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Opinión

Iria Domínguez, psiquiatra: "La eutanasia plantea el dilema de si el sistema da una buena respuesta al sufrimiento psíquico grave"

"Nos preocupa que problemas sociales que afectan a las personas concretas sean invisibilizados, y el potencial transformador del sufrimiento quede despolitizado y anulado"

"Los acompañamientos psicoterapéuticos y psicosociales siguen siendo irregulares e insuficientes"

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Iria Domínguez.

Iria Domínguez. / Ferran Nadeu / EPC

Iria Domínguez

Barcelona
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Las adversidades asociadas al maltrato en la infancia (ACE por sus siglas en inglés: Adverse Childhood Events, que incluyen desde el abuso físico/sexual/emocional, a la negligencia emocional y física, la pérdida parental, la violencia intrafamiliar, convivir con adultos con problemas de salud mental, adicciones o problemas con la justicia, etc.) son el factor de riesgo prevenible más importante de todos los trastornos mentales y adicciones de aparición tanto en la infancia y adolescencia como en la edad adulta.

La demanda de eutanasia por causa psíquica nos plantea la necesidad de señalar y abordar problemas que son estructurales y sistémicos

Estas adversidades aparecen con más frecuencia cuando los factores sociales son adversos: desigualdad social, urbanidad (falta de tejido social que sostenga), pobreza, entornos violentos, falta de vivienda digna, pérdida de capital social y oportunidades de futuro, etc. Dicho de otra manera, los condicionantes sociales de la salud influyen en el riesgo de adversidad en la infancia.

¿Cómo entendemos el malestar psíquico?

Esto tiene implicaciones a nivel preventivo: mejorar la protección a la infancia prevendrá la aparición de trastornos mentales. Asegurar condiciones de vida dignas y tender hacia sociedades más igualitarias disminuirá el riesgo de que aparezcan adversidades en la infancia, y a su vez disminuirá el riesgo de aparición de problemas mentales.

Asegurar condiciones de vida dignas y tender hacia sociedades más igualitarias disminuirá el riesgo de que aparezcan adversidades en la infancia

También tiene implicaciones a nivel del acompañamiento a los problemas de salud mental y adicciones. Si se entiende el malestar psíquico grave, los pensamientos inusuales y las conductas problemáticas como respuesta a la adversidad, no se verán los problemas de salud mental como una enfermedad sino como mecanismos de adaptación a condiciones de vida (presentes o pasadas) difíciles.

De este modo, se reconoce y legitima el daño que la persona ha sufrido, y el tratamiento pasa de tener una preponderancia biomédica (tratamientos psicofarmacológicos, ingresos hospitalarios, etc.) a un acompañamiento centrado en la vivencia de la persona y en sus necesidades y fortalezas (tratamiento psicoterapéutico, acompañamiento psicosocial, reforzamiento de la red familiar y social, participación ciudadana, etc.).

El mensaje de que los trastornos mentales son equiparables a enfermedades crónicas puede ser muy desesperanzador para las personas diagnosticadas

Con el tema del derecho a la eutanasia, se nos plantea el dilema de si realmente el sistema sanitario y social está dando una buena respuesta a la demanda de las personas con sufrimiento psíquico grave. El mensaje de que los trastornos mentales son equiparables a enfermedades crónicas puede ser muy desesperanzador para las personas diagnosticadas (algo se ha roto/desajustado internamente y sólo un tratamiento médico puede repararlo), además de invisibilizar la relación con eventos adversos vividos.

Escuchar la historia vital

Opciones terapéuticas que se salgan de este paradigma y reconozcan las vivencias y los traumas relacionales sufridos suponen una alternativa, aún minoritaria hoy en día, pero potencialmente más esperanzadora. Por otra parte, a día de hoy los acompañamientos psicoterapéuticos y psicosociales siguen siendo irregulares e insuficientes en muchos casos (listas de espera, tiempos de intervención muy limitados, etc.).

Orientar los servicios de atención hacia la escucha a la persona y su historia vital son elementos de mejora hacia los que seguir avanzando

Orientar los servicios de atención hacia la escucha a la persona y su historia vital, un acompañamiento y sostén a sus necesidades desde el respeto a su autonomía y la conexión social son elementos de mejora hacia los que seguir avanzando. El derecho a la eutanasia nos parece importante, y la autonomía de la persona ha de respetarse y acompañarse, así como su demanda ser atendida.

Cambiar la mirada

Si bien consideramos que este derecho ha de respetarse a nivel individual, la demanda de eutanasia por causa psíquica nos plantea la necesidad de señalar y abordar problemas que son estructurales y sistémicos. Nos preocupa que problemas sociales que afectan a las personas concretas sean invisibilizados, y el potencial transformador del sufrimiento quede despolitizado y anulado. Por otra parte, es necesario un cambio estructural de mirada a los problemas de salud mental, menos centrado en el tratamiento farmacológico y biomédico y más en las necesidades reales de la persona y el acompañamiento psicosocial.

Iria Domínguez, psiquiatra y presidenta de la Asociación Catalana de Profesionales de Salud Mental (ACPSM)

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