Texto: Fidel Masreal
Diseño: Andrea Hermida-Carro y Emma Molo
Bienvenidos al universo Rosalía. Cuatro discos, cuatro etapas vitales. Evolución, coherencia y dualidad. Lo más mundano y materialista y lo más universal y espiritual. Identidad, raíces, conflicto, empoderamiento y luz. Y todo de la mano de una joven que sigue llenando el vacío interior con arte. Dos profesionales de la psicología analizan uno a uno los cuatro trabajos discográficos de la artista catalana más universal a partir del vaciado y destilado de todas sus letras.
En este camino vital afloran todos y cada uno de los retos a los que una joven se enfrenta, todos y cada uno de los valores universales del ser humano. Y, claro, la contradicción, prima hermana de la dualidad de la vida: religión y llantas, dolor y fuerza, profundidad y materialismo. E imágenes icónicas como las manos, los puñales, los santos y las Kawasaki.
Rosalía es capaz de estrenarse con 24 años hablando de la muerte y la oscuridad e ir transitando hacia la edad más adulta, pasando por desengaños, autoafirmaciones y, finalmente (finalmente por ahora, claro, con solo 33 años), la luz de un trabajo universal que lo integra todo, la luz y la oscuridad, Dios y... el demonio.
"Nace el hombre y el nacer cárcel por destino tiene porque solamente viene a un continuo padecer". Rosalía nace (primer disco, aunque ya llevaba muchas tablas) muriendo. La muerte es el tema recurrente de su trabajo más flamenco. "No es que tenga ganas de morir, está mostrando sus influencias, y esto la lleva a sacar la parte oscura", describe Xavier Guix, psicólogo y escritor. Habla de sentimientos como el luto, la pérdida de una madre, y la fatalidad, porque este mensaje "corresponde a lo que sienten y dicen los jóvenes tras la adolescencia (Rosalía publica el disco con 24 años), y existe esa parte romántica del siglo XVIII de la idealización del suicidio, de la intensidad del amor, del dolor y las dudas existenciales", describe Sylvie Pérez Lima, psicóloga, psicopedagoga y profesora de la UOC.

Si además usamos el flamenco como catalizador, el desgarro está garantizado: puñales, cuchillos, corona de espinas, San Rafael... "Tiene que ver con el desarrollo cognitivo de cuando empiezas a pensar en la trascendencia de la vida y a hacer abstracciones", añade Pérez Lima.
Aparece el amor tóxico y oscuro. Los celos ("que tú de aquí no sales"). El destino. La obsesión. Querer. Y la pena. E incluso la violencia. Al mismo tiempo, la emancipación: "A ningún hombre consiento que dicte mi sentencia, solo Dios puede juzgarme". ¿Contradicciones? "Por un lado, dice 'he vivido el desengaño y he aprendido que nadie me va a fastidiar'; y por suerte tenemos contradicciones, estamos hechos de dualidad". De nuevo, un retrato con el que muchos jóvenes se sentirán identificados. "Es como si hubiera pasado del amor familiar, amical -nos hace ver Pérez Lima- que protege, a uno que provoca dolor, celos, relaciones asimétricas, e incluso de violencia".

Por ello, esta especialista señala que 'El mar querer' es el disco en el que existe "un cierto proceso terapéutico real tras un debut basado en sus influencias; ahora es más auténtica, muestra sus sentimientos". "Es un despertar de la conciencia", añade la psicopedagoga. Y el flamenco da paso a nuevas formas de expresión musical, más heterodoxas (Rosalía admira a los artistas irreverentes).
Aquí Rosalía inventa. Crea conceptos como el que preside el disco. Y habla de su transformación, de lo más superfluo y materialista (Versace, Gucci, Lamborghini...) y también de lo profundo ("Hay un muro entre yo y el mundo") y de lo mala que es la fama. "Es capaz de absorber el inconsciente colectivo -apunta Guix-, es capaz de ser la cara de lo que le pasa a la mayoría de la gente, goza de la frivolidad después del sufrimiento y dice 'ahora me entrego y lo vivo profundamente, la vida cambia". Pérez Lima añade: "Diría que es un disco en el que expresa su identidad, ya no habla de relaciones ni de los demás, habla de la dualidad entre fama y soledad, de la construcción de si misma, es su empoderamiento: ella es la Motomami, el movimiento".

De nuevo, con infinitas referencias y simbologías artísticas. "Los presocráticos -añade la psicóloga- buscaban el arché, la base de todas las cosas, y para algunos el arché era movimiento; Rosalía habla del movimiento como identidad; esto cuadra con su edad (29 años, entonces) que es cuando empiezas a decir 'yo soy esto y esto es lo que hay'".
Llega la luz. El amor, la universalidad, lo sagrado lo mundano. Dios y las llantas. La espiritualidad y el sexo. "Ahora nos ofrece una cosa muy elaborada, una síntesis de todo lo anterior, ha ido incorporando en su bagaje todo lo vivido", dice Guix. De nuevo, Rosalía capta sentimientos y congojas universales y los canta en 14 lenguas, incluida el caló. Y, más que nunca, con referencias artísticas planetarias. "Es el más complejo -subraya Pérez Lima- porque es el disco en el que es consciente de la trascendencia que tiene lo que hará; aquí ya no hay conflicto ni identidad, es un amor más existencial, interno, espiritual". Está hecho, como Rosalía dijo en una entrevista a 'Radio Noia', de dentro hacia fuera y sin miedo al fracaso. "En Motomami habla del precio de la fama, aquí ella ha trascendido y está por encima de la fama, y mantiene la dualidad del ángel caído", describe la psicopedagoga.

Pérez Lima nos ofrece una sorpresa final: Rosalía se viste también de demonio cuando dice: 'primero amar al mundo y luego amar a Dios'. "Sí, porque el primer mandamiento es amar a Dios por encima de todas las cosas, y ella nos habla de la tentación... del demonio".
Análisis de frecuencia léxica
Selecciona un álbum
-- palabras| Palabra | Frec. | Distribución |
|---|---|---|
| Explora la lírica de Rosalía | ||
El procesamiento, análisis y clasificación de las letras de los cuatro discos de Rosalía se ha efectuado con la ayuda de la herramienta de inteligencia artificial ChatGPT Premium.
Un reportaje de El Periódico
Texto: Fidel Masreal
Diseño: Andrea Hermida-Carro y Emma Molo
Coordinación: Rafa Julve y Ricard Gràcia