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Entrevista | Montse Testimonio en primera persona a la que se aplica la TEC

Montse, tratada con 'electroshocks' desde hace 20 años: "Me han salvado la vida"

"La recomiendaría a quien está pasando por momentos duros, sea bipolar, tenga esquizofrenia o depresión"

"Pido a la gente que no se crea todo lo que hay en las películas, porque son de los años de la 'catapún' y esto ha innovado"

Imagen de parte del instrumental para monitoriar una sesión de TEC

Imagen de parte del instrumental para monitoriar una sesión de TEC / Hospital Católico Universitario Casa de Salud, Valencia

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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Lleva veinte años recibiendo sesiones de Terapia Electro Convulsiva. Y está convencida de que sin ello estaría hoy muchísimo peor. Pide que se quite el miedo a esta técnica. La llamaremos Montse para preservar su intimidad, como ha solicitado.

-Montse, ¿Cómo se iniciaron tus problemas de salud mental?

-Me diagnosticaron depresión bipolar de tipo II hace veinte años, ahora tengo 47. Estaba trabajando en el sector de la hostelería. No dormía por las noches, hacía compras compulsivas, tenía mucha ansiedad, ganas de hablar con gente desconocida. Me perdí durante diez horas en un bosque..

-¿Tenías etapas depresivas?

-Pocas. Lo mío es euforia, siempre. Y después me viene la depresión. Pero puedo estar depresiva pero tener ganas de hablar, de ver a mi familia. Estuve ingresada durante mi embarazo, por la euforia.

-¿Cómo ha evolucionado tu vida?

-Mi familia me ha ayudado muchísimo.

-¿Cuándo fue la primera vez que te hicieron una TEC?

-Hace veinte años. Y la he seguido haciendo. El equipo del Hospital de Santa María de Lleida son lo más bonito. Si no hubiera sido por esta técnica no sé si hubiera salido adelante solo con medicación. Te la hacen tres veces a la semana y cuando tienes el alta te lo hacen una vez por semana y luego cada 15 días o tres semanas. Ahora tocaría cada mes pero me dijo la doctora que no nos arriesguemos y la hagamos cada tres semanas, por lo del cambio de tiempo.

Si no hubiera sido por esta técnica no sé si hubiera salido adelante solo con medicación

-¿Cómo es una TEC?

-Llegas, te cambias, te pones en el box y te ponen la vía. Pasas a la sala separada con biombos. Te ponen una cinta en la frente y te ponen los electrodos, te miden el oxígeno, la presión de la sangre y las constantes. Estás continuamente vigilado por el psiquiatra, por la enfermera y por el anestesista que te hace la anestesia general. Por muchas veces que lo haga, siempre cuando me despierto estoy desorientada. Sé que estoy allí pero confundo el nombre de la enfermera. Luego estás media hora en la sala para reanimarte y acabarte de despertar. Te llevan al box, te dan un zumo y te quitan la vía y puedes irte a casa. Entre que te reanimas y te cambias y todo, dura una hora.

-¿Qué cambios notas?

-Tiene un efecto secundario, que es la pérdida de memoria. No me afecta porque me gusta mirar las fotos, escribir, leer, cocinar y escuchar música. Ahora ya no me afecta tanto como al principio.

Tiene un efecto secundario, que es la pérdida de memoria. No me afecta porque me gusta mirar las fotos, escribir, leer, cocinar y escuchar música

-¿Al principio, cómo era?

-Era muy negro todo, porque estás enferma, ingresada, desorientada. Era muy duro. No entendía por qué me lo hacían. Te lo explica la psiquiatra.

-¿Al principio sí perdías más la memoria?

—Perdía la memoria, no sabía qué día era, estaba desorientada y no sabía qué hacía allí. Cuando me diagnosticaron estuve tres meses ingresada. No levantaba cabeza.

-¿Te ha funcionado, la TEC?

—Me ha funcionado muchísimo. Es la mejor técnica, avanzadísima en la psiquiatría. Lo recomendaría a quien está pasando por momentos duros, sea bipolar, tenga esquizofrenia o depresión, que se haga esta sesión porque es lo mejor.

-¿Qué has notado?

-Puedo tener mi vida: llevar una casa, vida social, ser madre de familia. No lo sabe tanta gente, que me hacen TEC. Llevo una vida discreta.

-¿Te ha permitido estabilidad?

-Sí, aparte de la medicación. Tomo antidepresivos y Plenur, la pastilla más importante. Y cada tres meses comprobamos el litio con analíticas.

-¿Cómo es la descarga?

—Es una descarga corta, dura décimas de segundo. Ahora han innovado. Cada persona tiene la descarga diferente. Si estoy grave, me la suben. Cada paciente es diferente.

-¿Qué dirías a quienes no estén a favor o tengan miedo del 'electroshock'?

-Que no tengan miedo, que no se crean todo lo que hay en las películas, porque son de los años de la 'catapum' y esto ha innovado. Es una terapia que hace 20 años que hago. Y la doctora también. Es lo único que me ha salvado la vida, porque la medicación no lo hace todo. Hablo por mi caso.

Preguntaba: '¿Qué me estás haciendo? ¿Por qué me pones esta cinta en la frente y estos ganchos? ¿Por qué me pones esto?'. Me dijeron que era porque me iría bien

-Firmas un consentimiento, pero ¿al principio decidiste tú?

-Lo dijeron mis padres. No es que no quisiera, es que estaba enferma, no estaba en condiciones. No entendía exactamente qué era hasta que los doctores me lo explicaron. Preguntaba: '¿Qué me estás haciendo? ¿Por qué me pones esta cinta en la frente y estos ganchos? ¿Por qué me pones esto?'. Me dijeron que era porque me iría bien. Y me ha cambiado la vida por completo. Cada vez que voy, salgo de allí contenta porque soy una afortunada, mucha gente no se lo puede permitir.

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