVES

El viernes, Natalia y dos de sus hijos, de 4 y 10 años, resultaron intoxicados y sufrieron quemaduras leves al tocar la puerta de entrada a su casa, ya que alguien la había rociado con un lí-

quido corrosivo. Pero este suceso no ha sido el primero. Natalia cuenta que el 20 de mayo pusieron silicona en la cerradura y, unos días antes, el 11, alguien dejó unas siniestras inscripciones en su puerta en forma de cruces y dianas, junto con estas palabras: "Fuera. Descansen en paz".

Esa noche, según su relato, estaba en casa y se alertó porque su perra no paraba de ladrar. Se acercó a la puerta y escuchó ruidos, pero no vio a nadie porque la luz de la escalera estaba apagada. "Me asuste muchísimo. Empecé a golpear la puerta y chillé que iba a llamar a la policía". Cuando el desconocido se fue, la mujer vio las inscripciones.

Natalia denunció los hechos a los Mossos y apuntó un dato significativo: todos los incidentes se habían producido después de que comunicara que pensaba dejar el piso y de que los propietarios de la vivienda la telefonearan repetidas veces para exigirle que lo abandonara lo antes posible, porque querían aprovechar la temporada de Semana Santa y verano para alquilarla más cara.

Natalia, que ha sido traslada a otro piso por seguridad, explicó a los agentes que también recibió insistentes llamadas de la inmobiliaria que administra la vivienda, ya que los propietarios residen en Perpinyà, aunque visitan a menudo Catalunya. Esta agencia declinó ayer dar su versión a este diario.

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