Una locura de actriz

Macarena Gómez aparca su talento para la comedia e impresiona en el papel de mujer perturbada en el drama psicológico 'Musarañas'

Macarena Gómez, fotografiada en los jardines del Hotel Melià de Sitges.

Macarena Gómez, fotografiada en los jardines del Hotel Melià de Sitges. / DIEGO CALDERÓN

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JULIÁN GARCÍA / SITGES

Macarena Gómez camina por el 'hall' de Hotel de Melià de Sitges alzada en unos tacones de vértigo. Va como un látigo, nerviosa, pizpireta, cuando de repente se le gira un zapato y, antes de caerse, se agarra del brazo de este cronista. «¡Ay! Es que se quiere poner una toda guapa y al final es lo que pasa», suelta con esa voz tan suya -ese timbre aniñado, ese acento cordobés- que por fuerza, te acabas muriendo de la risa. Macarena Gómez es una reina de la comedia porque la gracia le sale como quien chasquea los dedos ',, en el que interpreta a una mujer tan perturbada, o más, que la mismísima Kathy Bates de 'Misery'.

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Ópera prima de Juanfer Andrés y Esteban Roel, 'Musarañas' nos transporta a la España de los 50. Una costurera (Gómez) sufre agorafobia (entre un variado surtido de trastornos) y su único contacto con la realidad es a través de su hermana pequeña (Nadia de Santiago). La inesperada aparición de un vecino (apuesto, ricacho, seductor: quién mejor para el papel que Hugo Silva) reventará, como es de suponer, la frágil rutina de esa casa enferma. «Ha sido uno de mis mayores retos interpretativos. He hecho cosas en la película que ni yo sabía que era capaz de hacer», asegura. «Es que muy pocas veces me han permitido demostrar que puedo hacer drama porque siempre me ofrecen comedia. Supongo que es por mi comicidad natural. ¡A mí me sale así, no es preparado! Pero sobre todo me considero una actriz dramática. Así que gracias a Álex de la Iglesia por darme esta oportunidad».

Gómez, en verdad, sobrecoge en 'Musarañas'esos tránsitos de la dulzura a la demencia, de la timidez a la violencia. El filme (quese estrenará el 25 de diciembre) es una pieza de cámara que - y ahí se ve la mano de De la Iglesia- gusta de jugar con lo tragicómico, lo grotesco y, sobre todo, lo violento, en un fin de fiesta sangriento en el que Gómez se suelta el pelo, y de qué modo. «Tomé como referencia 'Misery' y '¿Qué fue de Baby Jane?' Y consulté a un psiquiatra acerca de los trastornos psicóticos de Montse, mi personaje». En ese momento, Macarena se gira, mira a los ojos a quien esto escribe y le susurra con una sonrisa demente: «Es que yo soy Montse...». Una locura de actriz.