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Reflexiones SanaMente

Iria Domínguez, psiquiatra: "El verano debería ser un tiempo para conectar"

"Sentirse conectado socialmente es el mayor factor protector para la salud"

"Conectarnos con el otro, con la naturaleza y decrecer, la mejor receta para la salud nuestra y del planeta"

Iria Domínguez

Iria Domínguez / Ferran Nadeu / EPC

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Iria Domínguez

Barcelona
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Llega el verano y, agotadas y saturadas, decimos que necesitamos desconectar. Vivimos en una época donde hablar de estrés, ansiedad y problemas de salud mental está al orden del día. ¿Pero qué es lo que nos hace sentirnos mal? ¿y qué necesitamos para sentirnos mejor?

El sufrimiento y el malestar son consustanciales al ser humano. Pero sabemos que hay determinadas circunstancias que lo potencian. Las personas necesitamos tener nuestras necesidades básicas cubiertas, pero también las de las personas a nuestro cargo. Además, necesitamos sentirnos queridas y valoradas en nuestras relaciones, así como tener una vida con propósito y sentido.

La injusticia social, la desigualdad económica, la discriminación, la violencia o la falta de oportunidades suponen condiciones de vida amenazantes

La sociedad en la que vivimos amenaza estas necesidades básicas. La injusticia social, la desigualdad económica, la discriminación, la violencia o la falta de oportunidades suponen condiciones de vida amenazantes frente a las que las personas podemos reaccionar. El sufrimiento psíquico, en sus diversas presentaciones, puede entenderse como una respuesta a esta amenaza.

La eterna frustración

Por ello, trabajar por una mejor salud mental implica trabajar por una sociedad más justa. Wilkinson y Pickett, en su libro “Igualdad: cómo las sociedades más igualitarias mejoran el bienestar colectivo”, analizan los factores implicados en la salud de las poblaciones, y concluyen que la desigualdad social empeora la salud física y mental de toda la población. Hablan de la ansiedad de estatus, esa presión por llegar siempre más arriba en la escala social, y la eterna frustración de nunca alcanzar la cima.

Por otro lado, sentirse conectado socialmente es el mayor factor protector para la salud. Necesitamos sentirnos conectados y con capacidad de tomar decisiones sobre nuestras vidas y la de nuestras comunidades. Por eso el verano (y el resto del año) debería ser un tiempo para conectar. Para sentirnos bien necesitamos redes de apoyo y protección, de disfrute y seguridad. Pero estas redes no se construyen solas. Las relaciones necesitan tiempo y cuidados. Poner tiempo y valor en ello puede cambiar nuestro entorno, y globalmente nuestra sociedad.

No desconectar: conectar con nuestros cuerpos

En lugar de desconectar, abogo también por conectar con nuestros cuerpos, con nuestra naturaleza y la que nos rodea. Es necesario frenar la crisis ecológica en la que vivimos y que hemos propiciado. Conectarnos con el otro, con la naturaleza y decrecer, la mejor receta para la salud nuestra y del planeta.

La mala salud mental se asocia con etiquetas diagnósticas, terapias y medicaciones. Pero el sufrimiento psíquico no ha de entenderse de forma individual, aislada del entorno y la historia. El sufrimiento nos atraviesa y nos iguala como humanos. Y permite conectarnos a través de la vulnerabilidad.

El sufrimiento psíquico no ha de entenderse de forma individual, aislada del entorno y la historia

Una de las formas más extremas de sufrimiento psíquico y qué más desconcierto genera en el entorno es la psicosis. Entendemos por psicosis experiencias inusuales, creencias no compartidas y conductas problemáticas que a la persona le cuesta explicar y a su entorno entender y dar sentido. La psicosis puede entenderse como una respuesta a un sufrimiento extremo que no puede ser expresado de otra forma.

Cambiar la visión de la psicosis

La psicosis se ha asociado con el sinsentido y la locura. Cambiar esta visión y encontrar un sentido compartido a la vivencia de la persona es clave para poder generar conexión y compañía. Esta es la premisa de modelos como el Diálogo Abierto, una forma de atender a personas que atraviesan crisis psicóticas desde el encuentro, la palabra y la búsqueda de un lenguaje común que ayude a entender lo que está pasando.

Cuando una persona está invadida por el sufrimiento, la escucha y la conexión son las mejores herramientas para recuperar el sentido y la ilusión

Cuando una persona está invadida por el sufrimiento, la escucha y la conexión son las mejores herramientas para recuperar el sentido y la ilusión. Por eso necesitamos estar conectadas, crear redes de cuidados y caminar juntas hacia metas. Esas metas, para el bien de nuestra salud mental, han de ser sensibles a las necesidades del otro y del planeta.

Iria Domínguez Vázquez, es psiquiatra y presidenta de la Associació Catalana de Professionals de Salut Mental- AEN Catalunya

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