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Debates 'Sanamente'

¿Se diagnostican bien los trastornos mentales?

Dos profesionales de la red pública de salud y una representante de las entidades sociales y activista analizan los pros y contras de las categorías diagnósticas

La falta de tiempo, el autodiagnóstico, la necesidad de conocer el entorno familiar y social, factores clave del debate

Debate Sanamente | Trastornos mentales: ¿Los diagnosticamos bien?

Debate Sanamente | Trastornos mentales: ¿Los diagnosticamos bien?. Fidel Masreal conversa con María José Miñano, presidenta de la Societat Catalana de Psicologia Clínica; Narcís Cardoner, jefe de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau, y Montse Aguilera, activista en salud mental y miembro de la Junta de Salud Mental Catalunya. / MÒNICA TUDELA / VÍDEO: E. AÑAZCO / M. TUDELA

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Fidel Masreal

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Barcelona
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Diagnosticar un trastorno mental es una herramienta para saber qué tratamiento hay que adoptar, pero está rodeado de numerosos retos: falta de tiempo y recursos, diagnósticos cambiantes y sobremedicación... A todo ello hay que añadir el boom del autodiagnóstico, especialmente entre los jóvenes, y el estigma que puede generar uno de estos diagnósticos.

SanaMente ha abordado esta cuestión con tres referentes en salud mental: Narcís Cardoner, jefe de la Unidad de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau; Maria José Miñano, presidenta de la Societat Catalana de Psicologia Clínica, y Montse Aguilera, integrante de la junta de la entidad Salut Mental Catalunya y activista en primera persona.

-Partiendo de la evidencia de que un diagnóstico en salud mental es complejo, la pregunta es: ¿en Catalunya se diagnostica suficientemente bien la salud mental?

-Maria José Miñano (MM). Quizá la cuestión no es tanto si se diagnostica bien, sino qué pensamos que es el diagnóstico. Es una capa de un proceso clínico y de intervención y comprensión de la persona, porque permite la comprensión entre profesionales, medidas de intervención clínica... Es una capa muy importante que requiere tiempo.

L'Hospitalet de Llobregat. 11 de junio del 2026. De izquierda a derecha, Montse Aguilera, activista en salud mental y miembro de la Junta de Salud Mental Catalunya; Narcís Cardoner, jefe de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau, y María José Miñano, presidenta de la Societat Catalana de Psicologia Clínica. Participan en un debate de Sanamente sobre los diagnósticos de salud mental. Foto de Mònica Tudela

De izquierda a derecha, Montse Aguilera, Narcís Cardoner y Maria José Miñano. / MÒNICA TUDELA

-¿Tenéis tiempo suficiente?

-MM. Nos falta tiempo en las consultas. Pero el diagnóstico no explica completamente a la persona. No agota la comprensión que debes tener de la persona para realizar una intervención correcta. A veces el sistema informático nos obliga a poner un diagnóstico.

-En un informe, los psicólogos clínicos aportáis un dato: dos terceras partes de los psicólogos clínicos admiten que no tienen claro el diagnóstico porque se ven forzados a hacerlo por el aplicativo informático en la primera visita...

-MM. Lo que queríamos poner de manifiesto es que el diagnóstico es una capa de un tratamiento integral que debe hacer el servicio sanitario, pero tenemos problemas cuando es la capa a la que lo subordinamos todo, porque entonces hay una simplificación de la asistencia y un empobrecimiento.

L'Hospitalet de Llobregat. 11 de junio del 2026. María José Miñano, presidenta de la Societat Catalana de Psicologia Clínica. Participa en un debate de Sanamente sobre los diagnósticos de salud mental. Foto de Mònica Tudela

Maria José Miñano / MÒNICA TUDELA

-Montse Aguilera (MA). Hay que preguntar de forma multidisciplinar, mirar más allá, qué necesidades tiene la persona, porque quizá no tiene las necesidades cubiertas a nivel laboral, o de vivienda digna, o de vínculos; quizá no tiene red o no tiene recursos, y el motivo de los síntomas puede venir de ahí y no de la parte genética biomédica.

-Y después hay muchas críticas al sistema por errores de diagnóstico. Y en un modelo social en el que todo debe ser claro y simple, cuando algo es complejo ya nos incomoda.

-Narcís Cardoner. Nuestro cerebro no tolera demasiado la incertidumbre. Nos tranquiliza más que la realidad sea A o B, cuando la realidad no es A o B. Como decía Montse, pensar que un diagnóstico está captando una realidad biológica única es un error. Eso quizá pasa en infecciones. En salud mental integramos una serie de aspectos. Diagnosticamos suficientemente bien.

-Estáis diciendo los tres que no debemos dar tanto peso al diagnóstico...

-MA. Ya sé que es muy difícil y que hay una complejidad, pero ¿por qué no trabajamos de una manera más holística? En la realidad del modelo sanitario que tenemos es muy difícil.

L'Hospitalet de Llobregat. 11 de junio del 2026. Montse Aguilera, activista en salud mental y miembro de la Junta de Salud Mental Catalunya. Participa en un debate de Sanamente sobre los diagnósticos de salud mental. Foto de Mònica Tudela

Montse Aguilera / MÒNICA TUDELA

-¿Por qué?

-MA. Porque tienes una crisis, vas a urgencias y quizá tienes un ingreso, pero muchas personas no llegan a ese punto, tienen un malestar que se puede prevenir. ¿Cómo podemos hacer para que haya recursos a nivel comunitario?

-¿Qué necesitamos para diagnosticar mejor?

-NC. Recursos, tiempo...

