Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Día Internacional contra la LGTBIfobia

Un ensayo relaciona la salud mental en hombres gays con la adaptación al entorno

“Quiérete mejor, maricón", de Gabriel J. Martín, cuestiona la patologización del malestar emocional y propone entenderlo como una adaptación a contextos hostiles

Varias personas con banderas LGTBI durante una manifestación.

Varias personas con banderas LGTBI durante una manifestación. / Europa Press - Archivo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marc Darriba

Marc Darriba

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

'Quiérete mejor, maricón' se presenta, de entrada, como un manual de autoayuda directo y accesible. Sin embargo, el libro despliega una estructura teórica que se aleja de la receta fácil y se acerca a una lectura estructurada de la salud mental en hombres gays. Su punto de partida es claro: muchas de las dificultades emocionales del colectivo no responden a patologías individuales, sino a estrategias de adaptación a un entorno que, durante años, ha transmitido la idea de que hay algo incorrecto en ellos.

A partir de ahí, la obra construye un modelo de autoestima entendida como un sistema multidimensional. No se trata solo de “sentirse bien”, sino de entender cómo interactúan distintos componentes —como el autoconcepto, la autovalía o la autoeficacia— y cómo estos pueden verse afectados por la experiencia de rechazo, la homofobia o la falta de referentes. El libro plantea que estas dimensiones no tienen el mismo peso: ámbitos como la validación social o erótica pueden acabar determinando la percepción global de uno mismo, generando una vulnerabilidad elevada cuando fallan.

Aprender a mirarse con los ojos del estigma

Uno de los conceptos centrales es el de homofobia interiorizada, entendida como el proceso por el cual los prejuicios sociales se incorporan al propio autoconcepto. La obra describe este mecanismo como un aprendizaje precoz que condiciona la forma en que la persona se interpreta a sí misma y a los demás. A esta dinámica se suma la presión de la masculinidad normativa, que impone modelos de conducta rígidos y penaliza cualquier desviación, generando fenómenos como la hipervigilancia del gesto, el rechazo a la “pluma” o la necesidad constante de validación externa.

Este marco ayuda a entender por qué determinadas experiencias —como la dificultad para establecer vínculos, la inseguridad corporal o la vivencia del deseo— no pueden leerse únicamente en clave individual. El libro apunta que muchas de estas dificultades tienen que ver con un proceso de socialización atravesado por el miedo, el rechazo o la falta de modelos, que acaba configurando una relación con uno mismo marcada por la sospecha y la comparación constante.Entre el síntoma y la adaptación

Uno de los aspectos es la crítica a la tendencia a patologizar determinadas conductas. Prácticas a menudo etiquetadas como disfuncionales, como el sexo compulsivo, se reinterpretan como intentos de gestionar la soledad o la falta de habilidades sociales derivadas de esa socialización. Esta perspectiva no niega el malestar, pero modifica su lectura y desplaza el foco hacia las condiciones que lo han generado.

Presión estética

El planteamiento no es neutro. Al cuestionar determinadas categorías diagnósticas o formas de entender el malestar, el libro se inscribe en un debate más amplio sobre los límites entre clínica y contexto. Al mismo tiempo, interpela al propio colectivo, especialmente en todo lo relacionado con la presión estética, los guiones sexuales o las dinámicas de validación en entornos digitales, y señala hasta qué punto estas pueden reforzar la fragilidad de la autoestima.

Más que ofrecer soluciones, "Quiérete mejor, maricón" articula una propuesta centrada en explicar los mecanismos que configuran la relación de muchos hombres gays consigo mismos, desplazando el foco del supuesto déficit individual hacia las condiciones sociales y biográficas que la han modelado.