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Encuesta al sector

Dos de cada tres psicólogos asignan diagnósticos sin tenerlos claros, según un estudio

Un 81% de estos profesionales declara no tener tiempo suficiente para la reflexión clínica sobre los casos que atiende

"Soledad, precariedad, pérdida de vivienda o aislamiento salen convertidos en una etiqueta diagnóstica", denuncian en un informe de la Societat Catalana de Psicologia Clínica

Victòria Monell, Fundació Silvestra Moreno: "Muchas personas con trastornos no son conscientes de que tienen derecho a decidir"

Imagen de archivo relacionada con la salud mental.

Imagen de archivo relacionada con la salud mental. / UGT

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Fidel Masreal

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Barcelona
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El 68% de los psicólogos clínicos admite haberse visto obligado a asignar un diagnóstico sin tenerlo claro "porque el sistema informático interno lo exige para poder registrar el caso". Además, un 81% de estos profesionales declara no tener tiempo suficiente para la reflexión clínica sobre los casos que atiende. Estas son solo dos de las conclusiones de un informe de la Societat Catalana de Psicologia Clínica basado en una encuesta interna a casi 150 profesionales.

"No es que no sepamos diagnosticar bien, es que el aplicativo informático nos obliga a poner algo, y esto supone un empobrecimiento de la clínica”, explica a EL PERIÓDICO la presidenta de la organización, María José Miñano. "Acabas poniendo un diagnóstico que tendrá unas consecuencias, debido a la lógica del sistema de tener las cosas categorizadas por la política de gestión sanitaria", contextualiza. De hecho, son gran mayoría los clínicos (el 78%) que afirman que en cuanto a los indicadores institucionales -que miden la realidad del sector- "no reflejan la complejidad de la práctica clínica".

"No es que no sepamos diagnosticar bien, es que el aplicativo informático nos obliga a poner algo, y esto supone un empobrecimiento de la clínica"

María José Miñano

— Presidenta de la Societat Catalana de Psicologia Clínica

En cuanto a los diagnósticos, Miñano recuerda que la solución de determinados casos no está en un centro de salud mental sino que tiene que ver con cuestiones sociales. "Cuando damos una respuesta en base a diagnósticos aparece la patologización del sufrimiento", lamenta. Y las consecuencias es que el psicólogo clínici en estos casos intenta poner la etiqueta que tenga menos que ver con un trastorno mental, "aunque esto ya lleva implícita esta patologización, desde luego que sí".

"Acabas poniendo un diagnóstico que tendrá unas consecuencias, debido a la lógica del sistema de tener las cosas categorizadas por la política de gestión sanitaria"

María José Miñano

— Presidenta de la Societat Catalana de Psicologia Clínica

Entre otras cuestiones, este estudio detalla que la financiación del sector se basa en "contar visitas, no acompañar procesos". Y eso es así porque, siempre según el informe del sector, "la red se paga según la actividad que se puede contabilizar fácilmente: primeras visitas, codificaciones diagnósticas, activaciones de protocolos". En cambio, el tiempo que dedica cada psicólogo a hacer seguimiento del paciente, a coordinarse con otro servicio o a atender a la familia "no entra en la caja registradora del sistema". Y la conclusión del estudio es contundente: "Lo que no se paga, tiende a no hacerse, y lo que se paga tiende a hacerse mucho".

Las consecuencias: menos visitas a los pacientes

Según este relato, las consecuencias de un sistema que describen como fragmentado, con carencia de nuevos profesionales y con criterios poco lógicos, impactan en los pacientes con frecuencias de visitas muy alejadas de lo que indica la evidencia científica. Nueve de cada diez profesionales lo admiten. En concreto, solo un 8% de los psicólogos clínicos pueden mantener seguimientos quincenales con los pacientes. En salud infantil y juvenil, un tercio de estos menores pasan más de 60 días entre una visita y la siguiente y la visita tiene una media de duración de solo 30 minutos.

