Reflexiones SanaMente
Mònica Cunill, psicóloga: "El duelo nos pide que aprendamos a amar de otra manera"
La muerte transforma la presencia, pero no borra la relación
El gran reto es abrirse a la posibilidad de seguir conectados desde otro lugar

Un abrazo entre dos personas. / 123RF
"Debes dejarlo ir” es, probablemente, una de las frases más repetidas cuando alguien pierde a un ser querido. Se pronuncia con buena intención, como si el amor tuviera fecha de caducidad y el duelo consistiera en olvidar, en dejar atrás, en cortar un vínculo para poder seguir viviendo.
Sin embargo, quienes acompañamos a personas en duelo sabemos que la realidad es muy distinta.
Nadie deja de ser hijo porque muera su madre. Nadie deja de amar porque la otra persona ya no esté físicamente. La muerte transforma la presencia, pero no borra la relación. Y quizá ahí radica uno de los mayores malentendidos sobre el duelo.
Durante décadas se difundió la idea de que elaborar un duelo significaba "desapegarse", romper los lazos afectivos con quien había fallecido para invertir esa energía en la vida presente. Hoy sabemos que esa visión resulta insuficiente. Las investigaciones sobre el duelo muestran que muchas personas encuentran bienestar no olvidando, sino construyendo una nueva manera de relacionarse y de comunicarse con quien ha muerto.
Muchas personas encuentran bienestar no olvidando, sino construyendo una nueva manera de comunicarse con quien ha muerto
No se trata de vivir anclados en el pasado ni de negar la realidad de la muerte. Se trata de comprender que el amor no desaparece cuando cesa la vida biológica. Cambia de forma. Y que el gran reto delante de esta experiencia tan difícil es abrirse a la posibilidad de seguir conectados desde otro lugar.
Durante el proceso de duelo, el dolor nos atraviesa y necesitamos aprender a adaptarnos a esa ausencia física, a esa nueva realidad, dónde nos sentimos totalmente perdidos. Y es en ese espacio liminal dónde emerge la posibilidad de abrirnos al vínculo continuado y a crear nuevos espacios de conexión con nuestro ser querido.
Señales del ser fallecido
Hay quienes siguen hablando con la persona fallecida cuando necesitan consejo. Otros preparan una receta familiar en fechas señaladas, recuerdan una enseñanza antes de tomar una decisión importante o sienten que determinadas actitudes heredadas mantienen viva su influencia. Muchos aprenden a acallar su mente y conectarse a partir de actos simbólicos, como encender una vela. Y son muchas las personas que sienten recibir señales de su ser querido que calman su corazón. Estos gestos no son signos de un duelo complicado, como algunos podrían pensar. Con frecuencia son expresiones saludables de un vínculo que continúa transformándose.
Vivimos en una sociedad que patologiza el duelo e intenta anestesiarlo a partir de la medicación
El problema no suele ser mantener ese vínculo. El problema aparece cuando la sociedad no mira de cara a la muerte, ni asume que el dolor es una experiencia humana que nos impulsa a romper y transformar. Vivimos en una sociedad que patologiza el duelo e intenta anestesiarlo a partir de la medicación.
"No llores que te estás torturando"
“Tienes que ser fuerte” o “No llores que te estás torturando” son frases de fondo que no ayudan a transitar el dolor ni a entender este proceso alquímico.
El duelo no funciona así. Una pérdida importante modifica nuestra biografía. No volvemos a ser la misma persona porque nuestra historia ya no es la misma. Y todo lo que me servía hasta ese momento ahora deja de servir y de tener sentido. La pérdida nos atraviesa por completo.
Las preguntas esenciales
Desde una mirada psicoespiritual, el duelo no consiste únicamente en gestionar emociones y adaptarse. Es también un proceso profundo de reconstrucción de la identidad, del sentido de la vida y de la trascendencia. Cada pérdida nos confronta con preguntas esenciales: ¿quién soy ahora?, ¿qué es la muerte? ¿Dónde está mi ser querido ahora? ¿Qué permanece cuando todo cambia?, ¿cómo continúo viviendo sin renunciar al amor que siento? ¿Para qué esta experiencia?
Cada pérdida nos confronta con preguntas esenciales: ¿quién soy ahora?, ¿qué es la muerte? ¿dónde está mi ser querido ahora?
Estas preguntas no tienen respuestas inmediatas. Requieren tiempo, silencio y, sobre todo, permiso para vivir el duelo sin ajustarse a modelos rígidos.
Porque el duelo no nos pide dejar de amar. Nos pide aprender a amar de otra manera. Nos pide entender que el dolor que ahora sentimos es fruto de nuestro amor por esa persona y, por tanto, es proporcional. A más amor, más dolor.
Y que a medida que avanzo en el proceso de duelo, ese dolor se va moviendo, como si fuera una montaña rusa, sube y baja. Parece que estoy con más tranquilidad y de repente vuelvo a sentir ese desgarro en el corazón. El duelo no es un proceso lineal y es importante conocer el movimiento y su gestión emocional.
El duelo no es un proceso lineal y es importante conocer el movimiento y su gestión emocional
Se trata de descubrir que la ausencia no siempre rompe los vínculos; a veces los convierte en una presencia diferente. Más silenciosa. Más interior. Cuando comprendemos esto, dejamos de medir el duelo por la cantidad de lágrimas o por el tiempo transcurrido. Empezamos a reconocerlo por la capacidad de integrar la pérdida en nuestra historia sin renunciar al amor.
Mónica Cunill, es doctora en Psicología, profesora de la Universitat de Girona (UdG), especializada en el acompañamiento del proceso de pérdida y duelo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Muere a los 99 años Marina Vilalta, la pastora más longeva de Catalunya
- Sale a la venta un emblemático castillo de Cantabria con mirador astronómico y piscina de agua de mar por 6,5 millones de euros
- La sanidad privada ya administra donamebab, el fármaco que ralentiza el avance del alzhéimer: 'El beneficio continúa con el paso del tiempo
- Sánchez presenta la ampliación del Plan Veo: 23 millones más para ayudas de 100 euros a la compra de gafas para niños
- La Primitiva hoy: resultados y comprobar números premiados en el sorteo del lunes 14 de septiembre, en directo
- El número de presos aumenta cada año en Catalunya y ya roza los 10.000
- Las 8 preguntas que debes hacerte para acertar con la extraescolar de tu hijo, según los expertos
- La trastienda del abuelo pistolero: atracó porque estaba solo