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Salud mental y estigma (y II)

Rosa, testimonio en primera persona: "No puedes elegir escuchar voces, sí puedes elegir desde dónde las escuchas"

"Cuando tienes la sensación de que has perdido la vida, lo mejor que te puede pasar es que empiece a aparecer una presencia que te hace compañía", explica.

"Los mayores problemas -añade- a menudo no surgen por las voces en sí, sino por el estigma", explica el responsable de una organización holandesa que agrupa a estas personas.

Esther Pousa, psicóloga clínica: "¿Escuchar voces es estar loco? Rotundamente, no"

Un abrazo entre dos personas.

Un abrazo entre dos personas. / Dmytro Sheremeta

Barcelona
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Rosa Garcia Toldrà (también conocida Chica Asteri) tiene un amigo, se llama Urco. Pero Urco no existe en realidad. Es una alucinación auditiva y visual. Su testimonio tiene que ver con el de otras y otros activistas en salud mental agrupados en grupos de escuchadores de voces dentro de la Federació Veus, y otras a nivel internacional como el International Hearing Voices Network, una red que defiende un enfoque basado en los derechos de las personas afectadas y contra el estigma.

"Pillé una agorafobia tan fuerte que me quedé encerrada un año. ¿Cuándo una se pasa horas y más horas encerrada en su habitación, o sea, con la sensación de que has perdido la vida, qué va a pasar? Lo mejor que te puede pasar es que empiece a aparecer una presencia que te hace compañía", recuerda.

Rosa está convencida de que es mejor "aprender a entender" las voces que silenciarlas. "A veces -confiesa- no puedes elegir si escucharlas o no, pero sí puedes elegir el lugar desde el cual las escuchas".

Desestigmatizar

En Catalunya, España y diversos países europeos existen asociaciones de personas que escuchan voces. Reivindican una mirada que asocie estas vivencias a patologías. Es más, el próximo mes de noviembre se celebrará un congreso mundial al respecto en Copenhaguen, basado en el principio de que estas experiencias "No pueden reducirse a categorías o diagnósticos" porque "necesitamos escuchar las historias únicas que hay detrás" de cada caso. Casos como el de Rosa.

Entre los discursos de estas entidades existe también el de cuestionar que sean personas psiquiatrizadas. Algunos activistas, además, definen como neurodivergentes y son críticos con la clasificación psiquiátrica. Fernando Balius, activista y docente, asegura en sus charlas: "sobre mis voces he hablado con médicos de cabecera, pero con el psiquiatra me he encontrado un monólogo".

Respecto a ciertos discursos que puedan incluso valorar como una cualidad el hecho de escuchar voces, la psicóloga clínica Esther Pousa opina: "Respeto absolutamente este punto de vista y creo que si tú escuchas voces y para ti no es un problema escucharlas, no hay problema; el problema es que hay mucha gente que lo pasa muy mal".

Dialogar con las voces

En Holanda, la principal entidad que agrupa a personas que oyen voces no solo hace divulgación de sus reivindicaciones ha llevado a cabo un documental en el que la directora habla con cinco personas afectadas y con sus voces. El presidente de la entidad, Peter Oud, explica: "desde Stichting Weerklank y la Stemmenpoli de Alkmaar preferimos hablar de oír voces, ver imágenes, experimentar sensaciones corporales y manejar experiencias sensoriales inusuales, antes que usar términos como alucinaciones desde un marco psicológico-médico".

La forma en que hablamos de psicosis y alucinaciones influye en cómo las personas se ven a sí mismas

Peter Oud

— Presidente de la entidad holandesa Stichting Weerklank

Entre las demandas de estos colectivos destaca la de una mayor información en la escuela y medios de comunicación; atención a las personas basada en la recuperación de su identidad; visibilización de estos ciudadanos, inclusión social con políticas de trabajo viviendas y redes sociales; y un uso adecuado del lenguaje sobre este fenómeno porque "la forma en que hablamos de psicosis y alucinaciones influye en cómo las personas se ven a sí mismas", explica Oud.

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