Investigación internacional
Los jóvenes de clases desfavorecidas que abusan de las redes sociales tienen un 10% más de problemas psicológicos
Los más afectados son los niños de 11 y 12 años, y las cifras empeoran desde 2018 para todas las situaciones socioeconómicas
Los analistas proponen medidas sociales para amortiguar el efecto en las familias con más dificultades

Un grupo de adolescentes juega con el móvil. / Marta G. Brea

La clase social es un factor determinante en las consecuencias el mal uso de las redes sociales entre los menores, hasta el punto de que los jóvenes de las clases desfavorecidas tienen un 10% más de impacto psicológico negativo. Así lo constata un estudio de la UAB y el Centre d'Estudis Demogràfics coordinado por el sociólogo Pablo Gracia sobre 43 países incluido en el Informe Mundial de Felicidad, de las Naciones Unidas. La investigación advierte de que el uso problemático de las redes entre los adolescentes está relacionado con un mayor número de quejas psicológicas y una menor valoración de la vida.
La importancia del estado de bienestar
El estudio indica que en regiones mundiales con estados de bienestar más sólidos y menos desigualdades, como los países nórdicos y algunos estados de Europa Occidental, "la relación entre el uso problemático de las redes sociales y el bienestar podría verse relativamente poco afectada" por el estatus socioeconómico de las familias, ya que "el apoyo institucional puede compensar parcialmente las desventajas familiares". En cambio, en contextos anglo-célticos con un fuerte componente individualista y más desigualdades, con un estado de bienestar más débil, los menores que usan de forma problemática las redes se pueden ver más perjudicados.
Las familias de alto nivel socioeconómico tienen más recursos para amortiguar parcialmente los efectos negativos del uso problemático de las redes sociales
En el caso de España y los países mediterráneos, la investigación indica que "los lazos familiares más fuertes y las redes de apoyo informales pueden proteger parcialmente a los adolescentes de los efectos negativos del consumo problemático, a pesar de la incertidumbre económica".
Redes y malestar, una relación demostrada
La investigación considera "consistente", probada, la relación entre el uso problemático, no adecuado, de las redes sociales y el menor bienestar de los adolescentes, un mayor número de quejas psicológicas y una menor evaluación de la vida. De los 43 países analizados (pertenecientes a Europa, Canadá, la zona caucásica y el Mar Negro así como Inglaterra, Escocia y Gales), los que presentan una mayor relación entre el mal uso de las redes y la peor situación psicológica de los menores son Hungría, Letonia, Estonia, Macedonia, Grecia y Holanda. España ocupa la cuarta 'mejor' posición, tras Kazajistán, Georgia y Noruega.
En cuanto a la evaluación de la vida por parte de los menores con un uso problemático de las redes, los países con una mayor relación entre una cuestión y otra, son Hungría, Suecia y Letonia, seguidos de Estonia y Canadá. España ocupa un espacio intermedio en una lista en la que Azerbaiyán, Georgia y Kazajistán ocupan los 'mejores' lugares. Pero en todo caso, según la investigación, la relación entre el abuso de las redes y el malestar es evidente en todos los países, en mayor o menor medida.
Los de 11 y 12 años, los más afectados
En la relación entre el uso excesivo de TikTok, Instagram u otras redes y el peor estado psicológico, los menores son los más afectados. Es decir, que los niños de 11 y 12 años se ven más impactados negativamente que los de 15 y 16 años (los de mayor edad en esta muestra). "Los adolescentes mayores parecen ser relativamente más resilientes, posiblemente debido a una mayor regulación emocional, mayor experiencia digital o estrategias de afrontamiento", indica la investigación, que propone prestar atención a los menores en relación con las redes sociales.
