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La opinión de Obertament

Albert Díaz, activista: "Amar es cuidar el vínculo, respetar a la otra persona, aceptar sus limitaciones y las propias"

"No debería ser un esfuerzo. Debería ser un acto sencillo, sincero y profundamente humano"

"Cuando he intentado amar a una persona sin discapacidad, en más de una ocasión me he sentido rechazado"

Albert Díaz Moliner, activista de la entidad Obertament.

Albert Díaz Moliner, activista de la entidad Obertament. / Obertament

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Albert Díaz

Barcelona
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Amar a cualquier persona, independientemente de cómo sea o de lo que tenga, tanto física como mentalmente, por su etnia o por su cultura, no debería ser algo complejo. Cuando se habla de discapacidad dentro de una relación de pareja, mucha gente piensa que implica demasiado esfuerzo, trabajo y adaptación en el día a día, más que con una persona que no la tiene. Del mismo modo, todavía hoy se sigue excluyendo a personas por su origen o por el color de su piel.

Sería muy favorable que, alguna vez, pusiéramos más énfasis en las personas con discapacidad. Eso facilitaría su inclusión y ayudaría a normalizarla de verdad. También permitiría dar a conocer las dificultades que muchas personas viven cada día y el esfuerzo que hacen para sentirse integradas y formar parte de la sociedad como cualquier otra.

Aceptación de una realidad que no es "normal"

Cuando una persona con discapacidad pretende amar a una persona que no la tiene y que se considera "normal", esta última se cuestiona el esfuerzo que supuestamente comporta. Cuando, en realidad, no es así. Todos somos diferentes y únicos en el mundo, y eso debería hacernos felices por la riqueza que nos aporta.

Todos tenemos limitaciones, aunque muchas veces no se detecten o no se vean

Quizás también nos cuesta aceptar que cualquiera de nosotros, posiblemente algún día o en algún momento de la vida, puede atravesar una discapacidad o alguna limitación. Todos tenemos "limitaciones", aunque no siempre las detectemos o queramos reconocerlas.

La sociedad todavía está poco evolucionada y madura para poder ser más empática y flexible ante las personas con discapacidad. Hay que poder entender más de cerca que cada persona tiene sus propias posibilidades.

Todavía hoy se valora más a una persona "normal", como se suele decir, que a una persona con discapacidad, que tendrá sus defectos y sus virtudes como cualquier otra. Para mí, se trata de una "normalidad ficticia", porque la normalidad no existe.

Una responsabilidad compartida

¡Amar es gratis! Amar no debería ser una excepción; debería ser una realidad posible para cualquier persona y en cualquier condición. Puede ser una de las experiencias más bonitas que podemos vivir, siempre que nazca del corazón. Pero creo que amar también es una responsabilidad compartida. No solo es sentir; también es cuidar el vínculo, respetar a la otra persona, aceptar sus limitaciones y las propias, y querer construir una relación basada en la confianza y el cuidado mutuo. Eso es válido para todo el mundo, tenga o no tenga una discapacidad.

La sociedad todavía está poco evolucionada y madura para poder ser más empática y flexible ante las personas con discapacidad

El amor debe ser diverso, inclusivo y también alegre. Ya sean dos hombres, dos mujeres, un hombre y una mujer, o cualquier otra manera de vivir el amor con respeto entre las personas. Por eso debemos dejarnos guiar más por el corazón que por los prejuicios, que lo complican todo. En cambio, cuando aceptamos la discapacidad, la vida se vuelve más fácil y más inclusiva para todo el mundo.

Una experiencia vigente e inclusiva

Mi experiencia es muy diversa, siempre vinculada a la discapacidad. Cuando he intentado amar a una persona sin discapacidad, en más de una ocasión me he sentido rechazado por tener unas posibilidades diferentes, como si la discapacidad definiera los límites de una persona. Dudo que eso sea realmente así; lo que ocurre es que no somos lo bastante inclusivos.

Cuando dejemos de mirar primero las diferencias y empecemos a mirar a las personas, descubriremos que todos tenemos la misma necesidad: amar

Creo que todos tenemos limitaciones, aunque muchas veces no se detecten o no se vean, y que todavía cuesta mucho aceptar una limitación que te invalide personalmente. Para mí, amar no debería ser un esfuerzo. Debería ser un acto sencillo, sincero y profundamente humano. Cuando dejemos de mirar primero las diferencias y los defectos y empecemos a mirar a las personas que tenemos delante, descubriremos que todos tenemos la misma necesidad: amar y sentirnos amados.

Albert Díaz Moliner, activista de Obertament.

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