Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Reflexiones SanaMente

Guillermo Mattioli, psicólogo: "La dimensión psicológica de la atención a la ciudadanía está siendo cada vez más reconocida"

"La dimensión biológica ha tomado la delantera, y las administraciones presumen orgullosas de nuestro sistema sanitario"

"Los psicólogos demuestran la eficacia y la eficiencia del tratamiento psicológico en la atención primaria"

Guillermo Mattioli.

Guillermo Mattioli. / MANU MITRU

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Guillermo Mattioli

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

En 2025, 128.000 personas recibieron atención psicológica en los Centros de Atención Primaria de Cataluña (CAP), lo que representa un incremento del 15 % respecto a 2024. Así, gracias a los 370 psicólogos y psicólogas del programa iniciado en 2021 por el Departamento de Salud, conocidos como Referentes de Bienestar Emocional y Comunitario (RBEC), cientos de miles de personas han podido recibir tratamiento.

El objetivo principal es reducir la medicalización innecesaria o prematura del malestar

Sin embargo, desde 2014, dentro del programa de Psicología en Atención Primaria (PsicAP), psicólogos y psicólogas especialistas en Psicología Clínica ya atendían en diversos centros de salud del sistema sanitario español, demostrando la eficacia y la eficiencia del tratamiento psicológico en atención primaria y contribuyendo al debate sobre la integración de la psicología en el sistema sanitario público.

La mitad de las visitas al médico son malestares psicológicos

Los profesionales de la medicina y la enfermería de atención primaria siempre han sabido que el malestar psicológico acompaña a la mitad o más de los motivos por los que acudimos al médico o médica de cabecera: ansiedad y estrés, procesos depresivos, insomnio, duelos pendientes o cronificados, fibromialgia y dolor crónico, reacciones agresivas o autolesivas ante situaciones de crisis familiar o laboral, y toda una lista de síntomas y sentimientos de vulnerabilidad activados por contextos sociales y laborales. La inmensa mayoría de estos problemas no tienen la gravedad que les atribuiría un diagnóstico de patología mental, es decir, no habrían podido ser atendidos en los servicios especializados de salud mental.

Lo que un día nació como un drama humano se convierte en un trastorno, aunque si estos casos se detectan de forma precoz, evolucionan favorablemente

Todo suele empezar en los ambulatorios. Lo que un día nació como un drama humano se convierte en un trastorno, aunque no tendría por qué ser así, ya que, si estos casos se detectan de forma precoz, las personas son escuchadas y acompañadas mediante tratamientos individuales, grupales y familiares, y con recursos de la comunidad en lugar de medicación por falta de una alternativa mejor, evolucionan favorablemente y recuperan su vida habitual. Esta es exactamente la misión que se espera de los psicólogos y psicólogas generalistas, así como que sepan acompañar a estas personas usuarias hacia el servicio especializado cuando el caso supere sus posibilidades de intervención.

Atención integral y coordinada

En Catalunya, la misión de los RBEC consiste en llevar a cabo, siempre en equipo, la detección, el abordaje, la valoración y el establecimiento de planes de atención para personas en situación de malestar emocional, riesgo psicosocial, vulnerabilidad o desprotección, con el fin de proporcionarles una atención integral y coordinada entre la atención primaria y comunitaria, la salud mental y los recursos sociales del territorio, con el objetivo principal de reducir la medicalización innecesaria o prematura del malestar.

La dimensión biológica, la psicológica y la social han evolucionado de manera distinta

Generalistas y especialistas, todos ellos psicólogos y psicólogas, se distribuyen de forma escalonada dentro del Plan de Colaboración entre Salud Mental y Atención Primaria, el PCP. Desde hace años, cerca de 100 especialistas ofrecen asistencia y asesoramiento a la medicina primaria, mientras que la aparición más reciente de los generalistas añade escalones previos de prevención, detección, diagnóstico y tratamiento de cuadros menos graves.

La dimensión biológica, la psicológica y la social —las tres dimensiones con las que desde hace tiempo definimos la atención a la ciudadanía— han evolucionado de manera distinta. La biológica ha tomado la delantera y las administraciones presumen con orgullo de nuestro sistema sanitario. A gran distancia presupuestaria, pero con la misma capacidad de compromiso, se encuentra la dimensión social, con los servicios sociales básicos y especializados. Afortunadamente, la dimensión psicológica está siendo cada vez más reconocida.

Guillermo Mattioli es Doctor por la Universitat de Barcelona (UB).

Suscríbete para seguir leyendo