Las clases desfavorecidas, las más vulnerables
Pero si algo subraya este estudio es la relación directa entre una peor situación autopercepción de la vida por parte de los menores y la situación socioeconómica en su familia: "Los adolescentes de entornos socioeconómicos más desfavorecidos se ven más perjudicados por la PSMU (uso problemático de las redes) en cuanto a quejas psicológicas, y en particular en la evaluación de la vida, en comparación con los adolescentes de grupos socioeconómicos más altos". Esto es así, según apunta el estudio, porque "las familias de alto nivel socioeconómico tienen mayor capacidad para movilizar recursos" como por ejemplo el apoyo de la familia, "las estrategias de crianza digital y las habilidades digitales" para amortiguar parcialmente los efectos negativos del mal uso de las redes.
La posición de los menores españoles
Pero las diferencias son notables según la región mundial en la que se haya hecho el estudio. Donde más se nota la vinculación entre la situación socioeconómica y las quejas psicológicas a medida que el menor usa problemáticamente la tecnología es en la región anglo céltica (Canadá, Inglaterra, Escocia, Irlanda), mientras que en otras regiones la diferencia no es significativa estadísticamente. En la comparación entre los 42 países analizados, España es de los países donde se detectan más diferencias por clase social, tanto respecto a su mayor malestar como a su menor valoración de la vida, si abusan de las redes. Los menores con un estatus alto muestran mejores indicadores pese a abusar de las redes.
Las cifras empeoran para todos
El estudio concluye, además, que en comparación con los datos del 2018, los del 2022: "El deterioro del bienestar adolescente asociado con el uso problemático de las redes entre 2018 y 2022 parece reflejar un cambio general que afecta a todos los grupos socioeconómicos". Una explicación de este empeoramiento general, según el análisis, puede ser la pandemia, que "aumentó drásticamente la dependencia de los adolescentes de las tecnologías digitales (...) redujo la interacción presencial y amplió el tiempo libre en línea". Este factor es el que ha hecho empeorar la situación psicológica sin que se haya alterado la estructura socioeconómica de vulnerabilidad.
Alfabetización y salud mental en clave socioeconómica
Los investigadores concluyen recomendando a los gobiernos "invertir en apoyo familiar, programas de alfabetización digital en las escuelas y servicios de salud mental accesibles que tengan en cuenta las disparidades socioeconómicas" dado que, a la vista de los resultados, "al combinar esfuerzos a nivel familiar, escolar y político, las sociedades pueden trabajar hacia un entorno digital más equitativo donde todos los jóvenes, independientemente de su origen, puedan interactuar con las redes sociales de maneras que favorezcan, en lugar de socavar, su bienestar".
La alerta en otros estudios
Los otros siete estudios del informe mundial alertan sobre el efecto de las redes sociales. El más contundente, el del controvertido psicólogo social estadounidense Jonathan Haydt (autor del polémico 'best-seller' "La generación ansiosa"), que asegura abiertamente que las redes sociales no son seguras para niños y adolescentes. Y establece una contundente conclusión, como hizo en "La generación ansiosa": ¿contribuyó la rápida adopción de las redes sociales, siempre disponibles, por parte de los adolescentes a principios de la década de 2010 al aumento de las enfermedades mentales a nivel poblacional que se produjo a mediados de la década de 2010 en muchos países occidentales? (...) la respuesta a la pregunta de las tendencias históricas es «sí».
¿contribuyó la rápida adopción de las redes sociales al aumento de las enfermedades mentales? (...) la respuesta a la pregunta de las tendencias históricas es «sí»
Los investigadores Zeynep Ozkok, Jonathan Rosborough y Brandon Malloy han analizado también la relación entre un mayor uso diario de internet y un menor bienestar, en especial en la llamada generación Z. El uso de internet es más perjudicial cuando el entorno está más saturado de redes sociales. Cass R. Sunstein advierte del peso de la dependencia social a la hora de entender el porqué del uso intensivo de las redes sociales. Cita un estudio con universitarios norteamericanos: pedirían dinero a cambio de abandonar Instagram o TikTok durante cuatro semanas si sus compañeros siguen usándolas. Pero pagarían para cerrar estas redes para todos.
El World Hapiness Report 2026 es una publicación internacional de Naciones Unidas impulsada por el Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford, en colaboración con Gallup y la United Nations Sustainable Development Solutions Network.
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