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Entrevista | Xavier Serrano Psicólogo clínico y sexólogo

Xavier Serrano Hortelano, sexólogo: "Todos tenemos una cierta neurosis sexual"

"Por evitar abusos no podemos volver a castrarnos"

"Nuestra capacidad es mucho mayor de la que utilizamos, porque hemos vivido una represión"

"La naturaleza es erótica"

Xavier Serrano Hortelano, psicólogo clínico y sexólogo, antes de la entrevista, en Barcelona.

Xavier Serrano Hortelano, psicólogo clínico y sexólogo, antes de la entrevista, en Barcelona. / Pau Gracià / EPC

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Fidel Masreal

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Barcelona
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Xavier Serrano Hortelano es un psicólogo clínico y psicoterapeuta valenciano, director de la Escuela Española de Psicoterapia Reichiana, que aplica una mirada profesional sobre la sexualidad basada en un equilibrio fundamental: el de no ceder ni un ápice a las conductas agresivas, especialmente hacia los menores, pero al mismo tiempo reivindicar la expresión natural y feliz del erotismo, la sensualidad y la sexualidad en cada etapa de la vida, porque de lo contrario, precisamente, es cuando afloran traumas y comportamientos del todo inadecuados. Se trata, explica, de mejorar nuestra relación con algo tan básico como nuestro cuerpo en relación con el de los demás. Cuerpo... y alma.

-¿Cómo debe vivirse una sexualidad sana, emocionalmente hablando?

-Concibiéndola como algo que forma parte de nuestro instinto, que nos lleva a relacionarnos con los demás. Esas relaciones son afectivas, no violentas. De ahí viene el erotismo, la seducción y las manifestaciones sexuales que no son solo las genitales sino las miradas, el tacto y el cariño. La sexualidad forma parte de los afectos.

-¿Cómo se debería educar a los niños en la sexualidad?

-Con modelos, con formas de relacionarnos, pero si la tenemos en el cajón y la sacamos solo por la noche para tener relaciones sexuales, o no se habla de ello con naturalidad o el cuerpo desnudo vuelve a ser tabú por los miedos a los abusos... Existe un papel de celofán entre lo que es una relación sexualizada y erotizada y lo que puede ser un abuso. Pero por evitar abusos no podemos volver a castrarnos.

Existe un papel de celofán entre lo que es una relación sexualizada y erotizada y lo que puede ser un abuso

-¿Qué pasa cuando los adultos no vivimos la sexualidad de forma placentera, qué vivencias emocionales pueden causar eso?

-Las experiencias que se han vivido con rareza, o los impulsos que han sido coartados -como un niño que le dice a una niña 'déjame, guarra' cuando ella va a darle un beso- y, por supuesto, los abusos, marcan. Hablo de la ausencia de sexualidad y podemos hablar del abuso, que está ahí a niveles increíbles.

-¿Detrás de un problema sexual siempre hay algo emocional?

-Generalmente, siempre que hay disfunciones sexuales ha habido algún conflicto.

-Mucha gente piensa en la sexualidad como algo físico...

-Es experiencia, es vivencia, es cuerpo. Eso ya lo dijo Freud cuando escandalizó a su sociedad hablando de la sexualidad infantil. La sexualidad es un proceso de formación. Si queremos que los adultos vivamos una sexualidad saludable, debemos fijarnos en los comienzos.

Si queremos que los adultos vivamos una sexualidad saludable, debemos fijarnos en los comienzos

-¿En qué medida un adulto cuya sexualidad no es vivida de forma placentera siempre es como consecuencia de una mala experiencia en la infancia?

-En toda la medida. Para empezar, todos y todas tenemos límites en nuestra capacidad de amar.

-¿Qué quieres decir?

-Que nuestra capacidad es mucho mayor de la que utilizamos. Porque todos hemos vivido una represión.

-¿A qué te refieres?

-No nos enteramos de nuestro cuerpo y de nuestras capacidades de goce. Y no solo genitales sino de todo lo que implica el erotismo, los sentidos, la sensualidad, porque estamos muy embrutecidos. Gozar en un concierto, si lo compartes con alguien que está a gusto contigo, de ahí terminas haciendo el amor, pero lo que ha generado el erotismo es la música, la conversación, una mirada, un atardecer... Esa apertura al erotismo de los sentidos es algo que perdemos en una sociedad de la prisa.

