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Políticas públicas

La factura mundial de la depresión: 10'5 billones de euros hasta 2050

Un estudio de la revista 'Nature Medicine' reclama mejorar la prevención por motivos de salud mental y económicos

Un hombre con gesto preocupado en su entorno laboral.

Un hombre con gesto preocupado en su entorno laboral. / KENJO - Archivo

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Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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10'5 billones de euros. Este será el coste económico de la depresión entre 2025 y 2050 si se mantienen los porcentajes actuales de trastornos depresivos en todo el mundo. Así lo ha calculado un estudio publicado en la revista 'Nature Medicine' que ha analizado los datos de 154 países. España está en el segundo nivel entre los países con más costes futuros en términos de PIB debido a las consecuencias laborales, sanitarias y sociales de la depresión.

El estudio, firmado por investigadores de la Universidad alemana de Heidelberg, se basa en datos del Banco Mundial y del estudio sobre la Carga Mundial de Morbilidad. El impacto de la depresión es notable, dado que, en términos de Producto Interior Bruto (PIB), los "costes" relacionados con este trastorno supondrán, en los países analizados, un 0'4 por ciento anual del PIB.

Si se añade a estas cifras el efecto económico de las muertes por suicidio que puedan atribuirse a la depresión, el impacto económico global asciende hasta los 12,3 billones de euros. Dicho de otro modo, el coste monetario de la depresión equivaldría a una media de unos 1.200 euros por habitante a lo largo de los 25 años comprendidos entre 2025 y 2050.

En cifras absolutas, los países con más 'gasto' económico debido a la depresión son Estados Unidos y China. La carga económica se distribuye de forma muy desigual entre los 154 países analizados.

Un problema de salud pública y económico

Por todo ello, los investigadores piden abordar la depresión como un problema tanto de salud pública como económico. "Reducir la carga sanitaria asociada a la depresión podría generar beneficios económicos al favorecer la productividad y la acumulación de capital", añaden.

Según datos de 2023, 322 millones de personas sufren depresión en el mundo -127 millones de hombres y 196 millones de mujeres- lo cual supone una tasa de 3.810 casos por cada 100 mil habitantes. La pandemia intensificó la presencia de este trastorno, y la prevalencia de la depresión y la ansiedad aumentó un 27% y un 25%, respectivamente, durante el primer año de la pandemia.

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Existen numerosos estudios sobre el impacto económico y social de la depresión, pero esta investigación es la más amplia por número de países analizados, pese a que en los países de renta baja y media "a menudo no se dispone de estimaciones fiables" sobre la prevalencia de este trastorno, ni de otros datos fundamentales.

Los investigadores reclaman que se lleven a cabo proyecciones a escala nacional en diferentes países para comprender mejor la distribución mundial de esta carga y e identificar qué políticas públicas son más eficaces y necesarias.

El presente análisis de la Universidad de Heidelberg ha tomado como base, la morbilidad atribuible a la depresión para estimar su carga económica, y ha tenido en cuenta la teoría del crecimiento económico.

Carga económica por país

Estados Unidos soporta la mayor carga económica atribuible a la depresión, con unos 3,6 billones de euros, seguido de China, con 1,8 billones, y del Reino Unido, con unos 418.000 millones de euros.

En proporción al PIB, tres países africanos son los que más se ven afectados: Lesoto, Uganda y Togo. España perderá entre el 0,53 y el 0,62% de su PIB durante este período, una cifra equivalente a la que registrarán países como Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Sudáfrica, Australia e Irán. En términos de coste por habitante, Suiza soporta el coste más elevado, ligeramente por encima de Irlanda y Noruega.

Más consecuencias económicas que otras enfermedades

La depresión tiene una mayor carga que otras enfermedades graves como el cáncer o las patologías pulmonares. Esto es así por tres razones, según el estudio: la depresión afecta a una gran parte de población (cerca de mil millones de personas tienen algún tipo de trastorno mental), aparece en etapas tempranas de la vida y sus efectos se acumulan con el tiempo; y dificulta el trabajo y reduce, por tanto, la productividad.

"Como consecuencia -concluye el estudio- aunque la depresión presenta tasas de mortalidad directa inferiores a las del cáncer o a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la depresión sigue suponiendo una enorme carga sobre la salud mundial".

Invertir genera beneficios

Los investigadores urgen a centrar los esfuerzos públicos en "prevenir y tratar la depresión" y a convertir la inversión en salud mental en una prioridad de los Estados. Y es que, según varios estudios, por cada dólar invertido en ampliar el tratamiento de la depresión y la ansiedad, se obtiene un retorno de aproximadamente cuatro dólares (expresado en euros, por cada 0,88 euros se obtiene un retorno aproximado 3,5), calculados en términos de mejoras en la salud y la productividad de la población.

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