01 jun 2020

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TÓMATELO EN SERIE

'Snowpiercer: Rompenieves', el tren distópico vuelve a circular

Netflix estrena el lunes, día 25, una nueva serie basada en la película del director de 'Parásitos' y el cómic francés de los ochenta

Juan Manuel Freire

Daveed Diggs y Jennifer Connelly, en una imagen promocional de ’Snowpiercer: Rompenieves’.

Daveed Diggs y Jennifer Connelly, en una imagen promocional de ’Snowpiercer: Rompenieves’.

En el principio, en los primeros ochenta, fue un gran cómic del dibujante Jean-Marc Rochette y el guionista Jacques Lob, sustituido tras su muerte por Benjamin Legrand. Esa obra se puede conseguir ahora en edición integral de Norma Editorial, pero en España la conocimos serializada, a través de las páginas de 'TOTEM', con el título no de 'Rompenieves', sino de 'El Transglacial'.

En aquellas impactantes viñetas en blanco y negro, el planeta ha entrado en una nueva era glaciar tras una catástrofe climática. Los últimos hombres vivos giran por esa Tierra posapocalíptica a bordo de un tren arca de mil y un vagones. Ricos y poderosos se acomodan en los lujosos vagones delanteros; los más pobres se hacinan en los vagones de cola. Un equilibrio, o mejor, un desequilibrio así no puede, no debe perdurar.

El rescate de Bong

Mensaje ecológico y lucha de clases: dos constantes de la obra del director surcoreano Bong Joon-ho, el hombre de 'Parásitos', quien se obsesionó con adaptar el tebeo inmediatamente después de descubrirlo en una tienda de cómics en Seúl. Antes que la parte política y social, le fascinó el limitado paisaje de la acción. "Siempre me han encantado los espacios cinematográficos muy oscuros y muy estrechos, alargados", comentaba hace unos años a la web de cómics 'CBR'. Por ejemplo, las alcantarillas de 'The host' y el túnel de 'Memories of murder'. Esto es igual, solo que es un tren".

Del tebeo original, Bong acabó quedándose con lo justo: la idea del tren arca (al que cortó vagones) y la rabia revolucionaria. Reelaboró la historia, creó personajes y se llevó todo el concepto a una tierra propia de acción mezclada con sátira. La película del 2013 fue un éxito en Corea y Francia, donde se estrenó primero, pero a punto estuvo de llegar a muchos importantes territorios en versión masacrada por el productor y distribuidor Harvey Weinstein.

Trayecto agitado a televisión

El (antiguo) Manostijeras de Hollywood pretendía recortar 25 de los 126 minutos de la película de Bong. ¿Qué pensará ahora, en prisión, de la existencia de una nueva 'Snowpiercer: Rompenieves' de 520 minutos?

O quizá deberíamos decir 1040, dado que esta adaptación en serie fue renovada para una segunda temporada en mayo del 2019, un año antes de su estreno: el pasado día 17 llegó a la cadena TNT en Estados Unidos; este lunes, día 25, se estrena en el resto del mundo a través de Netflix.

Esa clase de renovación prematura sirve para enviar un mensaje de tranquilidad en torno a proyectos sobre los que aletean caos y polémica. 'Snowpiercer: Rompenieves' es uno de ellos. La noticia de la adaptación saltó en noviembre del 2015. En enero del 2018, su 'showrunner' original, Josh Friedman (guionista de 'La guerra de los mundos' versión Spielberg), se bajaba del tren por supuestas "diferencias creativas", pero al mes siguiente precisaba en Twitter que le habían despedido por miedo a que no fuera "obediente".

Alrededor de un mes después, Graeme Manson, cocreador de 'Orphan black', era fichado como nuevo 'showrunner'. De nuevo desde Twitter, Friedman criticó a su reemplazo por no haberle llamado para preguntarle por su salida o darle las gracias por haber hecho un trabajo del que ahora se iba a aprovechar. El director Scott Derrickson ('Doctor Strange') se sumó al drama tuitero: el guion del piloto era el "mejor que había leído", el episodio resultante podía ser su "mejor trabajo" y, por cierto, no pensaba volver al set para rodar nuevas escenas.

Misterio de asesinato

Según explicó Manson en un encuentro con la TCA (Television Critics Association) a principios de este año, del piloto original apenas queda nada en lo que se estrena el lunes: "Creo que hay una pequeña parte de una especie de 'set piece' de efectos especiales", dijo. "Pero la serie se reinició por completo cuando llegué. Propuse un mundo diferente".

Ya desde el primer episodio, dirigido finalmente por el veterano de la tele inglesa James Hawes, queda clara la distancia con anteriores encarnaciones de la historia. De entrada, hay muchos personajes a los que tener en cuenta, alrededor de unos veinticinco. El principal es Andre Layton (Daveed Diggs, del musical 'Hamilton'), líder colista que ha heredado su cautela del Curtis encarnado por Chris Evans en la película del 2013. Layton cuenta con aliados, como la bondadosa Josie (Katie McGuinness) o el joven aspirante a maquinista Miles (Jaylin Fletcher), pero también antagonistas, como el belicoso Pike (Steve Ogg), que ya ha llegado a su límite de paciencia y quiere encender cuanto antes la llama de la nueva sublevación.

En el mundo de Manson no mandan acción y sátira, como en el de Bong; también hay espacio para una trama procedimental. Melanie (Jennifer Connelly, en su primer papel regular en televisión en un par de décadas), jefa de Servicios Generales, recluta al exinspector de homicidios Layton para resolver un caso de asesinato. El héroe descubre que una de las sospechosas es su antigua amante Zarah (Sheila Vand), desde hace un tiempo mudada al paraíso bohemio conocido como Las Cadenas.

La serie no resiste, al menos de entrada, la comparación con el filme de Bong, que tenía en la simplicidad argumental una de sus mejores bazas. Se propone un universo expansivo, se respeta la longitud original del tren, pero la claustrofobia puede ser el mejor recurso emocional. Frente a la poco inspirada elefantiasis narrativa, queda deleitarse con el cuidado diseño de producción o la fotografía de John Grillo ('Westworld', 'The leftovers'). Pero igual esa belleza distópica no es suficiente.

La probable serie de 'Parásitos'

Netflix luchó también por ofrecer la serie limitada basada en 'Parásitos', último clásico de Bong Joon-ho, pero finalmente HBO ganó la batalla por los derechos. Poco se sabe del proyecto, que produciría el propio Bong en alianza con Adam McKay, el director de (gran) comedia cafre ('Hermanos por pelotas') pasado a satirista político ('El vicio del poder').

La idea no es, al parecer, hacer un remake estricto ni una secuela, sino una 'versión extendida' del original. Bong dijo en entrevista con 'Variety': "Cuando pienso en una serie limitada, pienso en una película expandida. Como 'Fanny y Alexander', de Ingmar Bergman: tienes la versión cinematográfica de tres horas y la televisiva de cinco horas". Será un 'cover', seguramente, en inglés: Tilda Swinton y Mark Ruffalo han tenido conversaciones sobre su posible participación.