Ir a contenido

LA GRAN CITA DEL CINE FANTÁSTICO DE CATALUNYA

'Salyut-7': Moscú, tenemos un problema

El ruso Klim Shipenko recrea la espectacular misión de rescate de la estación espacial soviética en 1985, que vagaba sin rumbo por un fallo eléctrico

Julián García

Klim Shipenko, tras la presentación en Sitges de Salyut-7

Klim Shipenko, tras la presentación en Sitges de Salyut-7 / ROBERT RAMOS

El 12 de febrero de 1985, un fallo general del sistema eléctrico dejó a la deriva a la estación especial soviética Salyut-7, que orbitaba la Tierra en piloto automático y sin tripulación. Los técnicos de la Ciudad de las Estrellas perdieron la comunicación y, por supuesto, el control del vetusto ingenio. Lo lógico habría sido abandonarla a su suerte, ya que estaba en sus últimos años de vida útil, pero sus responsables decidieron rescatarla en una misión temeraria: los cosmonautas Vladimir Dzhanibekov y Victor Savinikh debían atracar en la estación, que giraba sobre sí misma como un cuerpo inerte, reparar los sistemas eléctricos y regresar a la Tierra. Un rescate audaz, al filo de lo suicida, que el director Klim Shipenko (Moscú, 1983) recrea de forma espectacular en 'Salyut-7', proyectada en Sitges dentro de la sección oficial. “Es mi forma de rendir homenaje a los cosmonautas de mi país, auténticos héroes y grandes desconocidos, en general, de la exploración del cosmos”, afirma en conversación con este diario.

Graduado en cine por la Northridge University de Los Ángeles, Shipenko se ha embarcado también en una misión de alto riesgo. “Hemos rodado 40 minutos en gravedad cero, en lo que ha sido un enorme reto tecnológico”. El filme tiene un presupuesto de 18 millones de dólares, pero parece que se hayan invertido diez veces más, dado su asombroso nivel técnico: recreaciones al detalle del centro de mando espacial y del interior de la Salyut-7 (esa férrea maquinaria espacial soviética, esos prehistóricos cachivaches, ese necesario osito Misha), suntuosos paseos espaciales de verismo poco corriente y, sobre todo, un trepidante sentido del espectáculo que evoca tanto a 'Apolo 13' como a 'Gravity'.

“Utilizar la microgravedad es muy complejo. Fíjese que hasta en los 'blockbusters de Hollywood se hace pocas veces, y no porque sean perezosos, sino porque es muy difícil”, explica Shipenko. “En muchas ocasiones se utiliza mal la gravedad cero y ves que, en vez de flotar, el personaje parece que ande por el suelo y dé brincos. El público se da cuenta enseguida cuando el efecto está bien hecho. Por ejemplo en 'Gravity' o 'Interstellar'. Te agarras a los sitios, te empujas, saltas como flotando. No vuelas como Batman”, dice riendo y levantando el brazo derecho a modo de superhéroe volador.

Shipenko explica que, para recrear la Salyut-7, construyeron una estación espacial “veinte veces más grande” que la real sobre una superficie sólida. “Para cada toma, la estación se tenía que mover mediante cables. Luego, los movimientos de las cámaras, los ángulos, todo era como un ballet espacial. Algunos días, de las 35 tomas que hacíamos solo dos salían bien”. El equipo pudo trabajar con material original proporcionado por la agencia espacial rusa. “Nos ayudó mucho. Buena parte del equipo técnico que aparece en la película es original. Y cuando no lo es, es una recreación fiel a través de imágenes específicas que nos proporcionaron”.

Un fotograma de 'Salyut-7', de Klim Shipenko

Imagen de los auténticos Victor Savinikh y Vladimir Dzhanibekov en la 'Salyut-7'

Los héroes de la cosmonáutica rusa, salvo Yuri Gagarin (el primer hombre en el espacio) o Alexei Leonov (el primero que dio un paseo espacial), son los grandes desconocidos de la exploración de las estrellas, apagados ante el fulgor mediático de sus homólogos americanos. “Es normal. Hay muchas películas estadounidenses sobre astronautas. 'Apolo 13', sin ir más lejos, es una película que ha visto todo el mundo”, comenta Shipenko. Más allá de su vieja vocación por cierta ciencia ficción intelectual y/o propagandística (de 'Aelita' de Yakov Protazanov a 'Solaris' de Andrei Tarkovski o 'Test pilota pirxa' de Marek Piestrak), el cine ruso actual apuesta por la reivindicación espectacular de los héroes cosmonautas. Además de 'Salyut-7', este mismo año se ha estrenado en Rusia 'The age of pioneers' (también conocida como 'The spacewalker'), una producción de Timur Bekmamvetov sobre Leonov.

Estética 'vintage' de la guerra fría

Además del interés histórico (olvidemos las licencias dramáticas, que las hay, a veces sofocantes) y de su capacidad de entretener, 'Salyut-7' ofrece la irrestible posibilidad de viajar al Moscú de los años 80, en un momento de fascinación por la cierta estética 'vintage' de la guerra fría, de la Europa del Este, como lo demuestran 'Atómica' o las (grandes) series 'The americans' o 'Deutschland 83'. “Como director, quiero que vea mi película el máximo publico posible, y si esta atracción por la vieja Europa del Este esta ahí, pues bienvenida sea”, ríe Shipenko, autor tan capaz de acercarse a la ficción científica como al 'thriller' criminal ('The unforgiven', 2009) o la comedia romántica ('Likes or dislikes', 2014).

0 Comentarios
cargando