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ESTRENO DE SERIE

Nicolas Winding Refn: "La mayoría de las películas son una basura"

El director danés acaba de estrenar en Amazon Prime 'Demasiado viejo para morir joven', una serie criminal de 13 horas repartidas en 10 episodios con su sello personal e intransferible

Nando Salvà

Nicolas Winding Refn, tras la presentación en Cannes de ’Demasiado viejo para morir joven’

Nicolas Winding Refn, tras la presentación en Cannes de ’Demasiado viejo para morir joven’ / WIREIMAGE / DOMINIQUE CHARRIAU

El director danés Nicolas Winding Refn acaba de estrenar en Amazon Prime 'Demasiado viejo para morir joven', una serie criminal de 13 horas repartidas en 10 episodios protagonizada por un detective de Los Angeles que hace horas extra como asesino. En ella, mientras retrata un submundo poblado por mafiosos rusos, yakuzas y pornógrafos depravados, el director de 'Drive' y 'The neon demon' vuelve a manejar la misma colección de recursos estilísticos -el ritmo narrativo comatoso, los estallidos de violencia, los paisajes urbanos nocturnos tintados de neón- que lo han convertido en uno de los autores más personales del cine actual.

'Demasiado viejo para morir joven' utiliza con profusión el silencio y la quietud, dos ingredientes no precisamente habituales en la ficción de género actual…
De hecho, uno de mis objetivos ha sido ir en sentido contrario al que siguen las series tradicionales. Vivimos en una época en la que estamos obsesionados por mantener nuestra atención ocupada con ruido y movimiento, y con consumir la mayor cantidad de información lo más rápido posible. El problema es que, si consumes información tan rápido, no la procesas. Para mí el silencio y la quietud son muy reveladores, como ventanas al alma humana. Cuando estoy con mis niños y jugamos en silencio con las piezas Lego, alcanzamos una intimidad increíble.

El espectador habitual de series quizá no esté habituado a contenidos tan exigentes e inclasificables. ¿Ha sido consciente de ello al hacer 'Demasiado viejo para morir joven'?
Por supuesto, y lo asumo. Yo respeto profundamente a los espectadores, y si les pido que me entreguen su tiempo, no quiero tirarlo a la basura; prefiero invertirlo en darles algo sobre lo que pensar. Y rechazo clasificaciones o etiquetas, no acepto que nadie me diga cómo debería o no debería ser lo que hago. Con las obras de arte pasa como con los niños: estamos obsesionados con diagnosticarlos, y con someterlos a un tratamiento si no encajan con el comportamiento que creemos que deberían tener. Tanto mis hijos como mis obras de arte son libres.

'Demasiado viejo para morir joven' es su primera serie de televisión. ¿Ha condicionado su modo de trabajo el cambio de formato?
Solo en términos de tiempo. El proceso de producción fue muchísimo más largo, y por momentos pensé que me volvía loco. Pero lo pasé en grande. De todos modos, debo hacer una matización: 'Demasiado viejo para morir joven' es una serie, sí, pero no es televisión; televisión son los programas de cocina y los 'reality shows'.  'Demasiado viejo para morir joven' es 'streaming'. La televisión está tan muerta como un trozo de puerta que se pudre en un vertedero. El 'streaming', en cambio, es el futuro. Y es un futuro hermoso.

"La televisión está tan muerta como un trozo de puerta que se pudre en un vertedero. El 'streaming', en cambio, es el futuro. Y es un futuro hermoso"

¿También el cine está muerto?
No, nunca morirá, pero tendrá que adaptarse y comprender que las pantallas grandes deben coexistir con las pantallas de teléfono, y que unas no son mejores que las otras. La gente siempre irá al cine, pero no hay que olvidar que hoy en día la industria cinematográfica se sostiene por un puñado de películas cuya única razón de ser es amasar dinero. Y no me parece mal, pero en los últimos 20 años, lo que más ha hecho evolucionar el arte audiovisual son los teléfonos. También internet, por supuesto, que es lo mejor que le ha pasado al arte en toda su historia.

¿Cómo afectará esa coexistencia a los autores?
Solo sobrevivirán aquellos directores capaces de producir contenido que funcione igual de bien en el teléfono que en la sala de cine; los demás deberían ir buscándose otro trabajo. Y ver cine deberá tendrá que ser gratuito, porque las nuevas generaciones no quieren pagar por su entretenimiento. Además, la mayoría de las películas son una basura, ¿por qué iba alguien a pagar por verlas?

Como todo su cine, 'Demasiado viejo para morir joven' trata un mundo lúgubre y violento. ¿De dónde proviene la atracción que usted siente por la oscuridad?
Nos guste o no, todos tenemos un yo sádico y perverso en nuestro interior. Yo me llevo muy bien con ese yo, y me divierto mucho jugando con él. La venganza es un asunto esencial de toda mi obra, y tiene sentido porque el ojo por ojo es un instinto consustancial a la condición humana. Vengarnos nos proporciona placer. Pero como en la vida real está prohibido hacerlo, yo satisfago al espectador proponiéndole que fantasee sobre ello.

Hablando de fantasía, la mayoría de sus películas transcurren en universos mitificados, surrealistas y estilizados. ¿Le aburre el mundo real?
Dejé de tener interés en el realismo cuando comprendí que nunca sería capaz de capturar lo real de forma suficientemente fiel. Desde entonces me he sentido cada vez más cercano a la abstracción. Y tengo intención de acercarme a ella aún más. Me acusan de estar interesado solo en el estilo, pero eso es porque no entienden lo que hago. La ignorancia es muy osada.