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Joe Berlinger, pionero justiciero del 'true crime'

El director y productor Joe Berlinger.

El director y productor Joe Berlinger. / Henny Garfunkel

  • El codirector de la trilogía 'Paraíso perdido' estrena la miniserie 'Confronting a serial killer', tributo a las víctimas de Sam Little, el asesino en serie más prolífico de Estados Unidos

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Joe Berlinger (Bridgeport, 1961) no sabe qué pensar cuando la prensa insiste en llamarle pionero del 'true crime'. De entrada, le parece una exageración: "Es algo que existe desde hace siglos", nos cuenta por videollamada. "En Estados Unidos vendíamos entradas para ahorcamientos públicos. Y a la salida, te daban un panfleto de recuerdo. 'A sangre fría', de Capote, era 'true crime'. Eso por no hablar de las incontables revistas sobre crímenes reales que solían publicarse hace años".

Pero al director y productor no se le escapa la enorme influencia de su trilogía, codirigida con Bruce Sinofsky, 'Paraíso perdido' (1996, 2000 y 2011), seguimiento del caso de tres adolescentes de Arkansas injustamente encarcelados (uno de ellos, condenado a pena de muerte) por el brutal asesinato de tres niños de ocho años. Aquellas películas ayudaron a mantener vivo el interés por el caso y, finalmente, conseguir la libertad para unos chicos ya convertidos en hombres.

Una joven montadora, Po Kutchins, vio su primera entrega y se sintió más motivada que nunca para dirigir y producir sus propias películas. Para ella ha sido "un sueño" colaborar con Berlinger, como productora y showrunner, en 'Confronting a serial killer' (Starzplay, desde el domingo, día 18), la segunda serie que Berlinger estrena este año, después de 'Escena del crimen: Desaparición en el hotel Cecil' (como productor, ha lanzado además 'Un falsificador entre mormones').

El asesino en serie más prolífico

Desde 1971 y hasta los dosmiles, Sam Little acabó con la vida de casi un centenar de personas. Como aprovechándose de las taras de un sistema judicial criminal abonado al prejuicio, el racismo y el odio, perseguía sobre todo a mujeres por las que las instituciones no se iban a preocupar en exceso: prostitutas, drogadictas, enfermas mentales; sobre todo, mujeres negras. Una detective de homicidios angelina, Mitzi Roberts, entrevistada en la serie, se sirvió de las tecnologías del ADN para inculpar a Little por tres casos abiertos de los ochenta.

Roberts sospechaba que debía haber más, muchas más víctimas, como le contó a la escritora Jillian Lauren cuando ésta le entrevistó mientras investigaba para una novela de misterio. Lauren dejó ese proyecto y, pensando en otra clase de libro, se decidió a establecer una complicidad con el asesino, primero por cartas y luego enfrentándose a él cara a cara en prisión. (Kutchins): "No solo empezó a hablar con Sam, sino a buscar escenas del crimen y nombres de víctima potenciales. Su misión empezó a dar frutos y resultó emocionante. Tuvimos la suerte de estar ahí mientras las cosas progresaban del modo más inesperado".

'Confronting a serial killer' es menos el retrato de un asesino que el de una mujer enfrentada al demonio y a sus propios demonios (como antigua trabajadora sexual, podría haber sido presa de Little). Sobre todo, es un homenaje a las víctimas, según Berlinger: "Eso es lo importante con el true crime. Hay que hacer películas y series centradas en las víctimas y que sean sensibles con ellas".

El 'true crime' como justicia social

Cuando Berlinger y Sinofsky empezaron a filmar 'Paraíso perdido', su intención era hacer una película sobre chavales que matan a otros chavales: "La prensa de Arkansas no admitía duda y la acusación salió en televisión diciendo que aquel era un caso abierto y cerrado. Mientras hacíamos la película, nos dimos cuenta de que eran inocentes y acabamos filmando un juicio que fue como una moderna caza de brujas".

"Pero no –añade–, no me metí en los documentales para hacer justicia social. Mi impulso era, ante todo, narrativo, y la idea de poder hacer algo nuevo con el formato documental. Tomando inspiración del cinéma vérité de los maestros, como los Maysles Brothers [trabajó como aprendiz con ellos durante cuatro años], Frederick Wiseman o D. A. Pennebaker, pero redefiniendo la forma, algo que muchos documentalistas queríamos hacer a finales de los ochenta, principios de los noventa".

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El curso de los acontecimientos le llevó a replantearse la función de sus documentales. "Desde hace mucho tiempo –dice–, tan solo me interesan las historias en las que pueda contar algo más aparte del crimen. ¿Hay un tema de justicia social del que se pueda hablar? Eso es lo primero que tengo en cuenta”.

¿Cuál sería, en opinión de Berlinger, el mayor crimen del 'true crime'? "Lo peor que puedes hacer es regodearte en la miseria ajena", sentencia. "Algunos directores lo hacen y me horroriza. Pero tampoco entiendo la animadversión hacia el género que demuestran ahora mismo tantos críticos y pensadores. En cuanto oyen 'true crime', van a degüello. Eso me parece ridículo, más que nada porque el crimen es parte de la condición humana. ¿Puedes negar una parte de la condición humana?".   

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