01 dic 2020

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CRÍTICA DE SERIE

'Parliament': una 'sitcom' parlamentaria

Quim Casas

Fotograma de la serie ’Parliament’.

Fotograma de la serie ’Parliament’.

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Parliament ★★★

Dirección: Émilie Noblet y Jérémie Sein

Reparto: Xavier Lacaille, Liz Kingsman, Lucas Englander, Christiane Paul

País: Bélgica / Francia / Alemania 

Duración: 10 episodios

Año: 2020

Género: Comedia

Estreno: 24 de noviembre del 2020

Plataforma: Filmin 

La sátira política en la ficción televisiva es algo habitual. Los británicos saben mucho de ello y una de sus series punteras de los 80 fue ‘Sí, ministro’. Ahora se suman desde Bélgica, en coalición de producción con Francia y Alemania, para diseccionar en clave humorística los entresijos del Parlamento Europeo, esa torre de Babel situada en Bruselas donde, como se nos dice en ‘Parliament’, evitar polémicas es la regla número uno del Parlamento.

Creada por Noé Debré y dirigida por Émilie Noblet y JérémieSein, ‘Parliament’ es una 'sitcom' políglota de 10 episodios de media hora de duración, tiempo ideal para plantear una situación jocosa por capítulo sin apartarse nunca de la trama principal: la elaboración del informe parlamentario contrario a la práctica habitual de cortar las aletas del tiburón para venderlas, sobre todo, al mercado chino.

Un joven atribulado 

El personaje conductor es un joven y algo atribulado ayudante parlamentario francés, Samy, cuyo primer día en el Parlamento está marcado por todo tipo de equívocos, bromas y novatadas. Duerme de momento en un albergue juvenil, ya que no ha tenido tiempo de buscar un apartamento. Se enamora de una joven escandinava que milita en un partido de ideas próximas al nazismo. Es el ayudante de un eurodiputado que no hace nada y se esconde de todo el mundo. Y al poco se encuentra inmerso en las disputas y alianzas de las diversas coaliciones parlamentarias.

La acción acontece en el 2018, a las pocas semanas del ‘brexit’, algo que los parlamentarios británicos celebran efusivamente cada semana. No faltan las referencias humorísticas al independentismo catalán, y hay un retrato-caricatura perfecto de dos parlamentarios del PSOE y del PP. El ritmo es frenético, entre la 'sitcom' televisiva y la antigua ‘screwball comedy’ cinematográfica, con muchas conversaciones que se desarrollan en movimiento frenético por los pasadizos del Parlamento, algo así como un laberinto intrincado donde se negocia.

Esta permanente carrera de obstáculos, en la que Samy debe sortear todo tipo de peligros mientras madura su posición a medida que entiende las triquiñuelas de la política parlamentaria, deja un reguero de personajes ciertamente antipáticos, egoístas, torpes o manipuladores, del eurodiputado para quien trabaja Samy hasta la fría ayudante británica. Pero además de divertida, la serie resulta didáctica: un reglamento en el Parlamento de Bruselas es una ley, y se llama así para no ofender a los parlamentos nacionales. Instruir divirtiendo, hacer política deleitando.