Dia internacional del Orgullo LGTBI
Samuel Cabrera, testimonio sobre TCA: "He sentido mucha presión en el colectivo gay con comentarios gordófobos"
"Me han llegado por Grindr mensajes como ‘qué puto gordo, qué asco das"
Expertas en TCA y entidades LGTBIQ+ alertan de que este trastorno también afectan a hombres gays y personas trans

Samuel Cabrera. / MANU MITRU / EPC

Samuel Cabrera, social media manager de Sabadell, sabía que su relación con la comida y con su cuerpo le hacía daño, pero no sabía que aquello tuviera un nombre. Conocía la anorexia y la bulimia, pero no el trastorno por atracón. Cuando, años después, recibió el diagnóstico, algo se ordenó: “Lo que yo tengo existe, no soy un bicho raro”, recuerda. Ponerle nombre, según él mismo, fue también empezar a dejar atrás la idea de que todo aquello era una cuestión de voluntad o de falta de control.
Poner nombre al trastorno
“Un TCA no es solo culto al cuerpo o querer verme más delgado, sino que hay mucho detrás, mucho trasfondo”, explica Samuel. En su caso, el diagnóstico de trastorno por atracón apareció en una historia marcada por una relación difícil con el cuerpo desde pequeño y por el inicio de la terapia en 2022.
Quizá no soy yo, que no tengo suficiente voluntad, sino que hay algo un poco más grave
Antes de ponerle nombre, él mismo había comprado parte del estigma. “He hecho 80.000 dietas, como mucha gente que tiene obesidad o está gorda”, dice. “Quizá no soy yo, que no tengo suficiente voluntad, sino que hay algo un poco más grave”, recuerda.
Más allá de la anorexia y la bulimia
La psicóloga Sara Bujalance, directora de la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB), insiste en que los TCA son trastornos mentales graves y que “van mucho más allá del cuerpo y la alimentación”. “Lo visible —el peso, la comida, la imagen— suele ser solo la punta de un malestar más profundo, atravesado por la autoestima, la gestión emocional y el entorno psicosocial”, añade.
Lo visible —el peso, la comida, la imagen— suele ser solo la punta de un malestar más profundo
Bujalance también alerta contra otro mito: la idea de que una persona con TCA siempre está en infrapeso. “TCA y obesidad pueden coexistir y coexisten”, recuerda. Los trastornos alimentarios pueden afectar a personas de todos los cuerpos, edades, identidades de género, orientaciones sexuales y situaciones socioeconómicas.
Cuando el cuerpo gay tampoco encaja
En el caso de Samuel, el TCA también se cruzó con la experiencia de ser un hombre gay con un cuerpo que no siempre encajaba en los cánones del deseo. "Sí, como hombre gay, dentro del colectivo hay mucha presión y, por ejemplo, yo esto lo ha tenido en las aplicaciones de citas con comentarios gordófobos y haciéndote sentir menos por tu tipo de cuerpo". “Me han llegado por Grindr mensajes como ‘qué puto gordo, qué asco das’. Y tú estabas tranquilo en tu casa mirando el móvil”, relata.
Me han llegado por Grindr mensajes como ‘qué puto gordo, qué asco das’
La violencia, sin embargo, no siempre es tan explícita. Samuel también habla de una presión más contradictoria: para algunos cuerpos o espacios era “demasiado gordo”; para otros, “demasiado delgado”. Incluso dentro de la subcultura “bear” o de osos (hombres corpulentos, gordos y velludos), que podría parecer un espacio de mayor aceptación corporal, también detecta formas de cosificación. “Para unos estás demasiado gordo y para otros estás demasiado delgado. Entonces tu cabeza llega a un punto en que dice: ya no sé hacia dónde tirar, qué es lo bueno y qué es lo malo”.

Samuel Cabrera, durante la entrevista, en Barcelona. / MANU MITRU / EPC
Esa mirada externa tuvo impacto en su vida sexoafectiva. “No tengo derecho a sentirme querido o a tener relaciones con otra persona que no esté gorda como yo porque es lo que me merezco”, recuerda que llegó a pensar.
La presión estética dentro y fuera del colectivo
Albert Carrasco, jurista y responsable del registro de incidencias del Observatorio contra la LGTBIfobia de Catalunya, defiende que hay que ir “más allá de lo que es la LGTBIfobia” y ampliar la mirada hacia otros ejes que atraviesan a las personas del colectivo. En sus servicios de atención, explica, a menudo aparecen otras formas de malestar, como los problemas de autoestima corporal.
Bujalance sitúa este malestar en el marco de la presión estética, que describe como “una forma de violencia estructural y omnipresente”. Así, según Bujalance, “no se trata solo de querer gustar, sino de un sistema de normas que presiona a los cuerpos para que se parezcan a ideales a menudo inalcanzables”.
La psicóloga recuerda que los hombres gays y bisexuales son uno de los grupos más estudiados dentro del colectivo en cuanto al riesgo de TCA, y que las personas trans también presentan una vulnerabilidad más alta tanto en TCA como en conducta suicida. El riesgo, subraya, no se explica por la identidad o la orientación sexual en sí, sino por el estrés asociado a la discriminación, el rechazo y la presión social.
“Has adelgazado”: el comentario que también puede hacer daño
Uno de los terrenos donde esa presión se hace más cotidiana es el comentario aparentemente inocente sobre el cuerpo. Samuel lo tiene claro: “Asociamos que has adelgazado con estar mejor y que has engordado con estar peor”. Por eso pide prudencia: “La gente, lo primero que tiene que hacer, es quedarse callada si nadie le pregunta”.
Dejar de hablarse mal
Samuel empezó terapia en 2022, después de que su entorno le hiciera ver que no estaba bien. La terapia individual, la terapia de grupo, la familia y las amistades han sido claves en el proceso. También lo ha sido cambiar la manera de hablarse. “Ya no es empezar a hablarte bien, es empezar a no hablarte mal”, explica.
Ahora, dice, su relación con la comida es mucho mejor. “He aprendido a diferenciar el hambre emocional del hambre real y a protegerme en situaciones sociales que pueden activar malestar”. Con el cuerpo también ha hecho un proceso. Las opiniones externas todavía pueden afectarle, admite, pero mucho menos que antes. “Ya no busco la validación de cualquier mirada ni afronto los vínculos sexoafectivos con el miedo constante a que el otro ‘se dé cuenta’ de que estoy gordo”.
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