Entrevista | Pablo Gracia Sociólogo y principal investigador del Centro de Estudios Demográficos
Pablo Gracia, sociólogo e investigador: "Los padres con más recursos se implican más en lo que hacen sus hijos con las pantallas"
"Las clases menos favorecidas dejan más espacio libre a los adolescentes, que puede ser algo positivo pero puede generar desventajas"
"La asociación entre el uso problemático de las redes y el malestar de los menoresse ha incrementado notablemente del 2018 al 2022"
Los jóvenes de clases desfavorecidas que abusan de las redes sociales tienen un 10% más de problemas psicológicos

Pablo Gracia / UAB

Pablo Gracia es profesor de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Centre d'Estudis Demogràfics. Está al cargo -junto a una decena de investigadores- de uno de los estudios del estudio World Hapiness de Naciones Unidas, que se ha presentado este jueves, que constata un factor clave a la hora de analizar el abuso de las redes sociales entre los menores: la clase social.
-¿Por qué se ha decidido este enfoque para investigar sobre menores y redes?
-La relación entre adolescentes y uso problemático de las redes es conocida en la literatura científica, lo que no sabemos tan bien es cómo esta asociación se da en entornos de diferentes países y, más importante, el rol de la desigualdad y de la familia de origen de los adolescentes para explicar si esta relación entre uso problemático y malestar emocional es más o menos fuerte.
-¿En su estudio se han hallado respuestas, hay una asociación positiva entre malestar y clase social, en este uso problemático?
-Hallamos resultados yo diría que entre modestos e intermedio. Existen diferencias significativamente robustas. Los efectos son más claros cuando analizamos la satisfacción con la vida de estos jóvenes, más que las quejas o malestares psicológicos. Hablamos de satisfacción con la vida cuando presentamos a los jóvenes su ranking de felicidad, de satisfacción. En cambio, los malestares se evalúan con varios problemas del día a día (sentirse decaído, tener nerviosismo, problemas para dormir...).
Los efectos son más claros cuando analizamos la satisfacción con la vida de estos jóvenes, más que las quejas o malestares psicológicos
-¿En porcentaje, de qué diferencia estamos hablando, entre clases socioeconómicas altas y bajas?
-La asociación entre el uso problemático y las redes es aproximadamente un 10% más problemática para las clases desfavorecidas que para las más privilegiadas. Esta asociación -uso problemático y repercusión psicológica- existe para todos los grupos pero los peor favorecidos la tienen más fuerte. Si vienes de clase alta con padres de un nivel educativo alto, y usas las redes de forma conflictiva, eso tendrá un impacto negativo sobre tu bienestar, pero será menor en comparación con familias con privación económica o exclusión social.
-¿En qué consiste el factor protector para las clases más favorecidas?
-Hay una desigualdad que sucede fuera del mundo online, y tiene que ver con el capital económico y cultural, el tiempo que pasas con tus hijos, qué haces con tus hijos y, por contra, la pobreza o la precariedad se mete bajo tu piel, afecta a tu humor, a tus posibilidades de estructurar el tiempo. La pobreza de los padres afecta a la energía que tienen, la voluntad que tienen de pasar tiempo con sus hijos.
-¿Y qué sucede en el mundo online de estos menores?
-Que las desigualdades del mundo de los cuidados (offline) pasan al mundo online porque los padres con más recursos son más propensos a implicarse más, a tener conversaciones sobre lo que hacen sus hijos con las pantallas, a regular, a aplicar la mediación parental. Las clases menos favorecidas tienden más a dejar espacio libre a los adolescentes, que puede ser algo positivo de entrada para tener un desarrollo autónomo, pero tiene una parte de riesgo porque puede generar desventajas: si sufres bullying o una adicción tiendes a usar las redes de forma más problemática, de noche, fuera de horario saludable y esto es un factor de riesgo. En las familias desfavorecidas es más problemático que tu progenitor o tutor, que trabaja con horarios menos flexibles, no esté presente para darte apoyo.
-El estudio ha analizado 43 países de diversas regiones europeas y del Este, así como Canadá, entre otras. ¿Hay diferencias entre regiones?
-Sí, hay diferencias, no muy grandes, pero por ejemplo en los países anglo-célticos (Reino Unido, Canadá, Irlanda) los resultados son más claros en esta vinculación de la clase social. En los mediterráneos, son menos claros.
-Se ha analizado también la evolución de los datos después de la pandemia, ¿Qué resultado se obtiene?
-Esta asociación entre el uso problemático y el malestar se ha incrementado notablemente del 2018 al 2022. Y una cosa interesante es que no hallamos un incremento de las desigualdades, sino un aumento para los tres niveles socioeconómicos (bajo, medio y alto). Para todos los grupos, la pandemia ha hecho efecto en la asociación entre el uso problemático de las redes y la salud mental y el bienestar.
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