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Educación y crianza

"No hay que enseñarles a los hijos a gestionar sus emociones": qué propone la neuroeducadora Tania García en su lugar

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Tania García, neuroeducadora: "Que no te engañen, no hay que enseñarles a los hijos a gestionar sus emociones"

Tania García, neuroeducadora: "Que no te engañen, no hay que enseñarles a los hijos a gestionar sus emociones" / Intsagram (taniagarcia_educadora) / Maria Sbytova

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Gestionar las emociones es una expresión cada vez más extendida cuando se habla de salud mental y educación emocional. Habitualmente, se utiliza para describir la capacidad de reconocer lo que sentimos, aceptar las emociones como respuestas naturales y aprender a actuar ante ellas. Que los niños empiecen a comprender su mundo emocional desde pequeños puede ayudarlos a desarrollar estos recursos.

Sin embargo, algunas voces cuestionan el uso de la palabra "gestionar" cuando se interpreta como controlar, evitar o apagar una emoción. Es el caso de la neuroeducadora Tania García, quien defiende que "no hay que enseñarles a los hijos a gestionar sus emociones".

"¡Que no te engañen! Las emociones no se pueden gestionar, ni mucho menos podemos gestionar las emociones de nuestros hijos e hijas. Las emociones no son decisiones, son impulsos eléctricos del cerebro, entonces creer que tenemos algún control sobre ellas es una falacia", argumenta.

"Sostener su mundo emocional"

Según García, con más de 230.000 seguidores en Instagram (@taniagarcia_educadora), lo importante es acompañar a los niños y adolescentes en sus emociones.

"Por lo tanto, lo que debemos hacer con nuestros hijos e hijas es acompañar sus emociones, sostener su mundo emocional para que puedan desbordarse sin ninguna condición".

Acompañar ese desbordamiento no significa necesariamente aceptar cualquier comportamiento. El adulto puede validar el enfado, la tristeza o la frustración y, al mismo tiempo, mantener límites ante conductas como pegar, insultar o romper objetos.

"Cuando acompañas desde la educación real sus emociones, le enseñas a evitar su propio mundo emocional así como construyes tu mundo emocional. Necesitas aprender a acompañar desde la educación real para no apagar su mundo emocional", resume.

Aunque la expresión "evitar su propio mundo emocional" pueda resultar llamativa dentro de su planteamiento, se reproduce de manera literal, tal como aparece en la declaración original.

La neuroeducadora señala que, bajo la idea de enseñar a gestionar las emociones, los adultos pueden acabar recurriendo a reproches como decirles a los menores que están exagerando, que les faltan límites o que no saben comportarse.

Frente a ello, García defiende la denominada "Educación Real": "Acompañar a un niño o adolescente emocionalmente no es enseñarle a calmarse, es enseñarle que sentir no es peligroso y que no está solo cuando eso pasa".

En la práctica, este acompañamiento puede consistir en permanecer cerca durante una rabieta, poner nombre a lo que el menor siente, evitar ridiculizarlo y hablar de lo ocurrido cuando haya recuperado la calma. La forma de hacerlo deberá adaptarse a su edad y a la situación.

"No se trata de "portarse bien", se trata de sentirse seguro", concluye.