Salud mental
Estíbaliz Barrasa, psicóloga, sobre el síndrome postvacacional: "Ansiedad o sensación de saturación pueden aparecer cuando intentamos retomar el ritmo de golpe"
La especialista comparte algunos consejos para hacer frente al problema
El síndrome postvacacional se dispara en entornos de trabajo "tóxicos"

Una mujer sufre el síndrome postvacacional. / Archivo

A falta de apenas unos días para septiembre, muchos españoles se afrontan ya a una realidad que se repite cada año: la vuelta a la rutina. Para algunas personas, recuperar los horarios, las obligaciones y el ritmo de trabajo después de las vacaciones no es sencillo y puede traducirse en el conocido síndrome postvacacional; un problema que, según la Clínica Universidad de Navarra, afecta a muchas personas, pese a no estar reconocido como una enfermedad en las clasificaciones internacionales.
Fruto de la vida moderna
El síndrome postvacacional puede entenderse como un proceso de adaptación necesario al retomar la rutina después de un periodo de descanso. Cuando esta adaptación no se produce adecuadamente, pueden aparecer diferentes molestias: "Cansancio, apatía, irritabilidad, ansiedad o sensación de saturación pueden aparecer cuando intentamos retomar el ritmo de golpe", señala la psicóloga Estíbaliz Barrasa a través de una publicación en su perfil de Instagram.
Aunque no está catalogado como una enfermedad, algunos autores defienden que este proceso podría considerarse como tal, ya que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) define el término enfermedad como una "alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible"; una definición dentro de la cual encajaría este síndrome.
Además, como expone la Universidad de Navarra, el hecho de que hasta hace años un problema como este no estuviera tipificado puede deberse a que no se diagnosticaba o, directamente, no existía. "Si esto último es lo cierto, se está ante un proceso que se ha generado en los últimos tiempos y, por lo tanto, en cierta forma fruto de la vida moderna".
Ruptura con la realidad
"Volver a la rutina después de las vacaciones puede remover más de lo que parece", expresa Estíbaliz. Y es que, durante el verano, es habitual modificar los horarios de sueño, acostarse y levantarse más tarde o alterar los momentos de descanso; cambios que pueden afectar al ritmo circadiano, el reloj biológico interno que regula los procesos físicos, mentales y de comportamiento a lo largo del día.
A esto se suma que muchas personas depositan en las vacaciones la expectativa de solucionar o dejar atrás sus problemas para terminar reencontrándose con ellos al regresar a la vida cotidiana. Es entonces cuando puede aparecer una sensación de decepción y malestar acompañada de síntomas como debilidad generalizada, insomnio, dificultad para concentrarse o problemas para tomar decisiones.
También puede resultar complicado reorganizar la agenda y ponerse al día con todas las tareas pendientes. De esta manera, puede iniciarse un círculo vicioso: al trabajo habitual se suma todo aquello que quedó pendiente durante las vacaciones, lo que aumenta la sensación de saturación y dificulta todavía más recuperar el ritmo.
Volver a la rutina después de las vacaciones puede remover más de lo que parece
Un margen para adaptarse
Esta ruptura con la rutina no solo puede afectar a quien la experimenta, sino también a su entorno familiar y laboral. Por ello, es importante identificar unos síntomas que, además de los mencionados por Estíbaliz, pueden incluir tristeza y melancolía propias de la depresión, "como una sensación general de vacío o como una pérdida de interés en actividades que anteriormente se disfrutaban", detalla Quirón Salud. Es lo que se conoce como anhedonia.
Ante esta situación, conviene adoptar algunas medidas tanto antes como después de regresar de vacaciones. Según Estíbaliz, "no se trata de exigirte funcionar como si nada, sino de darte un margen para adaptarte", recuperando progresivamente los horarios, dejando espacios para descansar e intentando mantener algunas de esas pequeñas cosas que durante el verano hacían sentir bien.
"Empieza por lo importante. Lo demás puede esperar un poco", secunda la psicóloga Cristina Rosa Gil ('Psicalma el alma') también a través de Instagram. "Y si la vuelta te genera un malestar muy intenso o sostenido", dice Estíbaliz, "quizá es momento de preguntarte qué está pesando demasiado. Cuidarte también es escucharte en los momentos de transición".
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