En cuanto al volumen de trabajo, destaca un dato: un 70% de los psicólogos clínicos atienden simultáneamente a más de 100 personas. Es más, uno de cada cinco atiende a más de 200 pacientes. Otra consecuencia de este volumen de trabajo es la "pérdida de personas atendidas" cuando pasan a otro dispositivo. "Muchas personas -señala el documento- se quedan en una cola ciega, porque salen de un dispositivo y el sistema no vuelve a saber de ellas hasta que reaparecen por urgencias en una situación de crisis".

Desgaste y fuga de profesionales

El documento relata la falta de profesionales clínicos debido a "se justiifica la contratación de no especialistas argumentando que no hay de disponibles" mientras que "no se amplían las plazas de formación especializada que producirían estos especialistas. Ello conlleva que se cubran plazas de especialistas por parte de profesionales que no tienen esta especialidad. Un 60% de los encuestados confirma que esta práctica es habitual en su centro y un 80% sostiene que en su entidad no se promueve la sustitución por un especialista cuando este pasa a estar disponible. Es decir, que cubrir plazas con psicólogos no especialistas se ha convertido en norma.

La consecuencia de esta combinación de falta de clínicos, organización no lógica y criterios economicistas es un "desgaste profesional y pérdida del conocimiento acumulado; las rotaciones, la sobrecarga y la sensación de no poder hacer un trabajo con sentido clínico provoca una fuga de profesionales formados". Y son mayoría, siete de cada diez encuestados, los que admiten no tener acceso a supervisión clínica externa.

Descoordinación cronificada

Organizativamente, los psicólogos describen situaciones organizativas inadecuadas, porque existen 71 entidades diferentes en el sistema de salud mental con sistemas informáticos diferentes "que no se comunican entre sí".

El trabajo también revela que cuando un paciente es atendido en diferentes centros, "los profesionales que lo atienden no pueden acceder a la historia clínica completa". En la práctica, la coordinación entre centros acaba dependiendo de llamadas telefónicas y correos informales entre clínicos. En suma, solo un 17% de estos profesionales cree que la red permite un seguimiento estable a los pacientes cuando cambian de dispositivo.

Criterios que perjudican

El informe también señala la contradicción entre evaluar -por ejemplo- las primeras visitas a pacientes en menos de un número de días, lo cual lleva al equipo profesional a priorizar las primeras visitas en detrimento de seguir el día a día de las personas ya tratadas. ¿Por qué se sigue, entonces, este indicador? "Porque mejora al cuadro de mando" directivo, según este colectivo, mientras que "la calidad real empeora en la consulta". Según este análisis, otros parámetros para medir la eficacia en cuestiones como la prevenicón del suicidio o las visitas tras el alta médica provocan que se vean perjudicados "tiempos previamente comprometidos con personas ya atendidas".

Contra el triunfalismo político

En palabras de Miñano, los cargos políticos "hacen programas satélite nuevos pero los dispositivos nucleares, la base, no se refuerzan, y no hay voluntad política de un cambio signifitcativo porque las consecuencias positivas serán para el político de la oposición; el político no está pensando en lo que va a pasar en cuatro años". Por ello reclama salir del cortoplacismo y de una "mala praxis estructural".

Los psicólogos clínicos no se quejan tanto de falta de recursos -que también- como de la organización actual. Reclaman planificar las contrataciones, reforzar la red existente dotando correctamente a los dispositivos antes que financiar nuevos programas y medir la eficacia en función de la asistencia que recibe el paciente y no solo del volumen de actividad. Por ejemplo, que haya proporción entre primeras visitas a pacientes y las visitas de seguimiento; que se mida la experiencia de la atención recibida y que se incorporen cuestiones como la inclusión social, laboral y académica durante el proceso. Y en cuanto a los profesionales, mayor rotación, acceso a supervisión clínica y limitar su carga asistencial.

Finalmente, se advierte de que en salud mental "buena parte de la solución está fuera del sistema sanitario. Soledad, precariedad laboral, vivienda insuficiente, aislamiento social no se resuelven con una visita clínica". Por todo ello reclaman "abandonar el tono triunfalista" y explicar "qué puede hacer el sistema de atención a la salud mental y qué no está a su alcance".

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