Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Reflexiones SanaMente

Candela, psiquiatra: "Después de un suicidio, culpa, responsabilidad, ahogo, tristeza, impotencia, soledad"

No existe formación específica sobre cómo afecta al profesional o dónde puede haber recursos de ayuda o acompañamiento

La pregunta no es solo qué hacemos con el siguiente paciente. También es qué hacemos con el profesional que acaba de perder al anterior

Una planta de Psiquiatría en un hospital.

Una planta de Psiquiatría en un hospital. / | RICARD CUGAT

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Candela

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

No se nos entrena para aceptar la muerte de un paciente. Nunca.

Nuestra función, como médicos, es preservar la vida y ayudar a que la persona pueda vivir con la menor carga de enfermedad posible. Pasamos años de formación infinita aprendiendo a formular diagnósticos, prescribir tratamientos, evaluar riesgos, actualizar conocimientos, trabajar con las familias y tomar decisiones en situaciones de enorme complejidad. Siempre con el mismo objetivo: que el paciente -la persona-, esté lo mejor posible.

Pero nadie —ni nada— nos prepara para la muerte de un paciente por suicidio.

Esto es especialmente relevante en psiquiatría -la especialidad médica que diagnostica, trata y acompaña la evolución de las enfermedades cerebrales que cursan con trastornos de conducta-, porque hasta el 82 % de los psiquiatras experimentará el suicidio de uno o más pacientes a lo largo de su carrera profesional.

Preguntarte qué pasaste por alto. Dudar de tu criterio clínico. Sentir un nudo permanente en la garganta

Yo desconocía esa cifra. Y soy psiquiatra. Con años de experiencia.

Hasta que me ocurrió, nunca había tenido un paciente que se suicidara. Y, a pesar de que este suceso afecta a la mayoría de los profesionales, nunca había escuchado a un compañero, un mentor o un residente compartir cómo había vivido y afrontado esa experiencia. Incontables sesiones formativas, reuniones, análisis de casos clínicos, debates, congresos. Pero nunca nadie había compartido su experiencia como profesional, y como persona, ante el suicidio.

¿Tabú?

El impacto que genera en un profesional de la Psiquiatría es superior, por ejemplo, al que puede generar la muerte en otras especialidades

La muerte por suicidio tiene implicaciones muy distintas de las de otras causas de muerte. Además, los pocos estudios que hay al respecto nos dicen que el impacto que genera un suicidio en un profesional de la psiquiatría es superior, por ejemplo, al que puede generar la muerte en otras especialidades. Sin embargo, durante la residencia prácticamente no existe formación específica sobre cómo afecta esta experiencia al profesional o dónde encontrar recursos de ayuda o acompañamiento. Es más, durante la vida profesional, no se habla de este suceso una vez que ha ocurrido.

Es fundamental rechazar la idea de que los profesionales no pueden sentir dolor emocional ni necesidad de recibir apoyo

Y cuando ocurre llegan cosas que nadie te había contado. Culpa. Responsabilidad. Ahogo. Tristeza. Impotencia. Soledad.

Cerrar los ojos y que aparezcan imágenes intrusivas. Revivir una y otra vez la última consulta. Preguntarte qué pasaste por alto. Dudar de tu criterio clínico. Sentir un nudo permanente en la garganta. No saber si lo que te está ocurriendo es normal.

¿Qué hago ahora?

¿Paro?

¿Sigo?

¿Qué necesito?

Como colectivo también es necesario que entendamos que podemos, y quizás debemos, parar

Seguir viendo pacientes, y evaluando el riesgo suicida en los días y las semanas posteriores al suicidio de un paciente es algo muy difícil. Nadie te recuerda que también necesitas parar -ni siquiera tú mismo-. La presión asistencial sigue, la responsabilidad médica hacia los demás, también. Pero es fundamental rechazar la idea de que los profesionales no pueden sentir dolor emocional ni necesidad de recibir apoyo después de la muerte por suicidio de un paciente. Como colectivo también es necesario que entendamos que podemos, y quizás debemos, parar.

Afortunadamente, las cosas están empezando a cambiar. Aunque escasa, cada vez existe más investigación sobre el impacto del suicidio del paciente en los profesionales, y en los últimos dos años, también se han incorporado incluso algunas formaciones específicas.

Porque después de un suicidio, la pregunta no es solo qué hacemos con el siguiente paciente. También es qué hacemos con el profesional que acaba de perder al anterior.

Candela (pseudónimo), ejerce como psiquiatra en un hospital de Catalunya.

Suscríbete para seguir leyendo