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Salud mental

Patricia Ramírez, psicóloga, sobre hablar de tus problemas con los demás: "Puede empeorar tu salud mental"

Varios estudios demuestran que la corumiación puede derivar en trastornos como la ansiedad y la depresión

Patri Ramírez, psicóloga, sobre la meditación: "Entrena tu atención y disminuye la reactividad emocional"

La reflexión de una psicóloga sobre el dolor y la salud emocional

La psicóloga Patricia Ramírez

La psicóloga Patricia Ramírez / Lady Black Photography

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¿Eres una de esas personas que comparte constantemente sus problemas con su familia y amigos? ¿Una de esas que le da vueltas al mismo asunto, entrando en un bucle sin salida? Pues la psicóloga Patricia Ramírez, conocida en redes como Patri_psicologa, ha expresado, a través de una publicación de Instagram, que la corumiación (nombre que recibe este tipo de conducta) está directamente asociada con síntomas de ansiedad y depresión.

Un bucle sin salida

Si bien siempre se ha dicho que hablar de tus problemas con personas cercanas es beneficioso, porque proporciona apoyo emocional, refuerza los vínculos y puede reducir el estrés, Ramírez ha destacado que también "puede empeorar tu salud mental".

Y es que, como expone la revista especializada en psicología y neurociencia 'Psyciencia', la corumiación es un proceso durante el que las personas reviven miles de veces un mismo hecho: "Se imaginan nuevos finales, lo que hubieran dicho y hecho de haber sabido lo que saben ahora, y cómo un comportamiento diferente podría haber cambiado las cosas".

Representa "un exceso de conjugaciones en subjuntivo que paraliza y sume al rumiante en la más absoluta pasividad" y que proporciona una falsa ilusión de control sobre la situación, ya que el público del rumiante le dará o quitará la razón, intentará aportar soluciones o, peor: le recordará cuántas veces le advirtió de que algo iba a suceder.

Un riesgo para la salud

Varias investigaciones científicas, como el 'metanálisis', han demostrado que la rumiación conjunta, repetitiva e improductiva no solo se asocia con una alta satisfacción hacia los amigos, sino que tiene componentes desadaptativos relacionados con algunos trastornos psicológicos: "Lo que tú interpretas como deshago se convierte en ansiedad", afirma Ramírez.

Durante el proceso, se activa la red neuronal por defecto (DMN, por sus siglas en inglés: 'Default Mode Network'), que se enciende cuando el cerebro está en reposo o concentrado en pensamientos internos en lugar de en tareas externas; es decir, cuando te quedas pensando en las musarañas. Esto puede llegar a ser peligroso, ya que, "si se cronifica, puede afectar a zonas como el hipocampo, que es clave para la memoria, y a la corteza prefrontal, que necesitas para regular emociones y tomar buenas decisiones".

Asimismo, puede afectar de forma importante a tu seguridad, tu confianza y tu estado de ánimo. Centrarse repetidamente en experiencias negativas aumenta la liberación de cortisol, la hormona del estrés: "La rumiación mantiene activada la respuesta fisiológica al estrés, incluso cuando ese estresor ya no está presente", expone Ramírez en otra publicación.

4 consejos para prevenir

Teniendo en cuenta los riesgos que supone la corumiación, la psicóloga ha querido compartir con sus seguidores cuatro consejos para evitar caer en ese vicio:

  1. "Pon límites al bucle": si llevas 20 minutos repitiendo lo mismo, cambia de tema de conversación. "Tu cerebro no necesita darle más vueltas, necesita salir de ahí".
  2. "La pregunta clave es '¿qué puedo hacer con esto?'": Si no hay respuesta, es indicativo de que estás rumiando.
  3. El desahogo debe tener una dirección: "Habla para entender, para buscar soluciones, para ver otra perspectiva... pero no para recrearte".
  4. "Elige bien con quién: hay personas que te regulan y otras que al final te terminan encendiendo más".

Ramírez destaca que no se trata de dejar de compartir lo que te ocurre con los demás, sino de aprender a no quedarte atrapado en un mismo problema: "Lo de hablar por hablar no es siempre sano".

Fuentes: