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Evaluación

España, a la cola de Europa en políticas educativas, laborales y sociales para la salud mental

Un estudio señala la falta de profesionales, la escasez de recursos comunitarios y una inversión insuficiente como las principales debilidades del sistema sanitario

Una sanitaria camina por una planta de psiquiatría.

Una sanitaria camina por una planta de psiquiatría. / Andrés Gutiérrez

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Marc Darriba

Marc Darriba

Barcelona
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España se sitúa entre los estados europeos con peores resultados en profesionales disponibles, atención comunitaria y gasto en salud mental, aunque obtiene una valoración mejor en recursos hospitalarios. Así lo acredita un estudio realizado por diversos centros universitarios y hospitales españoles.

El análisis, publicado en la revista 'The European Journal of Psychiatry', analiza una treintena de indicadores sobre la capacidad de los sistemas sanitarios y sociales para atender las necesidades de salud mental. España obtiene 3,4 puntos sobre 10 en el ámbito sanitario y se sitúa en la parte baja de la clasificación, lejos de los países mejor situados, como Suecia, Dinamarca o Finlandia.

La respuesta sanitaria y la respuesta social

El estudio distingue entre la respuesta del sistema sanitario y la de otros ámbitos que también influyen en la salud mental. España ocupa aproximadamente el puesto 17 o 18 de los 28 países analizados en lo que respecta a la respuesta del sistema sanitario.

En cuanto a las políticas laborales, las escuelas y la respuesta social, España está a la cola, solo por delante de Eslovaquia, Grecia y Chipre

Más allá del sistema sanitario, en el que se evalúan las políticas laborales, las escuelas y la respuesta social, España cae hasta el puesto 25, solo por delante de Eslovaquia, Grecia y Chipre. Dentro del propio sistema sanitario también existe un fuerte desequilibrio: los recursos comunitarios obtienen 1,3 puntos, frente a los 8,1 de las camas psiquiátricas y los 9,8 de las camas de psiquiatría infantil.

Falta de profesionales

Una de las principales carencias es la falta de profesionales. España aparece entre los últimos países en cuanto a la disponibilidad de personal especializado y presenta una situación especialmente deficiente en psiquiatría infantil y enfermería de salud mental. Los autores también señalan la escasez de psicólogos y reclaman reforzar la atención primaria para que pueda detectar y atender con mayor antelación los problemas menos graves, sin tener que derivarlos todos a los servicios especializados.

El dato refuerza un diagnóstico que los profesionales han repetido durante los últimos meses. La nueva decana del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya, Dolors Liria, defendía en una entrevista con este diario que sería necesario duplicar la oferta de profesionales para acercarla a las necesidades reales de la población.

Demasiado centrado en los hospitales

En el apartado de instalaciones, España ocupa el puesto 15 de los 28 países analizados. La puntuación refleja una diferencia muy clara entre la escasez de recursos comunitarios (1,3 puntos sobre 10) y los recursos hospitalarios (las camas hospitalarias obtienen 8,1; las camas de psiquiatría infantil, un 9,8). Para los investigadores, este desequilibrio muestra el predominio de un modelo centrado en el hospital frente a una atención comunitaria menos desarrollada.

Esto se traduce en dificultades para dar continuidad a la atención y en una coordinación incompleta entre los centros de salud mental, la atención primaria y los servicios sociales. El estudio también advierte de que los datos disponibles no permiten conocer suficientemente aspectos como las listas de espera. En Catalunya, según una reciente información de SanaMente, no existen datos unificados sobre los tiempos de espera en las urgencias psiquiátricas, los ingresos involuntarios o el uso de contenciones.

Invertir y coordinarse más

España destina alrededor del 5% del gasto sanitario a la salud mental, una cantidad ligeramente inferior a la media de los países analizados y muy por debajo de la de Francia, Alemania o Suecia. Los autores recuerdan que aumentar la inversión no solo permitiría contratar a más profesionales, sino también reforzar la prevención, mejorar la coordinación y reducir los costes sanitarios y sociales a medio plazo.

La posición del Gobierno

Las conclusiones coinciden con el modelo defendido por la comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad, Belén González, en una entrevista con EL PERIÓDICO. González advertía de que la respuesta no puede recaer solo en psiquiatras y psicólogos ni limitarse al tratamiento farmacológico: también debe implicar a la atención primaria, los servicios sociales, las escuelas y las políticas laborales.

Entre las medidas propuestas, el estudio señala la necesidad aumentar la inversión, reforzar la atención primaria y comunitaria, y establecer una coordinación más estrecha con los servicios sociales. El estudio concluye, además, que España debe mejorar la retención de profesionales, integrar de forma más eficaz la atención primaria, la atención especializada y los servicios sociales, así como aumentar los recursos destinados a la prevención.

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