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Maltrato infantil

Bebés víctimas de agresión sexual: un impacto que deja huellas físicas, neurológicas y emocionales

Mireia Forner, psicóloga clínica: "Que no tenga recuerdos no quiere decir que no haya impacto en la memoria implícita"

Respecto a este tipo de presuntos agresores, los expertos piden no dar por sentado que tienen una enfermedad mental

Encarcelada una pareja por maltrato y agresiones sexuales a su bebé de un año y medio

MIreia Forner, coordinadora de Psicología Clínica de la Salud en el Hospital de Sant Pau.

MIreia Forner, coordinadora de Psicología Clínica de la Salud en el Hospital de Sant Pau. / Fidel Masreal

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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¿Qué va a suceder al niño de un mes y medio que ha sido objeto de abuso sexual continuado, presuntamente, por parte de sus padres? Esta es la pregunta que probablemente muchos ciudadanos se hagan al leer la noticia de que un matrimonio de 42 y 43 años ha sido encarcelado por agresión sexual con penetración y por haberle causado graves lesiones. La respuesta es que este pequeño va a necesitar un apoyo extraordinario durante todas sus etapas de crecimiento y que las secuelas pueden ser tanto físicas, como neurológicas y psicológicas.

"Es clave en estos casos disponer a partir de ahora de figuras protectoras, vinculantes, emocionalmente estables, que lo nutran a nivel emocional"

Mireia Forner Puntonet

— Coordinadora de Psicología Clínica de la Salud en el Hospital de Sant Pau de Barcelona

Mireia Forner Puntonet es una de las mayores expertas en violencia contra la infancia. Es coordinadora de Psicología Clínica de la Salud en el Hospital de Sant Pau de Barcelona. De entrada pide no llevar a cabo pronósticos cerrados, porque la intervención que se haga en favor de bebés como este es determinante de cara a su futuro. Lo primero, que no tenga que vivir en un centro de menores y pueda lograr una familia acogedora. "Esta es una buena indicación de cara a la recuperación: poder vivir en una familia así es importante por el impacto que ello tendrá en el vínculo y el desarrollo emocional y neurológico" del menor. Dicho lo cual, el impacto que se vaya detectando puede aparecer en varios aspectos: "Puede afectar al desarrollo, al crecimiento y a la regulación emocional".

El recuerdo y el impacto

Que bebes de estas características no tengan recuerdos de lo sucedido no significa que no haya una huella, porque lo vivido afecta a la llamada memoria implícita "y al desarrollo del cerebro -describe Forner-, pero al mismo tiempo la plasticidad cerebral es alta en esta etapa". En la práctica, este impacto se puede traducir en reacciones del cuerpo, como por ejemplo llantos o rigidez cuando la familia trata de abrazarlo. O miedo ante determinadas conductas de los adultos, o la dificultad de establecer vínculos de confianza con alguien. También en las futuras relaciones íntimas, donde "se pueden producir más reacciones de ansiedad ante situaciones de proximidad emocional", indica Forner, precisando que en edades tan tempranas es pronto para hablar de secuelas concretas.

No es una condena

Profesionales como esta experta indican que estas vivencias extremas tiene un recorrido no predeterminado. La evolución va a tener que ver, insiste Forner, "con poder trabajar la importancia de los vínculos, de disponer de figuras protectoras, vinculantes, emocionalmente estables, que lo nutran a nivel emocional y en lo que llamamos el buen trato".

Deberes de todos

Esta profesional hace una llamada a la sociedad sobre la importancia de la detección precoz de este tipo de situaciones: "Creo que como sociedad tenemos el deber de identificar posibles situaciones de violencia, no solo debemos hacerlo los profesionales, porque las violencias en relación con la infancia están en nuestra sociedad y es importante que seamos capaces de identificar determinados indicadores".

¿Y los agresores?

Sin duda casos como el del bebé de un año y medio agredido sexualmente lleva también a preguntarnos qué puede llevar a un padre y una madre a este extremo. Marta Ribas, psicóloga clínica y adjunta a la dirección de Salud Mental del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, responde con una advertencia: "A veces, cuando no entendemos una conducta, podemos decir rápidamente que seguro que se trata de un enfermo mental y esto querría matizarlo mucho".

"Relaciono estos casos con personalidades psicopáticas, en las que hay una total frialdad emocional, una enorme impulsividad y una falta completa de empatía"

Marta Ribas

— Psicóloga clínica y adjunta a la dirección de Salud Mental del Parc Sanitari Sant Joan de Déu

En su opinión y basándose en su experiencia, a menudo no existe una única explicación ni un único factor. "Yo lo relaciono más con personalidades antisociales o psicopáticas, en las que hay una total frialdad emocional, dificultad de contactar con el sufrimiento ajeno, una enorme impulsividad y una falta completa de empatía, y a veces también una afectación neurobiológica". Y añade. "Son personas que se mueven por otras motivaciones que no son las de la mayoría de la población". También pueden coexistir consumo de tóxicos, cosa que puede potenciar todavía más esa impulsividad que cita la experta.

¿Se pueden reeducar?

Ribas opina que este tipo de perfiles atienden más a una reeducación basada en su esquema de 'valores'. Es decir, que "la persona que trabaje con ellos ha de hablarles con su lenguaje, frío, poco empático, donde la ética y la moral no forman parte de la ecuación sino el beneficio y la pérdida", por lo que los efectos de la cárcel pueden operar en estos casos para que entiendan el coste beneficio e sus actos. "No tienen nuestros esquemas de aprendizaje", insiste la psicóloga. Sobre casos como el del matrimonio encarcelado, es decir, sobre el hecho de que exista una pareja acusada y no solo una persona, Ribas apunta a la posibilidad de que "se potencien la una a la otra" pero pide prudencia hasta que se conozcan las conductas y lo sucedido.

Tomar conciencia de los indicios

Ribas, como Forner, llama a la concienciación social para detectar a tiempo estas conductas: "Debemos tener mucha más sensibilidad en la comunidad respecto a personas con dificultades con las crianzas, porque a veces alguien había visto algo y es importante comunicarnos con los servicios sociales, en lugar de pensar que nos estamos inmiscuyendo".

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