08 ago 2020

Ir a contenido

TÓMATELO EN SERIE

'Normal people', el gran romance intermitente

La próxima semana llega, por fin, a nuestras pantallas la adaptación de la novela de Sally Rooney sobre una complicada historia de amor

Juan Manuel Freire

Daisy Edgar-Jones y Paul Mescal en una imagen de la serie ’Normal people’.

Daisy Edgar-Jones y Paul Mescal en una imagen de la serie ’Normal people’.

La gente normal, con sus anormalidades, sus traumas, sus ideales y sus claudicaciones, puede capturar la mirada como el más innovador efecto especial. Lo demuestra el éxito en Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos de 'Normal people', adaptación de la novela de Sally Rooney ('Gente normal'sobre el romance entre Marianne y Connell, "dos personas que, al parecer, a lo largo de varios años, no habían sido capaces de dejar de cruzarse en la vida del otro", como se lee en sus páginas.

A decir verdad, la gran acogida del libro ha tenido mucho que ver en el fenómeno. Producida y coescrita por la propia autora, la serie de BBC Three y Hulu, que aquí estrena Starzplay el jueves, apenas se desvía del querido original: se apega a él con la más extrema fidelidad. Si algo era mágico, ¿para qué despedazarlo y remontarlo? Hay menos saltos en el tiempo, algunas situaciones tienen matices diferentes, pero quien tiene el libro tiene el guion de Sally Rooney y Alice Birch ('Lady Macbeth').

En este relato iniciático de poderes extraños, Marianne (Daisy Edgar-Jones), de familia acaudalada, y Connell (Paul Mescal), cuya madre limpia en casa de la primera, se atraen, se enamoran y se las arreglan, queriendo o sin querer, para que lo suyo salga mal casi todo el tiempo. Él, popular en el instituto, figura importante del equipo de fútbol (en la serie, fútbol gaélico), prefiere que sus amigos no sepan que se está viendo con esa chica rica en dinero, pero pobre en amigos, que se pasa la hora de la comida leyendo libros. Tanto en lo emocional como en lo físico, todo cuadra, pero la presión de grupo y la ansiedad de clase pueden generar desastres.

'Normal people' enseña, entre otras cosas, a rodar escenas de sexo. Como director de la primera mitad de episodios (seis de doce), Lenny Abrahamson ('La habitación') sabe convertir el acto físico en herramienta para el avance dramático y narrativo. El primer encuentro sexual de la pareja, lección de consentimiento, se observa con sensibilidad y pudor. Otros posteriores, con una mezcla atómica de sensualidad y elegancia. En todos los casos, la palabra es intimidad. Ese es el tema central de la novela, como el de la serie, al fin y al cabo: qué sucede cuando dos personas descubren que solo pueden ser ellas cuando están juntas.

Cambios de poder

A pesar de haber tocado el cielo, Connell hace algo que deja a Marianne por los suelos, y con ella caen los espectadores, como suele pasar cuando se escoge un tema de Max Richter para musicar cualquier situación. Pero, llegada la época universitaria, es Marianne quien puede jugar con los sentimientos de Connell, quien las pasa canutas en el paso de la vida de pueblo a la vorágine social del Trinity College de Dublín.  

Sin entrar en más 'spoilers', diremos que, hacia la mitad, sus vidas pasan por tramos oscuros. Toca a Hettie Macdonald (la miniserie 'Regreso a Howards End') capturar los momentos quizá más difíciles de las vidas individuales e, inevitablemente, comunes de Connell y Marianne. Es una directora la encargada de indagar en las secuelas del abuso cíclico sufrido por Marianne a manos de los hombres de su familia (o no): en esencia, la herida de no sentirse digna de ser amada.

El paso y el peso del tiempo

En otro momento de la industria audiovisual, 'Normal people' podría haber sido, quizá, una película, y una de éxito, pero el material de base pedía a gritos una serie. Está la cuestión de la intimidad: para sentirse parte de esa conexión, casi como si estuvieras en cada habitación con ellos, hace falta de todo menos prisa. Además, la novela de Rooney no se basa tanto en un arco dramático tradicional como en la acumulación de pequeños detalles que pueden parecer casi ligeros de uno en uno, pero pesan la vida cuando se juntan. Detalles recogidos con esmero por la serie.

Y está la cuestión del tiempo: aunque la historia recorre solo unos años, son años determinantes, esos en los que uno sale de su burbuja adolescente y tiene que encontrar un verdadero lugar en el mundo, a ser posible sin depender enteramente de nadie. Los Connell y Marianne del (emotivo) final de la serie no sabrían reconocerse en los del principio. 'Normal people' sigue esta transformación con paso firme, sensible y a menudo doloroso; convierte el día a día de dos personas reconocibles en una saga épica como pocas se han visto. Alrededor de seis horas en las fauces de la emoción extrema.

Y a continuación…

La noticia llegaba a finales de junio: 'Conversaciones entre amigos', primer libro de Rooney, tendrá versión en serie a cargo del equipo que nos trajo 'Normal people'. En principio, será Lenny Abrahamson quien dirija sus doce episodios, y Alice Birch liderará el equipo de guionistas. Algo más cerebral que 'Gente normal', la novela sigue la relación a varias bandas entre dos estudiantes universitarias, exnovias, con un matrimonio algo mayor y con más dinero. De nuevo, la complejidad de los afectos en un mundo cruel tardocapitalista.