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Caso 'Andic'

Los psicólogos advierten de que la "terapia de confrontación" de la psicoanalista de los Andic es "peligrosa" y "carece de sentido": "Es pseudociencia"

"No es ninguna práctica habitual ni nada que se le parezca", afirma la psicóloga Esther Pousa, de Sant Pau

Andrés Pueyo, de la UB, enmarca el método en la "pseudociencia" que ofrece una "explicación sencilla

Julia Lüderwaldt, terapeuta de Jonathan Andic.

Julia Lüderwaldt, terapeuta de Jonathan Andic. / JORDI OTIX

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Fidel Masreal

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Barcelona
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"No tiene ningún sentido terapéutico, no es ninguna práctica habitual ni nada que se parezca a algo que se considere terapéuticamente normal o habitual". Así de contundente se muestra Esther Pousa, psicóloga clínica del Hospital de Sant Pau ante la llamada "terapia de confrontación" que la psicoanalista de los Andic, Julia Lüderwaldt, llevó a cabo con la familia, según se recoge en la investigación por la muerte del fundador de Mango. "No existe este tipo de terapia", zanja, de forma rotunda, Júlia Pascual, psicóloga sanitaria y experta en coaching estratégico.

En concreto, la "terapia" incluía realizar una ruta “extrema” para que Jonathan "confrontara" sus problemas. Así lo declaró a los Mossos d'Esquadra una colaboradora de Lüderwaldt, que se define como terapeuta y psicoanalista, y que mostró a la policía catalana los mensajes y audios que se había intercambiado con ella. Lüderwaldt encargaba a esta colaboradora que buscara para Jonathan lugares y rutas “extremas”, al borde del “precipicio”, "como si lo fuera a tirar”, explican a EL PERIÓDICO fuentes cercanas a la investigación, para que el hijo del fundador de Mango, como en un juego de rol, abordara sus conflictos en un lugar inhóspito distinto a la consulta.

No existe ninguna terapia reconocida por la comunidad profesional de la psicología bajo el nombre de "confrontación"

Maria José Miñano

— Presidenta de la Societat Catalana de Psicologia Clínica

Pousa, en declaraciones a EL PERIÓDICO, se muestra muy clara: en situaciones de terapia familiar, no tiene "ningún sentido" poner en riesgo a las personas. "Esto no es profesional", añade, y recuerda que en los años 70 se usaba la terapia de confrontación en este ámbito familiar y se retiró de las normas terapéuticas porque era muy confrontativa "y no servía de nada, enfadaba al paciente, lo ponía mal". "Ir a un lugar estresante para hablar de los conflictos no tiene ninguna utilidad ni respaldo científico", insiste esta profesional.

La auténtica "confrontación"

“El término ‘terapia de confrontación’ no designa una modalidad psicoterapéutica reconocida ni validada por la psicología clínica basada en la evidencia. Es una expresión amplia que se ha utilizado históricamente para describir técnicas muy diferentes entre sí", detalla Andrés Pueyo, catedrático de Psicología de la Universitat de Barcelona (UB). "Muchas terapias con un fuerte respaldo empírico utilizan intervenciones confrontativas, pero esa confrontación es siempre verbal, graduada, planificada, con objetivos terapéuticos explícitos, basada en una formulación clínica individualizada y sometida al consentimiento informado del paciente".

Llevar a cabo esta técnica en la montaña, con riesgo, sabiendo que uno de ellos tenía un problema físico, es algo totalmente contraproducente

Júlia Pascual

— Psicóloga sanitaria y experta en coaching estratégico

Este tipo de técnicas, subraya Pascual, "deben usarse con mucha empatía y mano izquierda, porque, si un psicólogo confronta, genera más resistencias al cambio". "Se trata de señalar de manera respetuosa las contradicciones y disonancias que aparecen en el discurso o la conducta de una persona o una familia", describe. "Llevar a cabo esta técnica en la montaña, con riesgo, sabiendo que uno de ellos tenía un problema físico, es algo totalmente contraproducente”, subraya.

En los 70 se usaba la terapia de confrontación en este ámbito familiar y se retiró porque era muy confrontativa y no servía de nada

Esther Pousa

— Psicóloga del Hospital de Sant Pau

María José Miñano, presidenta de la Societat Catalana de Psicologia Clínica, reafirma las mismas conclusiones que Pueyo y Pousa: "No existe ninguna terapia reconocida por la comunidad profesional de la psicología bajo el nombre de "terapia de confrontación'". Lo único que puede relacionarse lejanamente con ello son "determinadas técnicas de confrontación que se utilizan a menudo para promover que el paciente reflexione acerca de aspectos de su funcionamiento psicológico que pueden estar interfiriendo en su avance", añade Miñano.

La confrontación, confirma Pousa, sí existe, pero no como una terapia sino como una técnica concreta que consiste en hacer visible al paciente sus contradicciones para que pueda reflexionar sobre ellas. Nada tiene que ver con lo practicado por la autodenominada "terapeuta" de los Andic.

Estas prácticas pseudocientíficas conceden al terapeuta una posición de autoridad, él es quien descubre el trauma oculto, interpreta el secreto familiar e identifica el bloqueo

Andrés Pueyo

— Catedrático de Psicología de la Universitat de Barcelona (UB)

Otra cosa totalmente distinta son las terapias de exposición, que consiste en exponer al paciente al estímulo al que tiene fobia, para afrontar la situación y ver que no hay peligro, que el miedo es irracional. "Esta terapia –indica Pousa– está muy validada en psicología cognitivo-conductual pero no tiene nada que ver" con el caso Andic. Como detalla Miñano, incluso en este tipo de casos, "nunca se situaría a un paciente que tiene miedo a las alturas [si fuera el caso] al lado de un precipicio para que se le pase la ansiedad, justamente por el riesgo que eso supondría; proteger la seguridad del paciente es el punto de partida de cualquier intervención terapéutica reglada".

Pseudociencia

Pueyo va más allá y enmarca este tipo de "técnicas" de Lüderwaldt en las "terapias psicológicas pseudocientíficas" que ofrecen una "explicación sencilla", conceptos no verificables y se basan "más en testimonios impactantes que en estudios controlados". "Conceden al terapeuta –describe este profesional– una posición de autoridad, él es quien descubre el trauma oculto, interpreta el secreto familiar, identifica el bloqueo o decide que la resistencia del paciente demuestra que la terapia está funcionando".

Pousa asume que "muchísimas personas van a terapias que saben que son alternativas, no basadas en la evidencia científica; el poder de la creencia personal a la hora de mejorar tiene un efecto que está estudiado; lo grave es que esta persona [Lüderwaldt] se hiciera pasar por una terapeuta científica". El Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya anunció el pasado 10 de julio que está investigando a la terapeuta de los Andic, para "determinar si existen indicios de intrusismo profesional o de mala praxis".

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