Terapias
La unidad de depresión resistente de Sant Joan de Déu logra entre un 25% y un 30% de éxito en el primer año
Las técnicas se centran el electroshocks, esketamina, estimulación magnética y psicodélicos
El psiquiatra Salvatore Aguilar reclama más tratamientos "de mantenimiento" con estas técnicas para evitar recaídas

Salvatore Aguilar, psiquiatra. / SJD

Entre un 25% y un 30% de los pacientes con depresión resistente ha logrado salir del pozo, a la espera de su evolución y de eventuales recaídas. Este es el resultado del primer año de trabajo de la unida especializada del Parc Sanitari de Sant Joan de Déu, que trata estos casos con terapias como el 'electroshock' (con una tasa de superación del 90%), la esketamina (un compuesto químico de la ketamina, usada habitualmente en anestesia general y que genera cambios positivos en el cerebro), la estimulación magnética transcraneal, TMC (para estimular regiones del cerebro que se intuye que están relacionadas con la falta de plasticidad neuronal) y las sustancias psicodélicas.
De los 205 pacientes tratados, 190 han respondido al tratamiento. Y, de estos, el 70-75% han visto reducido algún síntoma, y el resto han dejado el episodio depresivo. Su evolución a medio y largo plazo todavía no puede medirse, dado que la unidad lleva poco más de un año en funcionamiento.
Es la peor enfermedad, es silenciosa, nadie se da cuenta y nadie la entiende
El psiquiatra Salvatore Aguilar, al frente de esta unidad, reclama que las autoridades sanitarias permitan terapias de mantenimiento con electroshocks (Terapia Electro Convulsiva, TEC) o esketamina, si bien ha admitido los efectos secundarios de la TEC (fundamentalmente pérdida de memoria) y, en menor medida respecto a la esketamina o la EMT.
"Debemos ir hacia un modelo de medicina de precisión y pasar de las etiquetas a los fenotipos y superar el modelo de ensayo y error", ha afirmado el psiquiatra, que recuerda que la depresión resistente es la que sufren las personas que tras dos o tres cambios de medicación y de tratamiento no logran mejorar. La tesis de Aguilar es que no se espere a una recaída para seguir con ciertos tratamientos -más precisos y más personalizados- para estas personas con tendencia a recaer y con dificultades para superar las fases depresivas.
En línea con otras reivindicaciones de investigadores del sector, Aguilar apuesta por un modelo que tenga en cuenta los factores psicológicos y sociales y que, respecto a la biología, busque la personalización mediante la investigación de marcadores biológicos. Para ello Sant Joan de Déu busca financiación para una máquina de resonancia que identifica regiones cerebrales hipotéticamente alteradas en pacientes con este tipo de depresión resistente, que afecta a uno de cada tres ciudadanos que sufren este trastorno.
Una recuperación "muy lenta"
El Parc Sanitari ha presentado estos resultados de la mano de testimonios como Loli, madre de un hombre de 43 años afectado por una depresión resistente "muy severa", que no respondió a cuatro cambios de tratamiento farmacológico. Pese a haber recibido esketamina y EMT, tiene una recuperación "muy lenta" y "no tiene ganas de vivir; llegó a tomar 22 pastillas al día, ahora toma 13". Para Loli, sin duda la depresión "es la peor enfermedad, es silenciosa, nadie se da cuenta y nadie la entiende".
También Javier, tratado con Esketamina y litio, ha relatado que sus depresiones y recaídas parecen no tener causa. Ha recibido tratamiento con esketamina y se encuentra estable. Este hombre de mediana edad relata como la depresión cambia por completo su mirada sobre la vida y se ve incapaz de llevar a cabo ninguna actividad diaria y a penas salir de la cama.
Contra el "reduccionismo biológico"
El doctor Aguilar ha afirmado que no se debe caer en el "reduccionismo biológico" porque existen componentes psicológicos y sociales que intervienen en la depresión y que la unidad de Sant Joan de Déu también lleva a cabo psicoterapia. En cualquier caso, ha subrayado que la técnica con mayores índices de mejora es la TEC y ha añadido que en el hospital no se llevan a cabo más electroshocks porque no hay espacio suficiente.
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