La apertura al erotismo de los sentidos es algo que perdemos en una sociedad de la prisa

-¿Por qué pasa eso?

-Porque estamos muy separados de los procesos de la naturaleza. Esto forma parte de un discurso ecológico. Separarse de las cosas que nos da la naturaleza, de las capacidades de conexión, de los ritmos... va asociado a una determinada sexualidad.

-¿Cómo distinguir la socialización en sexualidad, como en otros aspectos que reprimimos, y qué parte debemos seguir desplegando?

-Cuando vemos la sexualidad como un proceso, en cada momento se manifiesta de una manera. Una niña de 4 años va a jugar a exhibir su cuerpo, a desnudarse, pero a los 8 años se la ha pasado y a los 16 no lo hace. Pero si cuando muestro mi cuerpo de niño se generan juicios y miradas reprobatorias, eso ya le queda impactado. Y tiene relación con los trastornos alimentarios, que están vinculados con el juicio que hacemos sobre las manifestaciones de los niños sobre su cuerpo.

Retrato de Xavier Serrano Hortelano, psicólogo clínico y psicoterapeuta

Xavier Serrano Hortelano, psicólogo clínico sexólogo, en Barcelona. / Pau Gracià / EPC

-Los adultos quizás reprimen las caricias a un niño seguramente por el miedo al abuso, y parece que hoy ningún profesor puede tocar a un niño...

-Ese es un extremo, pero es que el niño viene a mí y me abraza. Una caricia cargada de morbo no es lo mismo que una caricia afectiva. Legislativamente, no lo puedo diferenciar, ese es uno de los problemas. Está bien que haya prevención de los abusos, pero que eso no suponga la evitación de la sexualidad y de los afectos. El reto es cómo facilitar ambas cosas y que se tenga en cuenta la prevención, pero se potencie el desarrollo de la sexualidad en cada etapa como tiene que ser, para eso hay que hacer formación a los profesionales. Esto son asignaturas pendientes.

Separarse de las cosas que nos da la naturaleza, de las capacidades de conexión, de los ritmos... va asociado a una determinada sexualidad

-¿A un adulto que no vive de forma placentera su sexualidad, qué le va a pasar?

-La diferencia entre la normalidad sexual -con los límites que haya, que hay mucho que explorar ahí- y la disfunción está en el nivel de sufrimiento. Si no sufres ni haces sufrir, eso es normalidad. Muchas manifestaciones somáticas de las mujeres y de algunos hombres, como cistitis o infecciones de orina y vaginales o dolores abdominales... provienen el abuso sexual. Gran parte de problemas ginecológico tiene origen sexual.

Está bien que haya prevención de los abusos, pero que eso no suponga la evitación de la sexualidad y de los afectos

-¿Qué opinas de la monogamia y de la infidelidad?

-La monogamia forma parte de la idiosincrasia de la sexualidad en nuestras sociedades. Aunque suene mal decirlo, todos tenemos una cierta neurosis sexual y estamos muy perdidos a la hora de canalizar nuestros impulsos, nuestras sensaciones, a la hora de generar elección relacional. Cuando tengo una cierta insatisfacción, la tendencia es ir al club, en especial entre los hombres, y la moda entre los jóvenes es tener novia pero ir al club... Esa necesidad, entre comillas, de ampliar espectro de experiencia sexual tiene que ver con la necesidad de posesión, de sentirme más macho.

Estamos muy perdidos a la hora de canalizar nuestros impulsos, nuestras sensaciones, a la hora de generar elección relacional

-¿Tiene algún sentido antropológico la poligamia?

-Va a depender de la cultura y nuestra cultura no es poligámica.

-Entonces hay una gran hipocresía, lo digo por las infidelidades

-Exacto, es hipócrita. Porque durante siglos hemos estado sometidos a esa cultura

-¿Lo más sano sería, si se experimentan estas necesidades, poder hablarlas con la pareja?

-Y mirarse, y asumirlo, desde la elección, el diálogo, la complicidad y la naturalidad... como con la manifestación de fantasías sexuales.

-Pero parece que da miedo compartir eso que comentabas de experimentar más allá de los límites, con el ejemplo del concierto...

-Se trata de generar una complicidad, una mirada. De abrir el foco, de darnos cuenta de que la naturaleza es erótica. Irnos a una playa o a un espacio selvático, eso genera un erotismo que puede llevar al sexo o ir a lo trascendental. La energía o va hacia la pelvis o va hacia la trascendencia.

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