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Novedad editorial

¿Se puede defender científicamente la inmortalidad? Un ensayo propone una respuesta

"Creer racionalmente en algo inmaterial no puede hacerse desde la fe ciega o la superstición" apuntan Rosa Rabbani y Arash Arjomandi en su libro a cuatro manos

Arash  Arjomandi y Rosa Rabbani, autores de '¿Efímeros o inmortales?'.

Arash Arjomandi y Rosa Rabbani, autores de '¿Efímeros o inmortales?'. / EP

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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"Creer racionalmente en algo inmaterial no puede hacerse desde la fe ciega o la superstición, sino como una asunción por coherencia lógica". Esta frase aparentemente contradictoria es la tesis que proponen dos personalidades complementarias (tan complementarias que son matrimonio) como las de una psicóloga y un filósofo. Rosa Rabbani -colaboradora de SanaMente- y Arash Arjomandi han publicado a cuatro manos un ensayo ("¿Efímeros o inmortales?") que defiende cinco argumentos para ir más allá de los límites de la vida... y la muerte. El trabajo es el fruto de no pocas discusiones y de una voluntad de atacar un tema nuclear del ser humano "siempre por vía lógica y racional".

¿por qué te debe sorprender que tu yo -en tanto que autosaber o autoconciencia- trascienda también el ámbito espacial, temporal y biológico de tus vivencias mentales?

Rosa Rabbani y Arash Arjomandi

— Psicóloga y filósofo

Como explican, ellos lo que proponen es "una apertura a la trascendencia (...) que sea racional, realista y compatible con las evidencias científicas". Y bucean en la ciencia para ofrecer una tesis sorprendente: las tres limitaciones de los humanos (somos efímeros, no podemos evitar las condiciones biológicas y materiales de la vida humana y somos seres unipersonales) en cuanto a sus vidas, pueden acabar siendo los argumentos para demostrar que sí, que puede haber algo más tras la muerte física.

La espiritualidad en primer plano

El camino, la propuesta, no se basa en la fe religiosa y es fruto de no pocas discusiones entre ambos profesionales. E incorpora varios ejercicios prácticos para entender, desde la experiencia íntima, los argumentos que dibujan su tesis. Una tesis basada en la espiritualidad pero no necesariamente en las religiones.

Una apertura a la trascendencia (...) que sea racional, realista y compatible con las evidencias científicas

Rosa Rabbani y Arash Arjomandi

— Psicóloga y filósofo

Dicho ello, el autoconocimiento es el camino por el que los autores razonan su defensa de la inmortalidad: "es la certeza acerca de nuestra mortalidad lo que nos lleva a buscar formas de hacernos perennes o de descubrir un sentido imperecedero en nuestra efímera existencia". El objetivo de todos nosotros debería ser, añaden, trascender la muerte. Y ahí viene el núcleo del ensayo, la argumentación: "Si nuestra mente tiene la capacidad de traspasar lo biológico y material, ¿no sería inevitable suponer, por coherencia racional, que podemos trascender lo perecedero y pasajero?". Dicho de otro modo: "Un ser absolutamente finito no puede ni siquiera plantearse la idea de infinito o pensar en ella".

Es la certeza acerca de nuestra mortalidad lo que nos lleva a buscar formas de hacernos perennes

Rosa Rabbani y Arash Arjomandi

— Psicóloga y filósofo

El método para superar nuestros tres límites biológicos, físicos, y darles la vuelta, es, en palabras de ambos autores: vivir la vida como su fuéramos a perdurar tras la muerte; ensanchar, con cada decisión, nuestra autonomía con respecto a las limitaciones físicas y las constricciones sociales; intentar reconstruir o rehabilitar, en cada acción, lo que puede unir a las personas".

La metáfora con la que ambos pensadores creen posible una autoconciencia al margen del cerebro, emancipada, es la de los hijos, que son engendrados por sus padres, pero posteriormente se emancipan.

La mente y el cuerpo

Rosa y Arash se atreven también con un tema de moda: la mente como algo que va más allá del cerebro y, en este mismo hilo argumental, las experiencias cercanas a la muerte como hechos probados. Son para ellos palancas para argumentar la idea de la inmortalidad, gracias a la autoconciencia. Es esta autoconciencia (que solo los humanos poseemos) la que es inmortal, "nos empodera progresivamente para franquear las presiones físicas (...) y convalida, en acto de empatía, nuestra unicidad indisoluble con las demás personas".

Malestar mental por exceso de autoexigencia

Ambos autores también abordan las crecientes cifras de malestar mental en nuestro entorno. Lo atribuyen, entre otras razones, al "exceso de autoexigencia" de los humanos. Dicho de otro modo, la presión por ser siempre eficientes, por rendir. Y también al hecho de que muchos de nosotros pasamos por la vida, afirman Rabbani y Arjomandi, sin hacer lo que ellos proponen en el ensayo: preguntarnos por nuestra propia existencia.

El texto es una apuesta no solo por argumentar la vida después de la muerte, sino por ejercicios para que durante la vida la meditación y la mentalidad colectiva -la de entender a cada ser humano vinculado al resto de los habitantes del planeta- presidan la manera de comportarse, de actuar y de sentir.

Meditar, pero meditar bien

"Trasciende tu naturaleza animal por mediación del mundo, pero sin caer en lo inmundo; es decir, sin ser radical ni idólatra de falsos gurús e ideologías", proponen sobre la mentalidad global, no individualista. Y añaden otra recomendación: "Desprendernos de nuestros particularismos y desapegarnos de nuestros intereses individualistas en favor del servicio altruista y de la ciudadanía mundial".

Con estos mimbres, Rabbani y Arjomandi nos preguntan, finalmente: "Si todo saber excede el ámbito psíquico en el que surge [léase el cerebro], ¿por qué te debe sorprender que tu yo -en tanto que autosaber o autoconciencia- trascienda también el ámbito espacial, temporal y biológico de tus vivencias mentales?"

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