Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Francesc Romeu Rector de la parroquia de Santa Maria del Taluat, Poblenou

Francesc Romeu, párroco: "Hay una necesidad de trascendencia y la gente la busca como puede"

El rector de la parroquia de Santa Maria del Taulat en el barrio del Poblenou de Barcelona reflexiona sobre el sentido de la Semana Santa

"Las religiones han caído en descrédito porque han condicionado mucho la espiritualidad y no han dejado que crezca"

"Lo que más me ha sabido mal es no tener hijos. ¿Qué he hecho? Pues un desplazamiento emocional hacia la comunidad, hacia los chavales"

"El periodista Guillem Sánchez ha probado que llevar a otro lugar a los pederastas lo que ha hecho es esparcir el problema"

Entrevista a Francesc Romeu

Ferran Nadeu / EPC

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Francesc Romeu es el rector de la parroquia de Santa Maria del Taulat en el barrio del Poblenou de Barcelona. A las puertas de la Semana Santa, reflexiona con EL PERIÓDICO sobre el sentido de estos días para los creyentes y va más allá: disecciona una sociedad con un gran vacío y entiende perfectamente que la necesidad de espiritualidad no desemboque en la Iglesia sino en otras recetas. Y muestra su dolor por los casos de pederastia en la Iglesia y por las decisiones tomadas al respecto.

-Estamos a las puertas de la Semana Santa. Es oportuno hablar de espiritualidad. ¿Lo ve positivo, aunque no desemboque en más fieles en su iglesia?

-La vida nos lleva a un gran vacío, también relacional y de búsqueda en tu interior. Estamos abocados todo el día al balcón, hacia el exterior, mucha gente coloca sus emociones en las redes sociales. Hay una necesidad de trascendencia y la gente la busca como puede. Las religiones han caído en descrédito, eso es verdad.

-¿Por qué?

-Porque han condicionado mucho esta espiritualidad, han dicho cómo tiene que ser y no han dejado que crezca. Y se han hecho antipáticas en este acompañamiento, o interesadas. Son las que cogen este vacío y se lo llevan a su territorio.

"La vida nos lleva a un gran vacío, también relacional y de búsqueda en tu interior"

-Si existe este vacío y esta necesidad, ¿cómo lo puede hacer el cristianismo para decir 'atención, que yo estoy en esto'?

-Podemos reivindicar este espacio, pero no en exclusividad. Una persona que entra en su interior, acabará encontrando lo que busca.

-La gente tiene miedo de entrar, de silencio, introspección, preguntas filosóficas, 'quién soy'...

-Tienes toda la razón. Hay gente que tiene miedo al silencio. Pones la tele, la radio... porque cuando esto pare, me vendrán los fantasmas. ¿Se podría vender un coche que no tuviera aparato musical? No. Siempre con el bombardeo, porque si paro me aparecen los miedos que tengo dentro. 'Yo no puedo parar', esta frase la he escuchado. Y también he escuchado la del que dice 'necesito parar porque de lo contrario los fantasmas me comerán'.

"He escuchado la frase 'yo no puedo parar' y también he escuchado al que dice 'necesito parar porque de lo contrario los fantasmas me comerán'"

-¿Qué hay al final de este proceso de introspección, con o sin la Iglesia católica? ¿Qué se logra?

-Si entras en la espiritualidad, estás en la entrada del edificio. Es una puerta para entrar en la paz, el silencio. El siguiente paso, una vez te has descubierto a ti, has de descubrir al otro. Aquí es donde entra el cristianismo. Hay gente que busca, gente que ha encontrado algo, pero falta el último paso, que es encontrar al otro, al que has de ayudar. Dios se ha convertido en el otro. De las páginas más brillantes del Evangelio, Mateo 25: "Todo esto que le hacías a otro, me lo hacías a mí".

"El siguiente paso, una vez te has descubierto a ti, has de descubrir al otro. Aquí es donde entra el cristianismo"

-¿Cómo explicar lo que se gana con el amor al otro?

-¿De qué sirve que yo sea feliz si a mi lado nadie es feliz? Hay gente con una gran torre en una gran urbanización pero tiene que levantar muros para que no entren, para que no lo vean. ¿De qué me sirve si miro a mi lado y los demás no son felices? ¿No sería mejor la felicidad de estar contentos porque he hecho feliz a otra persona? Como en el tercer mundo, a los niños les das cuatro caramelos y son felices, y a los nuestros los llevamos al psicólogo...

