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Reflexiones SanaMente

Narcís Cardoner, psiquiatra: "Cuando el ruido sustituye a la escucha, quien lo sufre es la persona que necesita ayuda"

Cuando añades la falta de recursos y la sensación de que la responsabilidad recae siempre sobre los mismos, te sientes solo

Quisiera pedir una cosa: confianza. No una confianza ciega ni acrítica, sino aquella que permite construir una alianza entre quien sufre y quien intenta ayudarlo

Narcís Cardoner, jefe de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau.

Narcís Cardoner, jefe de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau. / EPC_EXTERNAS

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Narcís Cardoner

Barcelona
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Hay situaciones en este trabajo, un trabajo que me apasiona y amo, que te lanzan de lleno al vacío. No al vacío de no saber -que también-, sino al que nace de acompañar a una persona en un sufrimiento que te supera, que te conmueve, que no admite respuestas simples. La ciencia ayuda, pero no elimina la incertidumbre. La experiencia orienta, pero nunca garantiza el acierto. Situaciones que nadie te ha enseñado a afrontar, que no aparecen en ninguna guía ni se encuentran en los libros. Y, aun así, eliges quedarte.

A veces, es una decisión que nadie más quiere tomar. A veces, es sentarse con una familia en medio de su dolor y no tener nada más que ofrecerle que presencia -y comprender que esa presencia suele ser lo más importante. A veces, es asumir el peso de lo que podría ocurrir si te equivocas.

La ciencia ayuda, pero no elimina la incertidumbre. La experiencia orienta, pero nunca garantiza el acierto. Son situaciones que no aparecen en ninguna guía

No siempre se trata de una situación extraordinaria; a menudo reside en el día a día, en una pregunta que no esperas, en una llamada que llega cuando ya estabas saliendo. Todo ello, aderezado con menos tiempo, menos recursos, más presión y menos apoyo del que exige un trabajo como este. Y, aun así, vuelves.

Detrás de cada decisión, rigor

Lo que a veces no resulta evidente -y que quiero explicar aquí- es que detrás de cada decisión hay personas que han reflexionado mucho y con rigor. Personas que han tenido dudas y que han convivido con la incertidumbre sin huir de ella. Que alguna vez se han equivocado y cargan con ello. Que han aprendido de cada persona a la que tratan, incluso -sobre todo- de aquellas a las que no hemos podido acompañar o ayudar como habríamos deseado. Porque, al final, solo hay un sentido posible: la persona que sufre y que tienes delante.

Detrás de cada decisión hay personas que han convivido con la incertidumbre sin huir de ella. Que alguna vez se han equivocado y cargan con ello

La psiquiatría es una disciplina especialmente expuesta al ruido. Todo el mundo cree tener algo que decir sobre lo más íntimo de la persona, sobre aquello que no siempre se ve ni se puede medir. La familia, los amigos, los medios de comunicación, los políticos o las redes sociales: todos tienen una teoría, una explicación o una opinión.

Es comprensible que sea así, porque la salud mental nos interpela a todos. El problema aparece cuando la opinión sustituye al conocimiento, cuando los titulares simplifican lo que es complejo o cuando se juzgan decisiones sin compartir la responsabilidad que conllevan.

La psiquiatría es una disciplina especialmente expuesta al ruido. Todo el mundo cree tener algo que decir sobre lo más íntimo de la persona

La crítica es necesaria -la psiquiatría ha avanzado gracias a la autocrítica, las rupturas y el debate. Pero una cosa es cuestionar con rigor y otra muy distinta erosionar la confianza en quienes cada día asumen decisiones difíciles con honestidad. Cuando a todo ello se añaden la falta de recursos y la sensación de que la responsabilidad recae siempre sobre los mismos, es entonces cuando, muchas veces, te sientes solo.

Y no debería ser así.

El estigma sobre la salud mental no afecta únicamente a las personas que sufren. También afecta a quienes las tratan y acompañan. Cuando el trabajo de la psiquiatría se reduce a caricaturas, sospechas permanentes o juicios simplistas —en un titular, en un comentario en las redes sociales, en una conversación de sobremesa—, es toda la disciplina la que resulta dañada.

Cuando las respuestas fáciles sustituyen a la duda honesta y el ruido reemplaza a la escucha, quien finalmente lo sufre es la persona que necesita ayuda.

Cuando el trabajo de la psiquiatría se reduce a caricaturas, es toda la disciplina la que resulta dañada

En este agosto de pausa, quisiera pedir una cosa: confianza. No una confianza ciega ni acrítica, sino aquella que permite construir una alianza entre quien sufre y quien intenta ayudarlo. Confianza en quienes cada día se sientan frente a una persona y ponen en ello todo lo que saben, todo lo que han aprendido y todo lo que sienten. Que están ahí, que seguirán estando. Y que, a pesar de todo, vuelven.

Narcís Cardoner es jefe de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.

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