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Crítica de 'La casa de papel (parte 5, volumen 1)': el clímax de un largo clímax

Una imagen de ’La casa de papel’, parte 5, volumen 1.

Una imagen de ’La casa de papel’, parte 5, volumen 1. / Netflix

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Juan Manuel Freire
Juan Manuel Freire

Periodista

Especialista en series, cine, música y cultura pop

Escribe desde Barcelona

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La casa de papel (parte 5, volumen 1) ★★★

Creador: Álex Pina

Dirección: Jesús Colmenar y Koldo Serra

Reparto: Úrsula Corberó, Itziar Ituño, Álvaro Morte, Pedro Alonso, Najwa Nimri

País: España

Duración: 50 min. aprox. (5 episodios)

Año: 2021

Género: Acción

Estreno: 3 de septiembre de 2021 (Netflix)

Se acerca el final del mayor (y seguramente más largo: más de cien horas) atraco de la historia, el segundo tratado de perpetrar por una banda que acaba de perder a uno de sus principales pilares, si no el principal. 'La casa de papel' será casi otra serie, no solo a nivel argumental sino también narrativo, cuando regrese para sus episodios finales el próximo diciembre. 

El grupo empezó esta temporada de luto por Nairobi (Alba Flores) y arrancará la siguiente tanda de episodios bajo el choque de un sacrificio que a algunos nos trajo, irremediablemente, recuerdos de 'Breaking bad'. No han sido horas fáciles para la banda: estamos, al fin y al cabo, en el clímax de una serie en forma de largo clímax. Por el lado del Profesor (Álvaro Morte), asediado por la torturadora Alicia Sierra (Najwa Nimri), han llegado conclusiones desesperanzadoras. Y el coronel Tamayo (Fernando Cayo, tan ingeniosamente malhablado como un personaje de Armando Iannucci) ha llamado al enemigo definitivo, el Ejército, para arreglar lo que considera un asunto de seguridad nacional. 

El grueso de esta quinta parte, volumen primero, se ha convertido así en una orgía de acción militar en un espacio más o menos reducido. La guerra ha sido a tres bandas: están nuestros héroes imperfectos, está el Escuadrón Suicida castizo del comandante Sagasta (José Manuel Seda) y están unos rehenes fugados que el siempre desastroso Arturo (Enrique Arce) quiso liderar con lanzallamas a lo Ellen Ripley y, después, con vehículo blindado. Intercambios de munición pesada, granadas dentro de pollos, explosiones que harían palidecer a Michael Bay: los verdaderos creyentes de la religión de la acción habrán visto pocas veces un espectáculo así en televisión. El caos no es solo efectivo, sino en muchos casos virtuoso.

Semejante acumulación de instantes explosivos puede llegar, por otro lado, a resultar agotadora. En su afán por formular el folletín de acción menos aburrido imaginable, Álex Pina y su equipo pueden olvidarse a veces de equilibrar la tensión máxima con los necesarios momentos de respiro. En estos episodios se han echado en falta más golpes de humor, sobre todo porque los incluidos han funcionado: ahí quedan grandes pequeños apuntes de Jaime Lorente como Denver y, sobre todo, Najwa Nimri como la antagonista Sierra. Recordemos de esta última su mejor lección de vida: "Los niños en la cárcel se crían perfectamente".

La bienvenida ligereza ha llegado, sobre todo, a través de los saltos atrás en el tiempo. Hemos viajado al Copenhague de cinco años antes del Día-D con el añorado Berlín (Pedro Alonso) y su hijo ya talludo, Rafael (Patrick Criado), un ingeniero en electrónica al que ha iluminado sobre su heredada condición de ladrón durante un elegante y musical atraco más cerca de 'Lupin' que del 'Apocalypse now' desarrollado en el presente en el Banco de España. 

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En esta temporada, el factor 'flashback' ha servido también a la emotividad. Hemos visto a Tokio reunida con Nairobi en la casa de Toledo donde prepararon el atraco. Mientras hablan sobre lo que podría haber detrás de la vida, Tokio lanza su teoría: "Yo creo… que te quedas a vivir en el último pensamiento que tienes antes de morir. Por eso, cuando hay jarana, yo siempre pienso en los sitios donde fui feliz. Y en esos recuerdos me quedaré a vivir para siempre". Son los recuerdos recorridos, después, en ese quinto episodio dedicado a la vida (o las vidas) de Tokio, una larga despedida antes del intrigante adiós a la banda al completo, anunciado para el 3 de diciembre. 

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