Barcelona 26/03/2026 Entrevista con Francesc Romeu presbítero, periodista y párroco de la parroquia de Santa Maria del Taulat Fotografía de Ferran Nadeu

Francesc Romeu, en la parroquia de Santa Maria del Taulat, antes de la entrevista. / Ferran Nadeu / EPC

-¿Da la bienvenida a las otras formas de espiritualidad, que pueden tener cosas en común con el cristianismo?

-Una persona que halle la relajación ya tendrá mucho ganado, lo prefiero al vacío. Y estará muy cerca de conseguir más. Pero no sirve de nada el silencio si no lo convierto después en palabra. Eso sí, tenemos que ir con cuidado con las espiritualidades cerradas.

-Las de marketing

-Exacto

-Sí, porque alguien puede hacer meditación y a la salida seguir siendo un broker de la bolsa.

-Exacto, sí. Ahora desde la Conferencia Episcopal Española nos alertan de los grupos que hacen bombardeos emocionales. Reúnen a una gran multitud con mucho espectáculo. Son bombardeos superficiales pero dan satisfacción en un momento concreto.

"Desde la Conferencia Episcopal Española nos alertan de los grupos que hacen bombardeos emocionales"

-¿Qué haría si le llega un joven de Vox que quiere entrar en su iglesia?

-¿Te crees que no me he encontrado con ello? Se les ha de explicar que no todo es un retorno al neoconservadurismo.

-Usted se ha mojado diciendo que los abades de Montserrat no son base, y que hay que acoger a los inmigrantes y pisar las fábricas. Cosa no muy compatible con Vox...

-Y lo sigo pensando. Esto es preocupante. ¿Quién nos está dando vocaciones? Quienes quieren volver a la misa en latín, a prácticas obsoletas... Hay un misticismo, vuelve el pietismo...

-¿Y cómo lo hace para que le venga gente más implicada con las clases trabajadoras?

-Hay una confrontación entre sectores de una Iglesia abierta y otro que quiere volver a una Iglesia cerrada.

-¿Está esperanzado con el nuevo Papa?

-Sí, porque veo la decepción de los sectores conservadores al ver que la cosa continúa, respecto al papa Francisco. Ver su decepción es mi satisfacción.

-Documentales como 'La fugida: veritats ocultes' han revelado los abusos sexuales en la Iglesia. ¿Qué ha fallado en la Iglesia)

-Me he llevado una gran decepción porque algunas de estas personas no eran personas cualquiera, se habían hecho un nombre. Yo los conozco. Y órdenes religiosas cuya finalidad es la dedicación a los niños. Debemos escuchar mucho a las víctimas. Sé que hemos roto vidas, gente que no ha podido rehacer su vida, porque son estadios muy primarios y es una vejación muy grande la sufrida. La Iglesia ha de ser muy transparente. Y esto de decir 'ha tenido un mal momento, lo llevaremos a otro lugar', que es lo que ha probado con su investigación el periodista de EL PERIÓDICO Guillem Sánchez que se hizo, lo que ha provocó es que estas prácticas se esparcieran.

"Debemos escuchar mucho a las víctimas. Sé que hemos roto vidas"

-¿Cómo ha vivido su celibato?

-He sido muy feliz, no me considero un amargado. Un factor a tener en cuenta es la soledad. También la soledad buscada. La segunda cuestión es la vida de pareja. No vería mal tener compañeros que estuvieran casados. Mucho trabajo que hago yo la puede hacer un casado. Y lo que más me ha sabido mal es no tener hijos. Esto duele. Es lo que he echado de menos, la paternidad. ¿Qué he hecho? Pues un desplazamiento emocional hacia la comunidad, hacia los chavales.

"A veces me siento monje en la ciudad, pero no me siento mal"

-¿Para estar más cerca de Dios hace falta renunciar a la vida de pareja, a la sexualidad?

-Cuando entré en el seminario fue para aumentar mi espiritualidad pero me giré. Me dijeron que la manera de aumentar la espiritualidad era la dedicación a los demás. Y me enviaron a Trinitat Vella. Los jóvenes se me fueron con una sobredosis de droga. Ni los taxistas te querían entrar en el barrio. Allí descubrí que mi vocación no es solo subir en mi gradación espiritual, sino una dedicación a la gente. Pero esto pide también espiritualidad. Silencio. A veces me siento monje en la ciudad, pero no me siento mal. Lo necesito. Y lo digo sanamente.

Suscríbete para seguir leyendo