El viernes, 15

Así es ‘Los herederos de la tierra’, la nueva serie épica tras ‘La catedral del mar’

Netflix estrena la serie basada en la novela homónima de Ildefonso Falcones, que luego emitirán Antena 3 y TV-3

Yon González, Elena Rivera y Rodolfo Sancho encabezan el reparto de la ficción, que recrea la Barcelona medieval

Elena Rivera y Yon González, como Caterina y Hugo Llor, en la serie ’Los herederos de la tierra’.

Elena Rivera y Yon González, como Caterina y Hugo Llor, en la serie ’Los herederos de la tierra’. / DIAGONAL TV

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Inés Álvarez
Inés Álvarez

Periodista

Especialista en programas de televisión y series

Escribe desde Barcelona

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Es una secuela, porque se basa en el segundo de los libros de Ildefonso Falcones sobre la Barcelona del siglo XIV, pero podría ser una segunda temporada que continuara la leyenda iniciada por ‘La catedral del mar’. Porque ‘Los herederos de la tierra’ mantiene el espíritu de la primera, siendo fiel a la novela y con esa espectacularidad en las imágenes propia de una gran superproducción. Protagonizada por Yon González, Elena Rivera y Rodolfo Sancho, actores que dan vida a otra generación, la ficción verá la luz en Netflix este viernes, 15. Dentro de un año la emitirá Antena 3 y luego, TV-3.

Si Arnau Estanyol (Aitor Luna) era el ‘héroe’ de la primera entrega, en esta ocasión es Hugo Llor (Yon González), su protegido, quien intentará sobrevivir a las duras condiciones y los oscuros personajes que se encontrará en esa Barcelona medieval: “Sabe colocar el odio y la rabia en un buen lugar y darle una buena mirada, lo que no es fácil. Es muy bonito y dice mucho de él", asegura González a EL PERIÓDICO. 

Aria Bedmar, Yon González y María Rodríguez Soto, en 'Los herederos de la tierra'.

/ Netflix

El nombre del actor ya había sonado para participar en 'La catedral del mar': “Con Yon hacía tiempo que me apetecía trabajar”, confiesa Jordi Frades, director de ambas producciones. Al final, fue su hermano en la vida real, Aitor Luna ('Los hombres de Paco', 'Gran Reserva)', quien daría vida a Estanyol. Y aunque el personaje aparece en el primer capítulo de 'Los herederos de la tierra', González y Luna no coincidirán en las tramas. “Hay quien piensa que Yon hace de hijo de Aitor, y no", puntualiza el también director de la productora, Diagonal (Banjay Iberia )a este diario. En el reparto figuran también Michell Jenner, Natalia Sánchez, Pere Arquillué y Bruna Cusí, entre otros.

Las mujeres de Llor

El amor será uno de los motores de la vida de Hugo Llor, y por ella pasarán varias mujeres. Una será para él un gran apoyo. Se trata de Caterina, a quien da vida Elena Rivera, actriz a la que vemos actualmente en el papel de joven víctima de una violación en la serie de Antena 3 ‘Alba’. Ambos personajes, aunque muy alejados en la época, guardan ciertas similitudes debido en los hechos dramáticos por los que tienen que pasar: “Voy de drama en drama" reconoce la actriz, que define a su personaje "como una mujer maltratada por la vida y por la crueldad de la época, a quien ángel de la guarda que se le cruza la rescata de un mundo horrible".      

La calidad de las imágenes y la cuidada recreación de la época en escenarios y vestuario de esta producción recuerdan a las de 'La catedral del mar'. Y es que el equipo creativo es casi el mismo. "Hemos variado un poco las estéticas, porque es una época más actual, pero hemos intentado que a quien le gustó la primera, no se encontrara con algo totalmente diferente", apunta Frades. Si una cosa funciona, para qué cambiarla. "'Esperamos que los seguidores de 'La catedral del mar' disfruten de esta igualmente, porque tiene muchas conexiones y homenajes a la primera", señala.

Rodada en Catalunya

Diferencia esta entrega de la anterior, que en esta ocasión hay más exteriores y menos escenas de plató. “Como la hemos rodado enteramente en Catalunya y teníamos mucho románico, las viñas... como exigía la historia, hemos podido plasmar más localizaciones naturales", advierte Frades. "Aparece Santes Creus, Barcelona, Girona... Hemos dado vueltas por Catalunya. Y esa cantidad de exteriores se nota", se vanagloria.

Rodolfo Sancho, como Bernat Estanyol, en 'Los herederos de la tierra'.

/ DIAGONAL

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La sombra de Ildefonso Falcones ha sobrevolado poco la producción. “El autor lo ha dejado en nuestras manos. Solo se leyó los guiones y nos dijo alguna cosita. Le hicimos un pase de los dos primeros capítulos, para que viera que el espíritu era el mismo que la primera, y le gustaron", cuenta el director. Y esperan que lo mismo le pase al espectador que ha leído la novela. "Queremos que la reconozca. Porque son historias que tienen un componente cinematográfico muy potente". No obstante, se han centrado menos en la parte histórica para dar un mayor protagonismo a los personajes.

Algo sí ha cambiado con respecto a 'La catedral del mar': el estreno fue entonces en Antena 3 y luego pasó a Netflix. Esta vez el privilegio lo tiene la plataforma, porque fue esta la que les pidió hacer la serie tras haber funcionado en Latinoamérica. Y, llegados a este punto, comenta Frades cómo se equivocaron al pensar que tras su éxito en Atresmedia, quizá no triunfaría tanto en TV-3. "Parece ser que las cosas funcionan en tres sitios. Un ejemplo es 'La cocinera de Castamar': en Atresplayer, en Antena 3 y en Netflix. Hay tanto público diferente, que la gente la ve donde quiere", reflexiona, para acabar diciendo: “Estaremos tres años enganchados a 'Los herederos de la tierra'”.

Mascarillas en el medievo

Viendo las concentraciones de personas que se dan en los tumultos que recrea la serie, uno imagina las dificultades de rodar en plena pandemia. "Fue muy complicado", admite Frades a EL PERIÓDICO. "Estábamos aún en toque de queda y con todas las medidas de seguridad. Pero tuvimos la suerte de que no hubo que parar por contagio, y eso que a veces se juntaban 150 figurantes, se admira.

El uso de mascarillas también obligaba a estar muy atentos para que no se colara ninguna. "Hasta que no decías "acción", no se la quitaban. Y si no lo oían...Estábamos todos en busca de la mascarilla perdida", rememora. Aunque también hubo su parte positiva. "Al no haber bares ni restaurantes, estábamos totalmente concentrados, porque íbamos directos al hotel. Y, luego, en Barcelona y en GIrona no había turismo, con lo que el rodaje fue más tranquilo" .