-MM. En general, en salud mental, en los dispositivos más troncales, CSMA —Centros de Salud Mental y Adicciones—, CSMIJ —Centros de Salud Mental Infantil y Juvenil—... hay una falta de tiempo muy importante, y eso nos lleva a mirar lo que el sistema nos pide que miremos y midamos, y no tanto aspectos de calidad del proceso, de reflexión, de pensar en la persona.

-¿Y cómo se siente la persona cuando hay poco tiempo para su caso?

-MA. Esta inquietud del profesional nos afecta porque no tenemos una atención de calidad. Yo he tenido la suerte de recibir atención de un psiquiatra. Ahora, el propio profesional sabe que tiene que atender tantos minutos.

-¿Cómo sales cuando has tenido tan poco tiempo para hablar de ti?

-MA. Lo concreto en la atención psicológica: es superimportante para el proceso de recuperación. La medicación y el tratamiento son muy importantes, pero el tratamiento psicológico y las terapias son mínimos en este país.

-MA. Hay muy buenos profesionales, pero pocos. Las personas afectadas y las familias que no tienen recursos tienen que buscarse la vida en la privada, pero no pueden por falta de recursos, y eso repercute en su salud mental. Yo tengo atención psicológica en Salut Mental Catalunya.

-También hay visiones críticas que hablan de que se crean patologías, critican que el DSM etiquete cosas como el miedo a hablar en público.

-MM. Hay una postura extrema, que es negar la existencia de un sufrimiento psíquico que llegue a adquirir consistencia de trastorno. Negar eso es extremo. Y hay movimientos menos extremos, con los que podríamos compartir algunas cuestiones. El propio editor del DSM ha mostrado una visión muy crítica y ha dicho que esto de poner etiquetas se nos ha ido de las manos. Han proliferado etiquetas diagnósticas y seguramente nos hemos pasado de frenada.

-¿Estáis de acuerdo?

-MA. Yo vuelvo a decir que eso no nos define. La etiqueta de un diagnóstico no define a una persona. Es necesaria para coordinar a profesionales y acompañar a la persona con mayor calidad, pero desde mi experiencia y por mi entorno: mis amigas y yo tenemos el mismo trastorno y no tenemos nada que ver en cuanto a personalidad y síntomas. Creo que las personas necesitan esta información, pero hay una información que no es del todo veraz.

-Otro tema, que daría para todo un debate, es el autodiagnóstico entre los y las jóvenes, que llegan a las consultas o a vuestra entidad con la idea de que tienen TOC, o TDAH o depresión...

-NC. Para mí es una oportunidad de establecer un diálogo, puede ser bueno. El problema es cuando la identificación se ha hecho tan extrema que no puedes modular bien, y él quiere un certificado de que lo que le pasa es lo que cree que le pasa.

L'Hospitalet de Llobregat. 11 de junio del 2026. Narcís Cardoner, jefe de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau. Participa en un debate de Sanamente sobre los diagnósticos de salud mental. Foto de Mònica Tudela

Narcís Cardoner, jefe de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau / MÒNICA TUDELA

-MA. Hacemos charlas en institutos para compartir nuestra historia de vida, nuestro sufrimiento, y después de la pandemia ya no es tabú; esa es la parte buena. Pero existe esta doble vertiente: a veces es un malestar por las circunstancias y las redes sociales desinforman.

-MM. El problema mayor es cuando los adolescentes están en una fragilidad muy importante y se enganchan a esos discursos de manera que dan respuesta a cosas que no estaban bien estructuradas psíquicamente. Eso no lo puedes desarmar porque entonces desmontas a la persona.

-NC. El no diagnóstico es esencial.

-Sí, porque si todo son enfermedades no daréis abasto, los profesionales...

-MA. Escuché la metáfora de la cuerda floja y la red. Si caemos, hace falta que alguien nos recoja. ¿Por qué no mejoramos la red?

-MM. Eso es tejido social.

-NC. La cuestión es cómo priorizar, cómo definir qué es una respuesta sanitaria frente a lo que debe ser social, cultural, académica. Muchos factores contribuyen al bienestar y lo opuesto al bienestar no es la enfermedad. Probablemente, a lo que más se acercan los diagnósticos, en su imperfección, es a identificar una enfermedad.

-¿Hay presión para diagnosticar por parte de la administración, para tener indicadores, y de las farmacéuticas, para vender más fármacos?

-MM. La de la industria yo no la noto.

-NC. Yo pienso que no sufrimos por eso. A mí nadie me está insistiendo para que trate a alguien o use un determinado fármaco. Llevo 30 años haciendo de psiquiatra y me he sentido bastante libre.

-MA. Ahora estamos en un cambio, en el que se atiende a la persona de forma más holística. Bienvenido sea. Pero yo hablo de hace 20 y 25 años, y ha habido muchísima sobremedicación. Yo la he sufrido.

-NC. Es verdad. Se dan situaciones en las que una persona recibe más fármacos de los que necesita.

—Pero con los ansiolíticos es evidente... a la industria le beneficia.

-NC. ¿Sabes cuánto vale un Orfidal? Nada.

-MM. El sistema sanitario, por su propia dinámica, quiere darte una respuesta, y seguramente te dirá: le pondré un tratamiento que no sería la primera opción porque no puede ofrecerte un abordaje psicoterapéutico como debería hacer.

-MA. Y la opción más rápida es esta... Aunque, a veces, la química ayuda.

-NC. Y no solo por una falta de recursos de psicoterapia, como también los hay en psiquiatría, sino de recursos en el ámbito social. Y hay personas que requieren recibir más fármacos de los que harían falta porque se las tiene que contener.

-MA. Las personas que tenemos un trastorno mental tenemos un paro del 80%; eso da una fotografía de la realidad que sufrimos, un estigma laboral real.

-Todo ello son ingredientes para otro debate: qué hacemos después de diagnosticar.

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