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Investigación de la UAB

Un estudio concluye que el absentismo de los universitarios tiene motivos emocionales

"ir a escuchar a quien te recita un powerpoint durante una hora y media es una tortura", resume el autor de la investigación

"A medio plazo, te genera más ansiedad porque tienes la sensación de que te perderás algo"

El absentismo obliga a la Universidad a mover ficha: "Hay docentes que se limitan a leer un PDF"

Un grupo de alumnos universitarios descansan en el campus de la UAB, la semana pasada.

Un grupo de alumnos universitarios descansan en el campus de la UAB, la semana pasada. / Jordi Otix

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Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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"Dejar de ir a clase es una estrategia de protección emocional. No voy a clase porque la manera que vivo la clase me genera ansiedad, aburrimiento y emociones negativas, dejar de ir me reduce la ansiedad". Esta es la principal conclusión del estudio de la UAB sobre absentismo en las aulas universitarias, según explica su coautor, Ramon Cladellas -junto a Antoni Castelló-, doctor en Psicología y profesor en la misma universidad. El estudio es fruto de las respuestas de más de 840 estudiantes de diferentes facultades y la idea general es la misma, en palabras de Cladellas: "Para los jóvenes de hoy, el tiempo es muy importante".

Este estudio se une a otras investigaciones respecto a un problema creciente no solo en la UAB sino en otras universidades. En el caso de esta investigación, publicada en la revista 'Ansiedad y estrés', la clave pasa por el tipo de clases universitarias: "Hay que cambiar el sistema educativo -opina el autor-, no se trata de que se tengan que divertir y pasarlo bien en el aula, no, se trata de que hallen sentido y utilidad a las clases, que hallen algo diferente, porque hoy tenemos al alcance cualquier contenido".

Dicen 'no voy a clase porque la manera que vivo la clase me genera ansiedad, aburrimiento y emociones negativas'

Ramon Cladellas

— Doctor en Psicología y coautor del estudio

Suplir ese aburrimiento y malestar emocional pasaría, pues, por "repensar la docencia, y quizás fragmentar las clases de hora y media entres períodos, y que los alumnos tengan un papel más activo, que puedan participar".

Absentismo cognitivo

Cladellas ve también con preocupación lo que denomina el "absentismo cognitivo". Es decir, el caso de los estudiantes que "van a clase pero que están comprando en Amazon; es mejor que no vayan".

La investigación ha constatado en las respuestas de los universitarios que pasar una hora y media leyendo un "PowerPoint" como método educativo no genera interés. "Se sigue manteniendo el mismo sistema de hace 100 años, cuando el profesor era el único que tenía acceso a la información; hoy en día la clase ha de aportar algo más, se deben poner ejemplos, plantear cuestiones, que los alumnos tengan que intervenir; no se trata tanto del tiempo que están en clase sino que vean que lo que hacen es útil".

Los estudiantes tienen muy poca tolerancia a la frustración porque desde pequeños no se les ha dicho nunca que no

Ramon Cladellas

— Doctor en Psicología, coautor del estudio, docente en la UAB

Los datos del estudio revelan que la mitad de los estudiantes acuden a menos del 60% de las clases. Y eso sucede de forma progresiva: "En el primer trimestre van a clase, y cuando ven como son, dejan de ir; no es que no quieran aprender de entrada. Hay un tema de regulación emocional: para pasarlo mal me lo ahorro y me quedo en casa y en muchos casos aprovecho mucho mejor el tiempo; por tanto, el absentismo es progresivo".

¿Jóvenes incapaces de concentrarse y tolerar la frustración?

El estudio lleva a cuestiones como la de la capacidad de las nuevas generaciones de mantener la atención o de regular su frustración. Para el autor de la investigación, "los estudiantes tienen muy poca tolerancia a la frustración porque desde pequeños no se les ha dicho nunca que no y está casi prohibido que repitan curso". Dicho lo cual, Cladellas advierte: "Una cosa es que se aburran y otra que los torturemos; una clase no tiene por qué ser divertida, otra cosa es torturarlos; ir a escuchar a quien te recita un PowerPoint durante una hora y media es una tortura para ellos y para cualquiera de nosotros".

La paradoja a largo plazo

Con todo, este absentismo motivado por razones emocionales genera, a medio plazo, otros malestares también emocionales: "Evitar ir a clase es evitar algo desagradable que te alivia a corto plazo pero que a medio plazo -describe el docente e investigador- te genera más ansiedad porque tienes la sensación de que te perderás algo para el examen; es un pez que se muerde la cola".

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