Investigación
Marcos Robles, historiador: "Se murieron más de tres mil personas de hambre en los psiquiátricos y nadie se ha interesado por nada"
"Es un punto ciego, como cuando vas en el coche. Lo tenemos allí y no lo queremos ver"
"Si esto hubiera caído 400 kilómetros más al oeste, el 'Sense Ficció' lo tendríamos ya hecho"
"No sé si la psiquiatría vive de espaldas a la sociedad o la sociedad vive de espaldas a la psiquiatría"
Los psiquiátricos en la Guerra Civil, una historia de terror

Marcos Robles, historiador / MS

Su investigación ha dejado un titular tan contundente como poco difundido: más de cinco mil personas murieron de hambre en centros psiquiátricos durante la Guerra Civil. ¿Por qué? ¿Qué indica este dato escalofriante sobre esa época? ¿Por qué se ha tardado 90 años en dar luz a esta vivencia? ¿Sigue existiendo un manto de silencio al respecto? Marcos Robles responde con contundencia con el espejo de las contradicciones y prejuicios sociales. De ayer y de hoy.
-Su investigación ha destapado una realidad contundente. Pero, ¿por qué sucedió?
-Si pudieron suceder unos hechos como estos, con tanta mortalidad en los psiquiátricos catalanes es porque, no sé si voluntariamente, se los dejó atrás. O, sin darse cuenta, no se dieron los recursos que se necesitaban. Y eso acabó en el drama que hemos explicado.
Me imagino una situación de desesperación muy similar a la de un campo de concentración, y me sabe mal decirlo
-En esa época, los psiquiátricos usaban otros métodos...
-No es mi campo de estudio, y no puedo justificar la alta mortalidad por los métodos. Sí que vi los diagnósticos y las palabras que usaban, como idiocia. Y durante la investigación veo que cada vez que aparece una corriente psiquiátrica que habla de modernizar y abrir puertas... es algo repetitivo. Es decir, que no se acaba de aplicar. No sé si somos conscientes de qué es un psiquiátrico.
-¿Qué quiere decir?
-He podido visitar el de Sant Boi, no sé si es lo que me esperaba. No sé si la psiquiatría vive de espaldas a la sociedad o la sociedad vive de espaldas a la psiquiatría. Y no es algo voluntario, es un hecho. Todos sabemos cómo es un hospital o una cárcel, pero un psiquiátrico no sabemos cómo es. No sé si soy yo o es que como sociedad hacemos ver que no existen.
-¿Esta es la explicación al silencio sobre la mortalidad de esa época, hasta ahora?
-Es la única explicación sobre el hecho de que no se haya podido llevar a cabo una investigación así y no se supera antes que, solo en Sant Boi, murieron 3160 personas y casi la mitad en 1938. Hay un doble olvido: de la sociedad y también de las personas cercanas. No sé si decirlo en una entrevista, pero todo el mundo se ha olvidado de los que murieron. Ahora existe una asociación de familiares, pero han pasado 90 años.. .. Se murieron más de tres mil personas de hambre y nadie se ha interesado por nada. Es un punto ciego, como cuando vas en el coche. Lo tenemos allí y no lo queremos ver.
No sé si decirlo en una entrevista, pero todo el mundo se ha olvidado de los que murieron. Ahora existe una asociación de familiares, pero han pasado 90 años
-¿Por qué?
-El estigma se suma a la dificultad de autoorganizarse por parte de los colectivos. He ido al Parlament y los partidos tienen voluntad de escuchar, pero la sensación es que no sabes si se te hace caso suficientemente. Y las familias a veces tienden a esconderlo. Se suma todo. El estigma es muy fuerte, todavía. Ponemos situaciones diferentes en un mismo saco con la voluntad de esconderlo en un centro psiquiátrico.
-¿Qué más falta por saber?
-He presentado la investigación en la UB (Universitat de Barcelona) para hacer el doctorado y espero que me ayuden. Lo que pueda hallar no será tanto como lo que he hallado. Lo grave es que se murió muchísima gente de hambre. Me queda el tema de los diagnósticos. Y existe una perspectiva de género. Y otra cuestión: las responsabilidades. La 'exconsellera' [Montserrat] tura me lo dice, pero será difícil. Si esto hubiera caído 400 kilómetros más al oeste, no tengo duda de que el 'Sense Ficció' [programa de documentales de TV3] lo tendríamos ya hecho. Pero cae donde cae y se le ha de dar la perspectiva del uso del hambre como arma de guerra.
-¿Ha recibido reticencias a la hora de investigar, por parte de los psiquiátricos?
-Ha habido de todo. En general, hay muchas reticencias. En el centro de Sant Boi de hombres me han dejado trabajar pero no puedo volver a entrar. Ahora que se intenta hacer un documental no se les da ayuda. En Sant Boi mujeres no han respirado. No entiendo esta política. Y en Reus no me han dejado entrar. ¿Por qué esto no tiene un documental, con unas cantidades de muertos de hambre fuera de lo normal?
¿Cómo que no puedo mirar a un centro, que aunque no es público es de uso público? Cuesta de entender. Lo que refuerza el estigma es no poder abrir
No estoy contento, en general, con la colaboración, y no lo puedo entender. En Sant Boi les dije que el estudio saldría igual, que tendría que decir que murieron miles de personas y no habían querido colaborar, con lo cual todavía quedaba todo más oscuro. ¿Qué significa no poder mirar estas cosas? Somos investigadores con contrato de la Generalitat. ¿Cómo que no puedo mirar a un centro, que aunque no es público es de uso público? Cuesta de entender. Lo que refuerza el estigma es no poder abrir. Responsabilizo a la sociedad, más que a nadie en concreto.
-¿Cómo fueron las condiciones de vida en esos psiquiátricos para que se dieran tantas muertes?
-Hoy la gente juega mucho con las cifras. Y el caso es que hubo días en que murieron 16 personas. En octubre, 300. La media son diez al día. Y las causas son el hambre. Durante muchos meses sufrieron un déficit de calorías muy grande. Y encima llegaba más gente. En Reus, cada vez menos comida para menos gente. Me imagino una situación de desesperación muy similar a la de un campo de concentración, y me sabe mal decirlo.
En la escala de vulnerabilidad, los pacientes de un psiquiátrico quedan en la cola
En un campo de trabajo o de concentración necesitan que trabajes, pero aquí vas quedando en la cola. Hay pasajes muy graves en la investigación, en que un día va el representante de los enfermos al consejo de administración con un trozo de pan y les dice que es lo que comen durante todo un día los pacientes. Les faltaba de todo. Haciendo un 'excel' te das cuenta de la cantidad enorme de gente que representó eso. Nos tenemos que imaginar centros donde todo el mundo pasaba hambre, no solo los pacientes. Pero en la escala de vulnerabilidad, los pacientes de un psiquiátrico quedan en la cola.
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