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Entrevista | Victòria Monell Directora General de la Fundació Silvestra Moreno

Victòria Monell, Fundació Silvestra Moreno: "Muchas personas con trastornos no son conscientes de que tienen derecho a decidir"

"Hay personas que nunca han tomado una decisión en su vida"

"Son los vulnerables de los vulnerables, un problema de salud mental todavía genera vulnerabilidad por el estigma"

Victoria Monell, presidenta de la Fundació Silvestra Moreno

Victoria Monell, presidenta de la Fundació Silvestra Moreno / V.M.

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Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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Existen pocas entidades que lleven tantos años al pie del cañón de la lucha por los derechos de mujeres y hombres con trastornos mentales. La Fundació Silvestra Moreno (nombre en honor a una de las mujeres más combativas del sector) nació en 1992 con el nombre de Malalts Mentals, para atender a pacientes y familias. Hoy al frente está Victòria Monell, que en esta entrevista advierte de que la concienciación ciudadana ha avanzado... pero no tanto. Y que se ha avanzado en derechos, pero falta aplicarlos.

-¿Cuál es la principal utilidad de la Fundació?

-Atender a las personas con trastorno mental severo, con la antigua tutela, ahora el apoyo a la capacidad jurídica. Tienen un trastorno mental y dificultades para tomar decisiones en situaciones de complejidad, con situaciones de calle, de consumos, o de dificultad económica. Son los vulnerables de los vulnerables. Un problema de salud mental todavía genera vulnerabilidad por el estigma, pese a que hemos avanzado. Ellos muchas veces no son conscientes de que tienen el derecho a tomar sus decisiones, porque han sido protegidos desde la familia y las instituciones para que no les pase nada, para protegerlos de quienes se aprovechan de la vulnerabilidad.

-Pero tiene derecho a decidir...

-Tienen todo el derecho a decidir cómo vivir, con quien, como gestionar su dinero y su patrimonio. Y la gente te dice "Esto lo han decidido por mí". Este es el gran reto que tenemos: cambiar el concepto de que son incapaces por el de personas que necesitan apoyo para tener la misma vida que el resto. Es un reto brutal.

Debemos cambiar el concepto de que son incapaces por el de personas que necesitan apoyo

-¿La protección bienintencionada ha sido contraproducente?

-No, venimos de donde venimos. Hace 40 años unas personas empezaron a movilizarse porque uno de sus familiares estaba en el manicomio. Se inició la desinstitucionalización pero dijeron 'hagámosla bien, y decidamos cómo y dónde, porque no es tan fácil'. Las familias recibieron un día la llamada de un fiscal. Y muchas personas no tienen la suerte de tener familia y están solas, debes protegerlas. La manera de protegerlas era incapacitarlas con un tutor para que no abusaran de ellas. No era contraproducente porque la cuestión era la vulnerabilidad tremenda que tenían. Hasta que la ONU dijo: 'Un momento, nada de incapacitar, tienen plena capacidad, debemos dar apoyos'. Es una evolución paralela a cómo ha evolucionado la sociedad.

-Ahora se habla de salud mental...

-Y por suerte hay un colectivo en primera persona. Es una evolución, pero realmente el cambio de mirada, el hecho de decir 'son capaces, no incapaces' genera preguntas.

-¿Qué tipo de preguntas?

-Desde las propias familias, el miedo es: 'pero, ¿en serio, puede tomar alguna decisión, aunque sea mala para él a nivel patrimonial y en su vida?". Y en los juzgados todavía tenemos sentencias que se refieren a ellos como "el incapaz" por parte de fiscalía, abogados e incluso servicios sociales. El gran reto es el cambio de mirada, la prevención.

-¿Cuál ha de ser el cambio de mirada?

-Debemos empezar a actuar antes, cuando tienen dificultades en la gestión económica ya pueden pedir una asistencia y no se les incapacita. Una asistencia voluntaria puede reconducir dificultades y no llegar al extremo de que cuando llegan han perdido todo el patrimonio, se han liado con deudas... El cambio legislativo nos lo pone en bandeja pero nos faltan recursos y hacerlo posible.

-¿La nueva ley, basada en la autonomía y el apoyo, se cumple?

-Sí, en la forma. Pero en el fondo falta un cambio de paradigma, de mirada. Es cierto, ya no se les incapacita, ahora se hace un sistema de provisión de apoyos, se mira la voluntad de la persona. Pero inconscientemente existe todavía la mirada de 'si él no quiere, vosotros como Fundación decidid'. Y nosotros decimos 'no, es que no tenemos que decidir'. O sea que sí, se incumple.

Inconscientemente existe todavía la mirada de 'si él no quiere, vosotros como Fundación decidid'

Nuestro modelo de atención se da la vuelta como un calcetín: hasta ahora a quien tenía dificultades se le informaba y teníamos que actuar; ahora no, cuando nos dice que necesita ayuda, le tenemos que explicar las diferentes opciones, que entienda las consecuencias de cada una de ellas y acompañarle a tomar estas decisiones. Que no son siempre las que tú tomarías.

-¿Por ejemplo?

-Hereda un piso de su madre. La lógica diría que lo mejor es que lo alquile y tendrá un dinero que le dará más calidad de vida y se podrá pagar la residencia. Pero puede no alquilar. Puede que nos diga que es el piso de su madre y no quiere que nadie viva allí. Y se tiene que respetar. El gran cambio es que antes informábamos y teníamos que actuar. Ahora no.

-¿Qué falta en la mirada social?

-Todavía está latente el estigma. Debemos seguir luchando por decir que son personas normales que tienen dificultades.

-¿Cómo es la mirada social ante los trastornos severos?

-Tras la covid se habla más de salud mental, pero todavía falta mucho. Estas personas tienen derechos. Este es el cambio de mirada. Tienen un problema de salud mental y todos debemos apoyarles.

-Póngame un ejemplo de estigma

-Personas que necesitan alquilar un piso. Comienzan a buscar en inmobiliarias un piso que se puedan pagar. Nosotros asesoramos. Cuando dicen que les gusta un piso y a la inmobiliaria le dicen que se pondrá en contacto con ellos nuestra fundación, entonces la respuesta de la inmobiliaria es: "Ah, una Fundación... ostras, es que ha venido otra persona y se ha quedado el piso". Cuando ven el nombre Malalts Mentals les cambia la cara. Muchos usuarios nos han agradecido que precisamente cambiáramos el nombre y ahora seamos la Fundació Silvestra Moreno.

Dicen que les gusta un piso y que se pondrá en contacto con ellos nuestra Fundación, entonces la respuesta de la inmobiliaria es: "Es que ha venido otra persona..."

-O sea que ante un trastorno severo...

-Si nos quedamos en la depresión, está muy bien la reacción social, o sobre el malestar emocional de los jóvenes, las redes... Pero ante personas con un trastorno mental severo también tenemos que ayudar. Hace falta un cambio de mirada. Y aplicar el modelo en función de cada persona porque hay personas que nunca han tomado una decisión en su vida, que necesitan ayuda incluso para comprar ropa. Hagámoslo poco a poco.

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