Radio y emociones
Salud mental en el ámbito rural: cuando el tejido social es un arma de doble filo
El pódcast ‘Enten(i)ment’, de Solsona FM, aborda el estigma, el acceso a los recursos y el retraso en la demanda de ayuda en la salud mental rural
"Todavía pesa el miedo a que te vean", explica la responsable de salud mental comunitaria del Centro Sanitario del Solsonès

Núria Sánchez, responsable de salud mental comunitaria del Centro Sanitario del Solsonès / Solsona FM

En un pueblo pequeño, pedir ayuda no es solo una decisión íntima: también es una decisión pública. Esa es la tensión que atraviesa la salud mental en entornos rurales. “La red es un arma de doble filo”, resume Roser Clotet, directora de Solsona FM. El mismo tejido social que protege —la proximidad, el hecho de conocerse— puede convertirse en freno cuando el malestar se hace visible.
Cuando la proximidad condiciona la petición de ayuda
“La prevalencia es similar a la de otros entornos. No hay más problemas por ser rural”, explica Núria Sánchez, responsable de salud mental comunitaria del Centro Sanitario del Solsonès. Lo que cambia, matiza, es la manera de llegar a pedir ayuda. “Es una exposición muy fuerte”, añade Clotet. En un entorno donde “todo el mundo se conoce”, una crisis puede acabar convirtiéndose en etiqueta.
La red comunitaria es un factor protector muy potente, pero también puede generar miedo al juicio social
A esa dimensión relacional se suma la distancia física. Hay personas que deben recorrer 20 o 30 kilómetros para llegar al Centro Sanitario de Solsona; el hospital de referencia está en Manresa, a 50 kilómetros. “O tienes carné y coche, o dependes de alguien”, resume la directora de la emisora. El transporte público es prácticamente inexistente, y muchas mujeres mayores no disponen de vehículo propio.

Solsona, nevada. / EP
Pero incluso cuando la logística es posible, existe otro freno menos visible. Cruzar el pasillo de salud mental del centro de atención primaria no es neutro. “A traumatología vas tan tranquilo”, apunta Clotet. “En cambio, en salud mental todavía pesa el miedo a que te vean”.
El retraso en la demanda de ayuda
Este condicionante no es menor. “Se minimiza mucho el malestar”, explica Sánchez. Síntomas de ansiedad, insomnio o estrés se integran a menudo en el relato cotidiano como parte de la carga vital. “Muchas veces vienen cuando ya han intentado aguantar mucho”. No es que haya más problemas, insiste, sino que a menudo se llega más tarde a los recursos.
También influye el desconocimiento. “Hay gente que no sabe qué recursos tiene en el territorio”, advierte la profesional. Aunque defiende que en el Solsonès la oferta es suficiente, admite que no siempre está suficientemente visible. “No faltan recursos, sino que no se acaban de aprovechar” Entre el miedo a la exposición y la falta de información, el primer paso puede aplazarse indefinidamente.
Generaciones y género: quién habla y quién calla
La manera de expresar el malestar también varía según la edad. Entre la población mayor, explica Sánchez, todavía pesa la idea de que “los trapos sucios se lavan en casa”. Hay más tendencia a ocultar, a “aguantar, aguantar y aguantar”. En cambio, los jóvenes disponen de un vocabulario emocional más amplio. “En las escuelas ya se habla de emociones, de lo que sentimos”. Pero esa apertura no elimina del todo la presión del grupo en entornos donde el anonimato es limitado.
Si con el podcast conseguimos que una persona reflexione y adopte algún consejo, ya estaremos satisfechas
En cuanto al género, la diferencia es clara en las derivaciones. “La mayoría de las personas que nos llegan son mujeres”, señala Sánchez. No necesariamente porque haya más malestar femenino, matiza, sino porque “quizá tienen más habilidades para pedir ayuda”. Entre los hombres, en cambio, todavía puede pesar la idea de que buscar apoyo es un signo de debilidad.
Un altavoz discreto en medio del tejido social
En este contexto nace "Enten(i)ment", el pódcast impulsado por Solsona FM con la colaboración del Consell Comarcal. “No queremos sustituir ninguna terapia ni ningún grupo de ayuda”, puntualiza Clotet. El objetivo es “sensibilizar, dar herramientas y normalizar la conversación”.
“El programa lo puedes escuchar en casa, cuando quieras, sin exponerte”, destaca la directora. En un entorno donde determinados pasillos todavía generan incomodidad, la radio ofrece una vía discreta de acceso a la información. Puede que no resuelva el malestar, pero puede activar el primer clic: “Quizá necesito ayuda. Quizá tengo que explicarlo”.
No queremos sustituir ninguna terapia ni ningún grupo de ayuda, el objetivo es sensibilizar, dar herramientas y normalizar la conversación
La misma proximidad que puede inhibir también puede sostener. Un entrenador, una vecina o un familiar pueden detectar un cambio y abrir la puerta a la conversación. “La red comunitaria es un factor protector muy potente, pero también puede generar miedo al juicio social”, resume Sánchez. Clotet añade: “Si conseguimos que una persona reflexione y adopte algún consejo, ya estaremos satisfechas”.
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